Caritas Sri Lanka
Colombo (Agencia Fides) – «Con la furia del ciclón Ditwah y las inundaciones que siguieron, entre finales de noviembre y comienzos de diciembre de 2025, la gente lo ha perdido todo. El número de víctimas ha superado las 600 personas y 2,3 millones han resultado afectadas. Hoy, mientras se intenta salir adelante, al menos un millón de personas necesita ayuda. La Iglesia católica en Sri Lanka está haciendo su parte, una contribución importante para devolver la esperanza»: así lo explica a la Agencia Fides el padre Basil Rohan Fernando, sacerdote de Colombo y director de las Obras Misionales Pontificias (OMP) en Sri Lanka.
Más del 20 % del territorio de Sri Lanka se ha visto afectado, con graves daños en viviendas, edificios comerciales, carreteras, puentes y redes eléctricas. Según datos gubernamentales, han quedado destruidos unos 720.000 edificios, 16.000 kilómetros de carreteras, 278 kilómetros de vías férreas y 480 puentes.
Además, el padre Fernando señala: «Nos hemos visto de repente golpeados por una nueva y dura crisis. Más allá del impacto inmediato, habrá muchos costes a medio y largo plazo, porque la reconstrucción llevará tiempo».
«En esta situación –continúa- la comunidad católica en Sri Lanka se está implicando con un único objetivo: infundir nueva esperanza. Hemos asumido una responsabilidad especial, la de mantener viva la esperanza. Esto se concreta en el apoyo a muchísimas personas, con ayudas materiales y económicas, pero también espirituales, psicológicas y sociales», afirma. «Las Obras Misionales Pontificias desempeñan un papel significativo y actúan en todas las diócesis, permaneciendo cerca de las personas afectadas», añade, «en un clima de plena colaboración con las instituciones y con el gobierno». «El gobierno -prosigue el director de las OMP-está haciendo todo lo posible para reconstruir carreteras, puentes, líneas ferroviarias y escuelas, así como para apoyar a las personas y a las familias: la población percibe un respaldo concreto del Estado y ese es un dato importante», subraya.
En la fase de emergencia inmediata, remarca, «el gobierno ha dado prioridad al gasto social para atender a los más vulnerables. Quienes han perdido su vivienda reciben una ayuda de cinco millones de rupias, y lo mismo ocurre con quienes han perdido la cosecha o han visto destruida su parcela de tierra, que era el sustento básico de las familias agricultoras». Además, «las ayudas públicas han llegado a las familias con hijos en edad escolar, para reorganizar el material escolar y retomar los estudios», continúa explicando. «El compromiso del gobierno de Anura Kumara Dissanayake merece sin duda ser valorado, al igual que agradecemos a los países y organizaciones de todo el mundo la ayuda financiera que estamos recibiendo», concluye el padre Fernando.
Según el gobierno, el coste de la recuperación y la reconstrucción tras las inundaciones en Sri Lanka se sitúa en torno a los 7.000 millones de dólares, una cifra equivalente al 7 % del Producto Interior Bruto y cercana al 50 % de los ingresos estatales de 2025. Sri Lanka se encontraba ya en una fase de recuperación tras el default económico declarado en 2022 a causa de la crisis de la deuda. El desastre natural ha supuesto un nuevo y duro golpe para la economía, justo cuando estaba en marcha el proceso de reestructuración de la deuda, apoyado por programas y préstamos del Fondo Monetario Internacional.
(PA) (Agencia Fides 14/1/2025)