EUROPA/ITALIA - La "revolución comunicativa" del Papa Juan Pablo II

viernes, 16 mayo 2008

Roma (Agencia Fides) - "Si me equivoco corregidme" (“Se mi sbaglio mi corrigerete”) es la famosa frase que pronunció el Card. Wojtyla, apenas elegido Papa Juan Pablo II, de la logia de la Basílica Vaticana el 16 de octubre de 1978, entrando desde ese momento en el corazón de todos los fieles y de todo el mundo. Ahora esta expresión del Papa ha dado título al libro de la periodista Elisabetta Lo Iacono, publicado por OCD, presentado durante un Simposio sobre “Los medios de comunicación y el nuevo humanismo", organizado por la Pontificia Facultad Teológica S. Buenaventura-Seraphicum. El volumen recorre los veintiséis años de Pontificado desde el punto de vista de la comunicación, de la estrecha relación que el Papa tuvo con los medios de comunicación, y con los jóvenes.
En el prefacio del libro la autora define al Papa como un "fenómeno mediático, objeto perenne de atención, capaz de atraer las miradas del mundo". Como se ha recordado durante el Banquete, Juan Pablo II no buscaba un diálogo con los laicos, sino con todo el mundo, con la sociedad contemporánea, consciente de que, para llevar su mensaje, debía mezclarse con las personas, con el pueblo. Mantuvo encuentros con unos 700 periodistas, con los que pasó algunas horas, pocos días después de la elección al solio pontificio: signo no sólo del valor que el Papa reconocía a los medios de comunicación, sino también de una voluntad de confrontarse abiertamente con la opinión pública, sin obstáculos y aceptando preguntas y provocaciones.
El papel que el Papa daba a los medios de comunicación se deduce de cuanto afirmó en el mensaje para la 37° Jornada de las comunicaciones sociales, en el 2003: "Los medios de comunicación sirven a la libertad sirviendo a la verdad". Y Juan Pablo II usaba, de manera espontánea pero incisiva, todas sus potencialidades. La relación con ese mundo que quería conocer de cerca, se producía ciertamente, de manera privilegiada, durante sus viajes, siendo incluso acusado de cometer excesos: pero era necesario entrar y comprender el mundo globalizado y hablar a todas las categorías de la sociedad: por ello, en cada viaje, el Papa realizaba, incluso durante todo diversos discursos según la realidad social con la que se encontraba.
Excepcional fue también el incesante diálogo interreligioso establecido por el Papa Juan Pablo II, convencido de que, la pluralidad de los métodos de los hombres de acercamiento a Dios, tenía, en todas partes, la misma dignidad. Fueron centrales en el magisterio del Papa, la defensa de los derechos humanos, el arrepentimiento por los errores cometidos en el pasado por la Iglesia, la valorización de la mujer y su papel. Juan Pablo II tuvo la capacidad de entrar en el mundo moderno y dar testimonio de su mensaje. El último signo de este testimonio es la muchedumbre - unos cuatro millones - que dieron el último adiós a sus restos. Los Papas siempre han tenido una relación privilegiada con los medios de comunicación: desde la carta, al telegrama, de la radio a la TV, pero con la cual la Iglesia tiene todavía que construir una relación. (P.C) (Agencia Fides 16/5/2008; Líneas: 36 Palabras: 524)


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