AMÉRICA/VENEZUELA - El operativo de EE. UU., las incertidumbres sobre el futuro y las últimas preocupaciones expresadas por los obispos

sábado, 3 enero 2026 guerras   droga   geopolítica  

Caracas (Agencia Fides) – «Un asalto espectacular nunca visto desde la Segunda Guerra Mundial». «Una de las mayores demostraciones de fuerza de Estados Unidos jamás realizadas, comparable a los ataques contra Soleimani, Al-Baghdadi o contra los sitios nucleares iraníes». Con estas y otras hipérboles, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha descrito y comentado, durante una larga conferencia de prensa celebrada en su residencia de Mar-a-Lago, la operación militar llevada a cabo en la noche del viernes al sábado por las fuerzas especiales estadounidenses en territorio venezolano.
Mediante el operativo denominado “Absolute Resolve”, Estados Unidos ha derrocado al presidente venezolano Nicolás Maduro, que ha sido arrestado y sacado del país junto con su esposa.
La operación ha sido justificada formalmente con la acusación dirigida a Maduro de gestionar el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
En otros pasajes de su intervención, el presidente Trump ha expresado la intención de seguir controlando Venezuela «el tiempo que sea necesario», así como la de permitir la intervención en el país de «nuestras grandísimas compañías petroleras de Estados Unidos, las más grandes del mundo, que gastarán miles de millones de dólares, repararán las infraestructuras gravemente dañadas, las infraestructuras petroleras, y empezarán a generar riqueza para el país».
Al ser interpelado sobre las personas que asumirán la dirección del país, el presidente estadounidense ha declarado: «Estamos designando a las personas, ya les diremos quiénes son».
En las primeras horas posteriores al operativo estadounidense no se han registrado declaraciones significativas por parte de la Conferencia Episcopal Venezolana. Sin embargo, pocos días antes de la operación de las fuerzas especiales de EE. UU., los obispos venezolanos habían expresado su postura crítica tanto respecto al amenazante despliegue militar llevado a cabo por Estados Unidos frente a las costas de Venezuela como respecto a la situación política del país.
En su mensaje de Navidad de 2025, la Conferencia Episcopal Venezolana había subrayado que el tiempo de la celebración del nacimiento de Jesús había estado marcado en Venezuela por «repetidos y contradictorios informes de acciones militares cerca de nuestras costas, con deplorables pérdidas de vidas humanas», así como por la «presencia de una potencia militar extranjera en aguas internacionales del mar Caribe».
Ante el riesgo de que la situación se precipitara, los obispos invocaban una paz «desarmada y desarmante», retomando palabras utilizadas en numerosos llamamientos por el papa León XIV.
En el mismo mensaje, el episcopado venezolano llamaba la atención sobre «la privación de libertad de ciudadanos nacionales y extranjeros por sus diferentes opiniones políticas», sobre la situación de «empobrecimiento generalizado» de la población, consecuencia de una «inflación desbordada» y de una «economía desestabilizada».
El mensaje de los obispos insistía en reafirmar la urgencia de garantizar una paz auténtica basada en la justicia social, en el respeto de la dignidad humana y en el abandono de soluciones «irrealistas». Una paz que no se construye con la fuerza, sino con la asunción de responsabilidades por parte de todos, «en primer lugar, del Estado».
(GV) (Agencia Fides 3/1/2026)


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