VATICANO - En la Carta por el Año de las Misiones en Lisieux, el Papa Benedicto XVI recuerda la “Fidei Donum” y la proclamación de Santa Teresa como Patrona de las Misiones: “Los Papas no han dejado de recordar los lazos entre oración, caridad y acción en la misión de la Iglesia”

martes, 2 octubre 2007

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - En el día de la fiesta litúrgica de Santa Teresa de Lisieux, Patrona de las Misiones, ha sido publicada la Carta que el Santo Padre Benedicto XVI envió al Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, Cardenal Ivan Dias, con ocasión del Año de la Misión convocado en Lisieux para el 2007. En la Carta, en lengua francesa con fecha 12 de setiembre, el Santo Padre escribe que “la Peregrinación de Lisieux y los servicios de la Cooperación misionera de la Conferencia Episcopal de Francia auspiciaron que el 2007 fuera en Lisieux un Año de Misión con el fin de recordar a todas las comunidades cristianas y a todos los fieles que peregrinan siguiendo las huellas de Santa Teresa de Lisieux, a seguir el ejemplo de las primeras comunidades cristianas reconociendo incansablemente la importancia de la misión, para que en todos los lugares se conozca y se ame a Cristo”.
Benedicto XVI recuerda que, en este espíritu, cincuenta años atrás el Papa Pío XII publicó la Encíclica “Fidei donum”, y hace 80 años, el 14 de diciembre de 1927, respondiendo los pedidos provenientes de todo el mundo, el Papa Pío XII proclamó a Santa Teresa del Niño Jesús y del Rostro Santo, “humilde carmelita”, Patrona de las Misiones, como San Francisco Javier. El 21 de abril de 1957, con la “Fidei donum”, Pío XII invitaba a los cristianos “a prestar una atención renovada a las misiones hasta los confines de la tierra, afirmando que hacía falta la cooperación de toda la Iglesia para difundir el Evangelio”. “Con el mismo espíritu -escribe Benedicto XVI-, conociendo la preocupación por las misiones de la Iglesia en Francia, expreso el deseo de que se desarrollen vocaciones misioneras de sacerdotes, personas consagradas y laicos como las de aquellos que en los siglos pasados recorrieron los continentes. ¡Que el Señor suscite en el corazón de numerosos jóvenes europeos el deseo de entregarse completamente al anuncio de la salvación de Cristo, sobre todo en África, en América del Sur, en Asia, en Oceanía!”.
Santa Teresa de Lisieux “sin haber salido de su Carmelo, (...) vivió a su manera, un auténtico espíritu misionero, (...) ofreciendo al mundo una nueva vía espiritual que le obtuvo el título de Doctora de la Iglesia”. Benedicto XVI subraya que “los Papas no han dejado de recordar los lazos entre oración, caridad y acción en la misión de la Iglesia”.
“Deseo pues -continua el Santo Padre- que las celebraciones en Lisieux en este Año de la Misión consoliden en todos los bautizados su sentir misionero, mediante la oración, el testimonio de vida y el empeño cristiano bajo todas sus formas, para que todo fiel sea misionero allí dónde viva y que nazcan también vocaciones para el anuncio del Evangelio entre los hombres que no lo conocen aún”
Concluye su Carta el Papa Benedicto XVI pidiendo la intercesión de la Virgen María, Madre de la Iglesia, y de Santa Teresa del Niño Jesús, para que este Año de la Misión, durante el cual “todos los fieles han sido invitados a cooperar más estrechamente en el anuncio alegre del Evangelio” produzca abundantes frutos espirituales y con esta intención imparte de corazón su Bendición Apostólica. (S.L.) (Agencia Fides 2/10/2007; líneas 41, palabras 589)


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