VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA de don Nicola Bux y don Salvador Vitiello - La verdadera misión es sustentar la familia

jueves, 15 enero 2009

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – Se está realizando en estos días en México el VI Encuentro Mundial de las Familias, que recuerda a la Iglesia y al mundo, la centralidad, absolutamente insustituible, de esta institución natural, es decir creatural, que Jesucristo quiso elevar a la dignidad de sacramento. La familia, comunión de toda la vida entre un hombre y una mujer, abierta al don de los hijos, es determinante e irrenunciable no sólo para el desarrollo y la supervivencia misma de la sociedad, sino también para la transmisión de la fe. En este sentido, sustentar en todos los modos posibles y con todos los esfuerzos a la familia, es un acto intensa y directamente misionero.
Sobre todo en orden a ese recorrido necesario a cada generación, que es el camino educativo, la familia desarrolla un papel que ninguna otra institución puede desarrollar; la educación, en tiempos de "emergencia educativa", como ya varias veces, también recientemente, ha recordado el Santo Padre Benedicto XVI, se da principal y fundamentalmente en la familia. Es la familia, con su "carga afectiva" el lugar natural de la confianza y del "crédito" que se concede, gracias precisamente a la confianza, a los pasos que se deben realizar para ser introducidos e introducirse progresivamente en la realidad, de modo cada vez mayor.
Apoyar la familia significa pues sustentar la principal "agencia educativa" de la humanidad, significa sostener la posibilidad misma para una civilización de educar a las nuevas generaciones y, por tanto, de sobrevivir ella misma. Si no se educan las nuevas generaciones, sencillamente no hay futuro.
Ya que la fe es un encuentro, que prevé también un camino común con Aquel que hemos encontrado, de ello se deriva que la familia es el primer lugar de transmisión de la fe. Junto a todos los valores tan olvidados y tan necesarios para el desarrollo de la vida de manera humana, en la familia y por medio de la familia se produce esa primera transmisión de la fe que permite percibir el acontecimiento del encuentro con la Persona de Jesucristo, cuando ello se produce y se vuelve a producir (porque siempre se produce y se vuelve a producir en la existencia terrena) como familiar, como alguien no extraño a la misma existencia.
En este sentido, el apoyo, con todas las mejores energías, a la familia y a su labor educativa, es obra intensamente misionera: significa sustentar la misma posibilidad de transmisión, de una generación a la otra, de la fe. Bien lo saben los detractores y los enemigos de la familia que, con todos los medios y a todos los niveles, sea cultural como legalmente, intentan destruir y deslegitimar esa que es la verdadera “célula de resistencia a la opresión" de todo poder.
Es parte integrante de la misión de la Iglesia defender al hombre de todo reduccionismo, incluso inconsciente, de la misma dignidad que hunde en la creación la propia raíz y ve en el concepto de ley natural la propia garantía. Defender la familia es pues defender al hombre, ese hombre que se ha convertido en lugar de la encarnación y por el que el Hijo del hombre dio su propia vida. La Iglesia es constitutivamente misionera, por tanto constitutivamente defiende la familia, defendiendo así la transmisión misma de la fe católica. (Agencia Fides 15/1/2009; Líneas: Palabras:


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