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Quelimane (Agencia Fides) – En la provincia de Cabo Delgado continúa la insurgencia islamista (ISM). Los recientes ataques en distritos como Nangade, Mocímboa da Praia y en las zonas meridionales han tenido como objetivo a civiles, soldados, misioneros y mineros, causando muertes, incendiando viviendas y provocando cientos de nuevos desplazamientos.
Una incursión en Namacuili ha causado al menos cuatro muertos, mientras que grupos armados atacan los distritos de Ancuabe y Macomia.
“La situación parece fuera de control -dice a la Agencia Fides el obispo de la diócesis de Quelimane, Osório Citora Afonso, IMC- los ataques continúan siempre en las mismas zonas y la población está asustada. Las mujeres, en particular, viven situaciones muy difíciles. Además de lo que se difunde en las noticias, continúa la destrucción, hay muchas víctimas y cristianos que han sido asesinados. Invito a todos a rezar por nosotros”, concluye el misionero de la Consolata, que también es administrador apostólico de la arquidiócesis de Beira.
En total, más de un millón de personas han sido desplazadas a causa del conflicto. Los enfrentamientos con las fuerzas mozambiqueñas y ruandesas continúan, con informes de soldados muertos e incursiones de los insurgentes. Además, el acceso humanitario sigue siendo difícil.
El Instituto Nacional de Gestión de Desastres (INGD) del país ha advertido que la asistencia humanitaria en la provincia septentrional de Cabo Delgado está bajo presión debido a la combinación de ataques terroristas, inundaciones y crecidas que afectan a las mismas comunidades.
En una nota difundida por las autoridades locales, el delegado del INGD en Cabo Delgado, Marques Naba, ha señalado que la respuesta humanitaria debe adaptarse a “un escenario complejo y simultáneo”.
Naba ha declarado que durante la actual temporada de lluvias han sido afectadas 4.570 viviendas, de las cuales 1.316 han quedado destruidas. Un dato positivo es el retorno a sus zonas de origen de más de 600.000 personas que habían sido desplazadas previamente por el conflicto en Cabo Delgado.
El gobierno y las fuerzas regionales (incluidas las tropas ruandesas) están activamente implicados, pero la situación está generando una crisis humanitaria cada vez más grave.
(AP) (Agencia Fides 12/5/2026)