ASIA/FILIPINAS - Que la fiesta del Santo Niño no acepte patrocinadores vinculados al juego de azar: llamamiento del arzobispo de Cebú

martes, 13 enero 2026 devoción popular   fe   juegos de azar  

Archdiocese of Cebu

Cebú (Agencia Fides) – La gran fiesta del Santo Niño, que culminará el 18 de enero en la archidiócesis de Cebú, no debería aceptar patrocinios ni donaciones de entidades vinculadas al juego de azar. Es el llamamiento público que ha hecho el arzobispo de Cebú, Alberto Uy, quien ha pedido a los organizadores del solemne Sinulog Festival -el gran festival cultural y civil que acompaña a la celebración religiosa- que rechacen las aportaciones de casas de juego que ven en la gran afluencia de público una simple oportunidad de lucro.

«Mi llamamiento es sencillo, pero nace del corazón: que el Sinulog siga siendo una fiesta que refleje verdaderamente la alegría, la pureza y la luz del Santo Niño. Podemos honrarlo no solo con nuestras danzas, oraciones y celebraciones, sino también a través de las decisiones morales que tomamos al organizar este acontecimiento sagrado», ha afirmado el arzobispo Uy. Los organizadores de la fiesta -ha añadido- deberían elegir colaboradores «coherentes con los valores de la fe, la familia, la cultura y la comunidad». «Existen muchas instituciones, públicas y privadas, que pueden y quieren apoyar el festival sin comprometer su carácter moral», ha subrayado.

Mons. Uy ha recordado que la fiesta del Santo Niño es, ante todo, una celebración religiosa y espiritual, y solo después un acontecimiento cultural y turístico. «La Iglesia -ha señalado- anima a las familias a abandonar hábitos destructivos como el juego de azar», y por ello desea que «las celebraciones sagradas no se sostengan económicamente con aportaciones de entidades ligadas a este tipo de prácticas». Las salas de juego, ha añadido, «son entornos que pueden conducir a la adicción, a la ruptura de las familias, a pérdidas económicas y a la confusión moral».

Cada tercer domingo de enero, la ciudad de Cebú, en Filipinas, se llena de una gran fiesta popular. El Sinulog Festival nació como homenaje al Santo Niño y, con el paso de los años, se ha convertido en una de las principales atracciones turísticas anuales de todo el archipiélago.

El objetivo original del festival es recordar la llegada del cristianismo a Filipinas, ya que fue en esta zona donde se celebró la primera misa en territorio filipino. En el centro está la oración: la novena preparatoria se celebra cada día a las cinco de la mañana y reúne a miles de fieles, hasta culminar el 17 de enero con la solemne procesión de la imagen del Santo Niño -la estatua cristiana más antigua de Filipinas- y, el 18 de enero, con la Eucaristía en la basílica menor del Santo Niño.

Ese mismo día tiene lugar una gran parada que puede durar entre nueve y doce horas, con danzas tradicionales, trajes vistosos, carrozas y música en directo. El Sinulog, que en 2026 gira en torno al lema «Unidos en la fe y en el amor», quiere ser una celebración de fe, historia y cultura. El ritual de las danzas tradicionales simboliza el paso del pueblo filipino de sus raíces paganas a la adopción del cristianismo. Las calles se llenan de multitudes de espectadores y artistas.

La fiesta comienza con una sugestiva procesión fluvial por el canal de Mactán: una embarcación adornada con la imagen del Santo Niño navega acompañada por una flotilla de barcos más pequeños, repletos de devotos que rezan pidiendo bendiciones y prosperidad. A ello se suma el certamen de la «Reina del Festival», que representa a la reina Juana, la primera reina cristiana de Cebú, quien recibió la imagen del Santo Niño de manos de Fernando de Magallanes en 1521.
El evento ha adquirido también un notable peso público y civil: además de las celebraciones religiosas, las danzas y los desfiles, el festival acoge una feria dedicada a las pequeñas y medianas empresas, donde se exhiben productos y artesanía de Cebú, atrayendo a visitantes de todo el mundo.

En un acontecimiento popular marcado por conciertos, fiestas callejeras y espectáculos, se introduce también la práctica del juego de azar, que en Filipinas constituye un grave problema social. Según datos oficiales publicados en 2025 por el organismo gubernamental Philippine Amusement and Gaming Corporation (Pagcor), unos 32 millones de filipinos -aproximadamente la mitad de los 60 millones de adultos del país- practican habitualmente el juego de azar. El Gobierno ha constatado un aumento de casi el 200 % respecto a los 8,2 millones de jugadores registrados el año anterior, impulsado sobre todo por el juego a través de plataformas electrónicas.

Obispos, comunidades y asociaciones católicas han denunciado en numerosas ocasiones los efectos devastadores del juego de azar y han puesto en marcha iniciativas y caminos de rehabilitación frente a esta forma de dependencia.
(PA) (Agencia Fides 13/1/2026) 


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