Pourcine Pic-Makaya – «Sin grandes medios a disposición, hemos logrado vivir una jornada significativa, honrando la Bandera, símbolo de unidad, y celebrando el deseo de cada haitiano de regresar a una vida normal». Así lo ha señalado el misionero camiliano, el padre Massimo Miraglio, al referirse a la fiesta nacional del país caribeño y de las comunidades de la diáspora en todo el mundo, una celebración que también se ha conmemorado recientemente en esta pequeña comunidad montañosa donde ejerce su labor pastoral.
El sacerdote ha ofrecido además un breve balance de las últimas semanas, durante las cuales se ha reunido con el conjunto de la comunidad. «En estos días he reunido a los docentes de la escuela de alfabetización, hemos hecho un punto de la situación y hemos programado las actividades de fin de curso. Contamos con 13 profesores y alrededor de 170 participantes, distribuidos en 12 clases en distintas localidades de Pourcine Pic Makaya. Es un proyecto que continuará el próximo año, animados por el entusiasmo de los participantes. Seguiremos adelante, aprendiendo de los errores cometidos este año y reforzando especialmente la formación del profesorado».
El padre Miraglio se ha detenido también en el papel de la mujer dentro de la comunidad, todavía insuficientemente representado en los espacios de responsabilidad. «A pesar de los esfuerzos que estamos realizando, las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en los puestos clave de nuestra comunidad», ha señalado. No obstante, ha precisado que se han registrado algunos avances: «Si pensamos que partimos de cero, hoy hay pequeños progresos; por ejemplo, en la escuela parroquial, de nueve docentes, cinco son mujeres. En general, en el sistema escolar haitiano los profesores son mayoritariamente hombres, con la única excepción de la educación infantil, donde el cuerpo docente está compuesto exclusivamente por mujeres».
Otro de los temas abordados por el misionero camiliano ha sido la principal fuente de ingresos de la zona: la cosecha de frijoles. «La cosecha ha sido buena para una minoría y aceptable para muchos; para algunas familias no ha sido buena y para una minoría ha sido pésima», ha explicado. «Desgraciadamente, en los terrenos de la parroquia la cosecha ha sido… pésima. Demasiada lluvia en un terreno sombreado y muy húmedo, a lo que se ha sumado una siembra tardía: hemos perdido la cosecha. Este año, en definitiva, viviremos de la caridad, de los frijoles que nos quieran compartir». Según ha añadido, en las próximas semanas quienes poseen tierras por encima de los 1.500 metros o en zonas húmedas de barrancos comenzarán de nuevo a preparar el suelo para la siembra del mes de julio.
La situación general en el país sigue siendo extremadamente precaria. Unos 6,4 millones de personas, más de la mitad de la población, necesita asistencia humanitaria. Según el informe de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC) de abril de 2026, 5,8 millones de personas están en riesgo de inseguridad alimentaria aguda. Gran parte de la población vive en condiciones frágiles, una realidad agravada por desplazamientos masivos, el acceso limitado a servicios esenciales y el aumento de los riesgos de seguridad, lo que exige una respuesta humanitaria rápida, coordinada y multisectorial.
(AP) (Agencia Fides 2/6/2026)