Ciudad de México (Agencia Fides) – El padre Román de la Cruz Hernández, de 48 años, ha sido asesinado a tiros y su cuerpo abandonado a un lado de la carretera Tolago-Tetlapaya, en los límites de los municipios de Lolotla y Tlanchinol, en el estado de Hidalgo, en el centro de México.
La policía recibió un aviso sobre el hallazgo de un cadáver a un lado de la carretera. Al llegar al lugar, los agentes constataron que el hombre ya no presentaba signos vitales y había sufrido varias heridas de arma de fuego. Posteriormente, la víctima fue identificada como Román de la Cruz Hernández, párroco de Santa Cruz y sacerdote de la diócesis de Huejutla.
Cerca del lugar donde fue encontrado el cuerpo se halló una camioneta Toyota Tacoma de color vino, con matrícula de Baja California, además de un cartel de cartón que contenía lo que parecería ser un mensaje intimidatorio. Sin embargo, las autoridades todavía no han hecho público su contenido ni han señalado un posible móvil del homicidio.
El asesinato del sacerdote ha causado una fuerte conmoción en la Iglesia mexicana. En un comunicado, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ha expresado su solidaridad con Mons. José Hiraís Acosta Beltrán, obispo de Huejutla, con sus sacerdotes, la vida consagrada y todo el pueblo de Dios de esta Iglesia particular, haciendo un llamamiento para que «las autoridades correspondientes realicen una investigación exhaustiva que permita esclarecer estos hechos y se haga justicia de manera expedita».
El comunicado está firmado por Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca y presidente de la CEM, y por Héctor M. Pérez Villarreal, obispo auxiliar de México y secretario general.
También el obispo de Huejutla, José Hiraís Acosta Beltrán, ha invitado a los fieles a evitar cualquier especulación, «para permitir que las autoridades correspondientes puedan llevar a cabo la investigación e informar sobre la misma tragedia».
«Sin embargo, ante la situación alarmante de violencia que se vive en nuestro país –afirma el prelado–, hacemos un llamado urgente a la autoridad competente, para que lleve a cabo una investigación exhaustiva y se llegue al esclarecimiento de este hecho acontecido en nuestra diócesis, se haga justicia y no permitir que este suceso, ni los demás crímenes que han lastimado nuestra nación queden impunes»
La parroquia de Santa Cruz, donde ejercía su ministerio el padre Román de la Cruz Hernández, es una comunidad de unos 1.500 habitantes en el municipio de Huejutla.
La zona se encuentra en un territorio marcado por enfrentamientos entre grupos criminales por el control del tráfico ilegal de combustible. Además, el pasado 14 de agosto la diócesis de Huejutla había dado la voz de alarma después de que algunos delincuentes hackearan los teléfonos de varios sacerdotes y, haciéndose pasar por ellos, intentaran extorsionar a los feligreses.
El padre Román de la Cruz Hernández nació el 28 de julio de 1978 en Mazahuacán, en el municipio de Lolotla, estado de Hidalgo. Fue ordenado sacerdote el 18 de diciembre de 2006 y, desde septiembre de 2024, era el primer párroco diocesano de la comunidad de Santa Cruz, en Huejutla de Reyes, en la región de la Huasteca. También coordinaba la Comisión para la Pastoral Profética de la diócesis de Huejutla.
(L.M.) (Agencia Fides 18/9/2026)