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Manila (Agencia Fides) – Una movilización de largo alcance sobre cuestiones fundamentales para la vida social, política y cultural de Filipinas ha comenzado con la marcha celebrada el 28 de junio, promovida por el Interreligious Leaders Council for National Transformation (IRLCNT) y organizada por el Movimiento del Lazo Blanco (White Ribbon Movement), con el apoyo y la participación de diversos representantes de la comunidad católica filipina. El lazo blanco se ha convertido en un símbolo de rectitud moral, transparencia y lucha contra la corrupción sistémica en el país.
La marcha pacífica, que el 28 de junio ha visto a miles de personas desfilar por las calles de Manila, «es un llamado basado en la fe, la verdad, la responsabilidad, la justicia y la rectitud en la vida pública», ha explicado en una nota Gilbert Garcera, arzobispo de Lipa y presidente de la Conferencia Episcopal de Filipinas.
Subrayando el valor espiritual del cambio, Garcera ha dicho: «Nuestra nación se encuentra en una difícil encrucijada. Vemos la verdad dejada de lado, la justicia retrasada y la división debilitando el tejido de nuestra sociedad, pero no perdemos la esperanza». Y José Colin Bagaforo, obispo de Kidapawan, uno de los impulsores del movimiento, que ha celebrado la misa de apertura de la manifestación del 28 de junio en el EDSA Monument de Manila, ha reiterado: «Pedimos integridad, responsabilidad, transparencia y buen gobierno. Es necesario enfrentar con decisión la corrupción, el abuso de poder, la impunidad y las dinastías políticas en interés del bien común».
La marcha no es una protesta puntual, sino el inicio de un recorrido estructurado en tres pilares principales, de carácter político, social y cultural, para transformar la protesta callejera en reformas institucionales permanentes. En primer lugar, el movimiento pretende ejercer presión sobre la política mediante el seguimiento de los procesos de impeachment y de las investigaciones judiciales, exigiendo transparencia en el proceso de impeachment contra la vicepresidenta Sara Duterte y en las investigaciones del Senado (a través del “Blue Ribbon Committee”) sobre el escándalo de los fondos y de los proyectos fantasma destinados a prevenir inundaciones y que han desaparecido en los canales de la corrupción. El movimiento pide que el Ombudsman (defensor del pueblo) proceda a acusaciones judiciales sin considerar afiliaciones políticas.
Un segundo punto es la petición de un proyecto de ley contra la antigua cuestión de las dinastías políticas: se presentará una propuesta de ley de iniciativa popular, mediante una recogida de firmas, para aplicar la prohibición ya presente en la Constitución -pero hasta ahora ignorada- contra el monopolio del poder por parte de clanes familiares. A nivel político, además, se ha anunciado el apoyo a una campaña nacional para reformar el sistema electoral y la financiación de la política, reduciendo el impacto del voto comprado y garantizando una transparencia total sobre los fondos electorales.
Afirmando que estas cuestiones son decisivas para el futuro de la nación, la sensibilización continuará en las comunidades locales. Como se ha hecho en la arquidiócesis de Cebú y en otras diócesis, la exhibición de los lazos blancos se convertirá en algo permanente en escuelas, oficinas y automóviles como signo visible de vigilancia cívica. La red “Catholic Educational Association of the Philippines” (CEAP), organizará oraciones y foros de debate en campus escolares y universitarios de todo el país para fomentar la ciudadanía responsable entre los jóvenes.
Al tratarse de un movimiento de carácter interreligioso, se constituirán comités territoriales compuestos por líderes católicos, protestantes, evangélicos y musulmanes para supervisar el uso de los fondos públicos en infraestructuras a nivel municipal. Como explica a Fides el obispo Bagaforo, «el objetivo a largo plazo es desmantelar una mentalidad y una cultura que consideran normal la corrupción». Con este fin, el movimiento prevé organizar conciertos, representaciones teatrales callejeras y concursos artísticos centrados en la integridad y la justicia social, invitando especialmente a los jóvenes a participar.
Además, en la comunidad católica «se pondrán en marcha procesos de formación centrados en la Doctrina Social de la Iglesia y en el discernimiento, con el fin de educar a los votantes para rechazar la venta de su voto en las elecciones y sensibilizar a cada persona sobre su responsabilidad social y política», afirma.
Otro tema de atención será la propaganda política online de los clanes, a menudo acompañada de fake news, por lo que, mediante grupos de trabajo específicos, se pretende verificar la ejecución de proyectos de infraestructura o la asignación de fondos públicos. El movimiento reafirma que su naturaleza seguirá siendo estrictamente “apartidista y no violenta”: busca crear una “conciencia crítica colectiva” que exija honestidad y transparencia a cualquier gobierno.
El problema de la corrupción en Filipinas es endémico, sistémico y profundamente entrelazado con la estructura política y económica del país. La nación se sitúa en los últimos puestos de los índices internacionales, ocupando el puesto 114 de 180 países en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparency International. La corrupción tiene un impacto devastador porque desvía recursos vitales de la sanidad, la lucha contra la pobreza y el desarrollo. En el último año, el desafío ha resurgido con fuerza debido al escándalo de los “proyectos fantasma”, relacionado con fondos para el control y la prevención de inundaciones. Miles de diques, canales y barreras fluviales que debían construirse, según proyectos aprobados y fondos asignados por el Departamento de Obras Públicas por un valor de 118 mil millones de pesos (casi 2 mil millones de dólares estadounidenses), nunca se han terminado o han sido ejecutados con materiales de baja calidad. En una red que ha implicado a parlamentarios, ingenieros gubernamentales y empresas privadas, más del 75% de los presupuestos asignados se ha perdido en prácticas corruptas, dejando a los territorios y a las poblaciones vulnerables indefensas frente a los tifones, generando una fuerte indignación popular.
(PA) (Agencia Fides 30/6/2026)