Argel (Agencia Fides) – Proteger sus fronteras meridionales, defender las inversiones petroleras argelinas en el país y, sobre todo, garantizar la seguridad del futuro gasoducto destinado a transportar hasta Argelia el gas extraído en Nigeria a través de Níger. Estos son los objetivos de la misión militar argelina en Níger. El envío de unidades del Ejército Nacional Popular (ANP) a territorio nigerino fue aprobado por ambas cámaras del Parlamento argelino el pasado 25 de octubre.
La aprobación parlamentaria había estado precedida, el 21 de octubre, por la firma de un protocolo de cooperación militar entre ambos países, cuyos detalles no se han hecho públicos.
El nuevo contingente militar, cuyo número de efectivos no se ha dado a conocer, se suma al pequeño grupo de aviones de combate desplegados por la fuerza aérea argelina en Niamey a finales de agosto, inmediatamente después del fallido intento de insurrección militar del 29 de agosto (véase Fides, 31/8/2026).
El proyecto del gasoducto transahariano, valorado en 13.000 millones de dólares y destinado a conectar Nigeria, Níger y Argelia, sigue en fase de ejecución. Ya se han completado más de 2.400 kilómetros de tuberías entre Nigeria y Argelia, mientras que el tramo restante, de 1.600 kilómetros, deberá atravesar Níger. La inestabilidad del país pone en peligro todo el proyecto. La implicación militar argelina representa, por tanto, una decisión estratégica y pragmática.
Argelia, que ya exporta su propio gas a Europa a través de dos gasoductos, uno de los cuales llega a Italia y el otro a España, aspira a convertirse en un centro neurálgico del suministro de gas a los países europeos. De ahí la decisión de modificar radicalmente su tradicional política de no intervención militar en el extranjero. La última excepción se remonta a la guerra árabe-israelí de 1973, cuando, a petición de Egipto, Argel envió una unidad acorazada y tres escuadrones aéreos para contribuir a la defensa de El Cairo. La actual decisión de implicarse militarmente en Níger responde, por tanto, también a la necesidad de garantizar la construcción del gasoducto.
Además, la compañía petrolera argelina Sonatrach participa en Níger en las actividades de desarrollo del yacimiento petrolífero de Kafra, situado en el norte del país, a unos 85 kilómetros de la frontera con Argelia.
El Gobierno argelino también ha modificado su actitud hacia la junta militar nigerina, que llegó al poder tras el golpe de Estado del 26 de julio de 2023, que derrocó al presidente Mohamed Bazoum (véase Fides, 27/7/2023). En un primer momento, Argelia condenó el golpe, invocando la Carta de la Unión Africana y el principio de no reconocimiento de los gobiernos instaurados mediante golpes de Estado. Sin embargo, la necesidad de estabilizar sus fronteras meridionales y proteger sus importantes intereses económicos en el país ha llevado al Gobierno argelino a revisar su política.
(L.M.) (Agencia Fides 30/10/2026)