EUROPA/FRANCIA - El obispo Aldo Berardi: "Desde Metz, una lección de reconciliación para Ucrania, Tierra Santa y Oriente Medio"

lunes, 5 octubre 2026

Vatican Media

Por Antonella Prenna

Ars-sur-Moselle (Agencia Fides) – De las heridas provocadas por las guerras que devastaron Lorena a la búsqueda de un camino de reconciliación en Ucrania, Tierra Santa y el Golfo. La visita del Papa León XIV a Metz, el pasado 28 de septiembre, ha adquirido para el obispo Aldo Berardi, O.SS.T., Vicario apostólico de Arabia del Norte, un significado que va mucho más allá de su vínculo con la tierra donde nació. Berardi nació en Ars-sur-Moselle, a pocos kilómetros de Metz, y ha vivido la presencia del Papa en su tierra de origen como una ocasión para volver sobre la historia de sus propias comunidades y, al mismo tiempo, sobre las heridas de los pueblos a los que acompaña.

«He vivido este acontecimiento con gran emoción y entusiasmo, junto con todos los demás obispos presentes, también los extranjeros», cuenta a la Agencia Fides. Berardi ha participado en los encuentros sobre Europa y el diálogo interreligioso promovidos por León XIV en torno a la figura de Robert Schuman, uno de los padres fundadores de la Unión Europea, y en la Misa celebrada en la catedral de San Esteban.

«Durante la Misa estaba sentado junto a Ihor Rantsya, obispo de los católicos ucranianos de rito bizantino y desde hace poco Eparca de San Vladimiro el Grande de París. Para quienes vivimos la guerra en casa, la llamada a la paz y a la reconciliación de León XIV resonó con mucha fuerza».

La propia historia de Metz y de Lorena, una región que ha conocido guerras, deportaciones y cambios de fronteras, se ha convertido para Berardi en una clave para interpretar los conflictos actuales.

«La destrucción de pueblos enteros en las tres guerras hizo todavía más difícil y doloroso el camino hacia la reconciliación que, a pesar de todo, acabaron emprendiendo los padres fundadores de Europa. Por eso, junto con el obispo Ihor Rantsya, nos preguntamos: ¿sería posible recorrer un camino semejante de reconciliación también en Oriente Medio o en Ucrania?».

No fue fácil llegar a la reconciliación europea, recuerda el Vicario apostólico. «La historia de estas tierras habla de heridas profundas, de jóvenes reclutados a la fuerza y obligados a combatir contra sus propios hermanos franceses, de expulsiones y deportaciones. Algunas de aquellas tensiones todavía se perciben hoy».

También el acercamiento entre Francia y Alemania necesitó tiempo. «Antes era difícil perdonar y después reconciliarse. Aunque hubo algunos momentos simbólicos de reconciliación franco-alemana, para la población local fue un proceso muy duro».

Con este trasfondo, Berardi ha escuchado las palabras pronunciadas por León XIV en Metz. «Fueron palabras muy fuertes y de gran ayuda para quienes vivimos en zonas de conflicto. Nos han abierto a la esperanza de una reconciliación que es posible cuando hay buena voluntad, perdón y justicia, y cuando se afrontan también cuestiones muy concretas, como las tierras, las propiedades, la presencia de las comunidades y la igualdad entre las personas».

El obispo está convencido de que este mensaje puede encontrar eco en las comunidades cristianas del Golfo, de Ucrania y de Tierra Santa. «Volveremos a leer este discurso en nuestras comunidades para reflexionar sobre la posibilidad de emprender un camino hacia la reconciliación. Será un camino largo, pero sin duda importante».

En su caso, además, la guerra no es una cuestión teórica. Ars-sur-Moselle todavía conserva las huellas de los conflictos que sufrió en el pasado. «Todas las situaciones de guerra y conflicto me afectan profundamente. También mi iglesia de San Martín fue bombardeada y después reconstruida. El pueblo quedó destruido en un 80 por ciento. Para mí, por tanto, es un tema especialmente sensible».

Por eso, cuando comenzó la guerra actual en el Golfo, el Vicario apostólico trató de tranquilizar a los fieles explicándoles que se encontraban ante una forma de conflicto diferente.

«No es una “guerra clásica”, en el sentido de que no llegan aviones para bombardearlo todo. Es una guerra particular, con objetivos concretos, una guerra económica y de presión. Por desgracia, ha sucedido que los restos de los drones derribados han caído sobre viviendas y han causado también heridos». La situación, sin embargo, está teniendo un fuerte impacto en la vida cotidiana. «Muchos han perdido el trabajo, muchos se han marchado, las mercancías ya no llegan, tampoco llegan los materiales y las fábricas cierran. Nos mantenemos con lo que llega por tierra desde Arabia Saudí, cuyo puente, afortunadamente, no ha sido bombardeado. La economía está en dificultades y no se pueden exportar ni petróleo ni gas».

Pero incluso el final de los combates estaría lejos de resolverlo todo. «Siempre esperamos la paz, pero una paz sobre el papel no significa que las heridas de la población hayan quedado curadas. En esta región esas heridas vienen de antiguo. Pensemos en los judíos, en las tensiones entre chiíes y suníes, en las persecuciones de algunas minorías. Y esta guerra ha vuelto a despertar tensiones también dentro de las propias comunidades musulmanas».

La visita a Metz ha sido, además, una ocasión de fraternidad entre pastores de Iglesias que conocen de cerca la guerra. «Para mí ha sido un momento de paz y de reflexión. Aquí, en mi tierra, he podido encontrarme con otros obispos que viven en lugares difíciles. Ha sido un momento de fraternidad entre nosotros, también porque la propia Iglesia ha atravesado momentos difíciles».

Al final, Berardi encuentra una imagen capaz de resumir lo vivido en Metz en las vidrieras de su catedral. Desde su responsabilidad como Vicario apostólico de Arabia del Norte, cuya jurisdicción comprende Baréin, Catar, Kuwait y Arabia Saudí, ve en ellas una representación de la convivencia entre culturas y civilizaciones diferentes. «La catedral de Metz es una hermosa sinfonía de diferencias que forman una unidad. Es también un ejemplo de unidad y reconciliación», concluye el obispo trinitario.
(Agencia Fides 05/10/2026)


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