Roma (Agencia Fides) – La “conversión misionera permanente”, evocada también por el papa León XIV como una urgencia del tiempo presente, no se queda en el plano de las declaraciones de intenciones ni de las ideas abstractas. Esta conversión reconoce, incluso en sus consecuencias más concretas, que en muchos países los procesos de secularización han comportado también una disminución de las ofrendas, un dato que ha llevado a las Obras Misionales Pontificias a cuidar con mayor atención la gestión de los bienes temporales utilizados en la labor apostólica.
En las jornadas finales de la Asamblea anual, celebrada en Roma del 27 de mayo al 2 de junio, la vitalidad operativa de la red de las Obras Misionales Pontificias ha emergido con claridad en los diálogos entre los directores nacionales y los responsables de los secretariados internacionales, así como en las reflexiones del arzobispo Samuele Sangalli, secretario adjunto del Dicasterio para la Evangelización (Sección para la primera evangelización y las nuevas Iglesias particulares) y responsable de su administración.
El martes 2 de junio, el arzobispo Sangalli ha ofrecido una reflexión durante la homilía de la Eucaristía que ha presidido en la capilla del Colegio Internacional San Lorenzo da Brindisi, residencia de los frailes menores capuchinos que ha acogido la Asamblea de las OMP.
Partiendo del Evangelio según san Marcos («Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios»), el arzobispo ha subrayado que el propio Jesús, pocos días antes de su Pasión, fue «puesto a prueba en relación con la administración de lo que llamamos bienes temporales». Y ha añadido: «Su respuesta nos ofrece un principio guía: solo podremos dar al César, con honestidad y transparencia, lo que es del César en la medida en que antes hayamos sabido dar a Dios lo que es de Dios».
El papa León XIV, en la audiencia concedida a los participantes en la Asamblea de las OMP el lunes 1 de junio, ha invitado a todos a abrazar «una conversión misionera continua y a buscar juntos caminos para ser una Iglesia misionera para la sanación de nuestro mundo, tan marcado por tensiones, conflictos y guerras». En este horizonte, ha reiterado el pontífice, «la obra de las Obras Misionales Pontificias sigue siendo esencial».
También el cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto del Dicasterio misionero, durante la misa celebrada en la basílica de San Pedro antes de la audiencia papal, había animado a los miembros de la red de las OMP a reconocerse como «don y recurso unos para otros», una exhortación que el arzobispo Sangalli ha retomado para subrayar la importancia de la corresponsabilidad, también en lo relativo a la gestión de los bienes temporales.
En su intervención ante los directores nacionales de las OMP, el secretario adjunto del Dicasterio para la Evangelización ha señalado que los procesos de secularización en el mundo occidental, junto con el paso de una pertenencia eclesial por tradición a una adhesión por libre elección, han provocado no solo un descenso significativo del número de fieles practicantes, sino también una reducción sustancial de los recursos vinculados a este cambio de “paradigma”.
Ante esta realidad, el arzobispo ha insistido en la necesidad de promover una gestión de recursos «más prudente y atenta». Al mismo tiempo, ha subrayado que esta situación «impulsa a llevar a término el proceso de autosuficiencia de las Iglesias jóvenes», iniciado con su reconocimiento como Iglesias locales dotadas de jerarquía propia.
Se trata, ha añadido, de una coyuntura que invita a redescubrir la auténtica raíz de la cooperación misionera que dio origen a las cuatro Obras Misionales Pontificias: «el intercambio y el apoyo recíproco en la oración, la acción apostólica y la puesta en común de los recursos». Este dinamismo, ha explicado Sangalli, debe conducir por un lado a una mayor transparencia e integridad en la rendición de cuentas de la administración de los bienes temporales, y por otro a impulsar proyectos piloto que acompañen a las Iglesias jóvenes hacia modelos de sostenibilidad progresiva, adaptados a sus propias capacidades.
En este sentido, el arzobispo ha recordado también la importancia de promover «cursos de formación para responsables financieros diocesanos en los distintos países de los territorios confiados al Dicasterio, en colaboración con las conferencias episcopales locales y los institutos religiosos misioneros que han mostrado su disponibilidad para esta tarea formativa».
(GV) (Agencia Fides 3/6/2026)