ÁFRICA/MOZAMBIQUE - Entre lágrimas e indignación, la despedida al obispo Osório Citora, hombre de paz y misionero que creía en la bondad de las personas
Nampula (Agencia Fides) – Las arquidiócesis de Beira y de Quelimane cuentan con nuevos Administradores Apostólicos. Así lo ha anunciado el nuncio apostólico en Mozambique, el arzobispo Luís Miguel Muñoz Cárdaba, durante la misa de funeral, por el obispo Osório Citora, IMC, celebrada el viernes 12 de junio en la catedral de Nuestra Señora de la Liberación, en Quelimane. El obispo fue asesinado el pasado 6 de junio. En concreto, el papa León XIV ha nombrado al actual obispo de Caia, Antônio Bogaio, responsable temporal del territorio de Beira, y al obispo de Alto Molocue, Estevão Ângelo Fernando, para hacerse cargo de Quelimane. Ambos líderes pastorales guiarán provisionalmente estas comunidades hasta el nombramiento de los obispos titulares por parte del Papa.
“Hoy dejas a tu madre Amélia a la Iglesia, y nosotros la acogemos con amor y gratitud. Gracias, madre Amélia, por haber ofrecido a tu hijo al servicio de Dios y de su pueblo. Osório ya no pertenece solo a la familia que lo vio nacer; pertenece también a la Iglesia a la que sirvió fielmente hasta el final. Hoy regresas a la Casa del Padre, pero dejas grabado en el corazón de esta Iglesia el testimonio de un pastor fiel, de un misionero entregado y de un hombre que vivió para Dios y para sus hermanos. Descansa en paz, hermano”. En su homilía, el nuncio apostólico Muñoz Cárdaba ha afirmado que han asesinado a un hombre de paz, un misionero que creía en la bondad de las personas. “Hoy no deberíamos estar aquí, no deberíamos celebrar este funeral. Lo ocurrido nunca debió suceder. Nunca antes, en la historia de Mozambique, un obispo había sido asesinado”, ha subrayado, expresando su deseo de que se conozcan “con certeza todas las razones detrás de esta muerte violenta. Por dolorosas que sean, no debemos tener miedo de la verdad. La verdad nos hace libres”.
La celebración de despedida de monseñor Osório, realizada el sábado 13 de junio en la catedral de Nuestra Señora de Fátima en Nampula, ha estado marcada por un fuerte llamado a la paz y al respeto por la vida humana. En su homilía, el arzobispo de Nampula, Dom Inácio Saúre, ha descrito el asesinato del obispo de Quelimane como un acto bárbaro afirmando que el caso se inscribe en una preocupante ola de violencia que sigue afectando a Mozambique. Ante miles de fieles y diversas autoridades, ha recordado que los responsables del crimen solo pudieron matar el cuerpo del obispo Osório, pero no su testimonio de fe, misión y servicio. También ha subrayado que su muerte debe servir como advertencia para toda la sociedad, afirmando que no basta con esclarecer este caso, sino que es necesario combatir las causas profundas de la violencia y la cultura de la muerte en el país. El arzobispo de Nampula ha presentado a monseñor Osório como un pastor fiel al Evangelio, comprometido con la paz, la reconciliación y la promoción de la dignidad humana. Finalmente, ha pedido que Mozambique ponga fin a los asesinatos de hombres y mujeres valiosos y que esta tragedia se convierta en un punto de inflexión hacia una sociedad más justa y pacífica.
Entre los mensajes de familiares, de los Misioneros de la Consolata, de la comunidad cristiana y de las autoridades, en nombre de la familia se ha recordado la vida del obispo de Quelimane como la de un hombre de fe, sencillez, humildad y entrega al pueblo de Dios. Los Misioneros de la Consolata han destacado la alegría de monseñor Osório, su cercanía a las comunidades y su profunda pasión por la Palabra de Dios. Por su parte, el gobierno de la provincia de Nampula lo ha calificado como un recurso para todo el pueblo mozambiqueño, subrayando que su testimonio de amor al prójimo, humildad y servicio permanecerá vivo en la memoria de la Iglesia y de la sociedad. La familia del obispo ha expresado públicamente su profundo dolor y su decepción por las circunstancias que rodearon su trágica muerte. Sus allegados han descrito el caso como un asesinato bárbaro y cruel, lanzando un mensaje fuerte y directo a la diócesis de Quelimane. Entre lágrimas y evidente indignación, la familia se ha despedido de la ciudad de Quelimane, lamentando profundamente la violencia con la que ha sido truncada la vida de monseñor Osório. A pesar del dolor, han querido agradecer el apoyo institucional y comunitario recibido durante estos difíciles días de luto.
(AP) (Agencia Fides 15/6/2026)
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