El arzobispo Nwachukwu presenta la iniciativa sobre la “Iglesia de las Gavillas”, que nace y crece “por gratitud”

martes, 20 octubre 2026 misión   inculturación   sinodalidad   dicasterio para la evangelización  

Por Marie-Lucile Kubacki



Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – Los misioneros que antaño abandonaban sus hogares sin saber si volverían algún día sembraron semillas que después dieron fruto en las Iglesias locales de todo el mundo. ¿Cómo pueden enriquecer hoy estos frutos a la Iglesia universal? Esta es la pregunta que inspira la iniciativa internacional “Iglesia de las Gavillas”, que celebrará su primer encuentro público en Roma del 22 al 24 de octubre de 2026, con la participación de responsables eclesiales, investigadores y agentes pastorales.

El congreso, titulado “Una Iglesia para todos: sinodal en el método, misionera en el espíritu, creíble en el amor”, se celebrará en la Pontificia Universidad Urbaniana. Los trabajos se centrarán en la misión como relación de reciprocidad, dejando atrás la división entre Iglesias que dan y otras que reciben.

«La idea de la Iglesia de las gavillas se inspira en el Salmo 126, versículo 6», explica en una entrevista con la Agencia Fides el arzobispo Fortunatus Nwachukwu, secretario del Dicasterio para la Evangelización, en la Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares.
El salmo habla de quienes salen entre lágrimas a sembrar y regresan llenos de alegría, llevando consigo las gavillas, es decir, los haces de espigas recogidas.

Para el arzobispo, esta imagen refleja la experiencia de tantos misioneros que se marcharon lejos de sus familias cuando viajar y comunicarse era mucho más difícil que hoy, sin saber si volverían a abrazar a sus seres queridos. «Para muchos, partir era como morir», observa. La separación suponía un sacrificio no solo para quienes partían, sino también para sus familias y para quienes se quedaban en casa.

Pero la historia no termina con la partida. «La gran bendición es que lo que sembraron ha crecido y ha dado fruto», prosigue Nwachukwu. «Estamos en el momento de recoger las gavillas y llevarlas a casa».La imagen invita a mirar más allá del sacrificio de los primeros misioneros y a reconocer los dones que las Iglesias nacidas de su labor pueden ofrecer hoy a la comunidad eclesial en su conjunto.

Reconocer con gratitud esta dinámica también cuestiona la tendencia a interpretar la creciente presencia de misioneros del Sur Global en las diócesis de Europa y Norteamérica únicamente como una respuesta a la falta de vocaciones en Occidente. Preguntado sobre cómo valorar su riqueza espiritual y pastoral, en lugar de reducir a las religiosas y los sacerdotes misioneros procedentes del Sur Global a una solución para cubrir puestos vacantes, Nwachukwu rechaza esa visión limitada.

«En realidad, a escala mundial no tenemos escasez de sacerdotes. Lo que tenemos es una redistribución de los sacerdotes», sostiene. La clave está en reconocer a estos misioneros como portadores de los frutos de la evangelización, y no como simple «personal» procedente de lugares lejanos al que se recurre para cubrir vacantes.

Para que este intercambio dé fruto, ambas partes deben prepararse. «Debemos preparar la casa para acoger las gavillas», explica el arzobispo. Al mismo tiempo, «también debemos preparar las “gavillas” para que sean adecuadas a las casas». La formación intercultural, por tanto, ha de implicar tanto a las Iglesias de acogida como a los misioneros que llegan.

El congreso en la Urbaniana

La iniciativa, promovida por el Dicasterio para la Evangelización, cuenta con la colaboración del Centro para el Catolicismo Mundial y la Teología Intercultural de la Universidad DePaul, la Facultad de Misionología de la Urbaniana y diversas instituciones eclesiales y organizaciones misioneras de los cinco continentes. Los codirectores del proyecto, el padre Stan Chu Ilo y el padre Jaeho Chung, presentarán la iniciativa, mientras que el programa del simposio se articulará en sesiones dedicadas a los distintos continentes.

Entre quienes moderarán los debates figuran el padre Agostino Hyuntaek Han, jefe de oficina del Dicasterio misionero, y el padre Antoine Pooda, sacerdote de la diócesis de Gaoua, en Burkina Faso, y profesor asociado de la Facultad de Misionología de la Urbaniana, especialista en gestión de conflictos y educación social.

Los debates continentales estarán coordinados por tres académicos: Gaetano Sabetta, profesor de diálogo interreligioso en la Facultad de Misionología de la Urbaniana y consultor del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso; Antonina Wozna, teóloga dedicada a la docencia y la investigación en las universidades de Wuppertal y Graz; y Sandra Arenas, decana de la Facultad de Ciencias Religiosas y Filosofía de la Universidad Católica de Temuco, en Chile, especialista en eclesiología, Concilio Vaticano II y ecumenismo. Cada uno se encargará de moderar un ámbito geográfico: Europa y Norteamérica; África y Asia; y América Latina y el Caribe, respectivamente.

Un itinerario formativo global

El encuentro de Roma forma parte de un proceso de reflexión y formación que se prolongará hasta Pentecostés de 2028. Entre las iniciativas previstas figuran un curso en línea de catorce módulos, titulado «Intercambio de dones: la Iglesia de las Gavillas»; cinco documentales dedicados a los continentes; cinco volúmenes de teología pastoral; encuentros regionales y un pódcast.

El proyecto incluye también consultas con diócesis y congregaciones religiosas sobre cuestiones como la hospitalidad, el sentido de pertenencia, la exclusión y la formación intercultural, para que la reflexión esté vinculada a la experiencia concreta de las comunidades.

Para el arzobispo Nwachukwu, esta iniciativa recuerda que la misión no pertenece únicamente al pasado ni puede considerarse una etapa ya superada en la historia de la Iglesia. «La vida de la Iglesia es verdaderamente una vida de misión», insiste, «ayer, hoy y mañana». Recoger las gavillas significa agradecer los frutos que ha producido la entrega de los misioneros y permitir que los dones surgidos de ella enriquezcan a toda la Iglesia.

(Agencia Fides 20/10/2026)


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