Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – Reproducimos el texto del video-mensaje del Papa León XIV difundido con motivo de la Jornada Mundial de las Misiones, instituida hace cien años por el Papa Pío XI y que este año se celebrará el domingo 18 de octubre.
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Queridos hermanos y hermanas en Cristo:
Al celebrar el Domingo Mundial de las Misiones, damos gracias a Dios por los frutos abundantes que ha derramado sobre la Iglesia desde que mi predecesor, el Papa Pío XI, estableciera esta celebración anual hace 100 años. Él expresó su deseo de que ello incentivara, en cada diócesis y parroquia, una comprensión más profunda de la gran importancia de la tarea misionera, una oración ferviente por la labor de evangelización, el impulso de la vocación misionera y el apoyo al trabajo de las Obras Misionales Pontificias.
En efecto, la consecución del objetivo de Pío XI ha dado frutos en mi propia vida. Recordando mi juventud, puedo contemplar cómo, misteriosamente, las oraciones ofrecidas al Señor de la mies ayudaron a preparar mi corazón para escuchar el llamado de Jesús a seguirlo como misionero agustino. Además, las oraciones y contribuciones de los fieles alentaron y sostuvieron mi labor misionera en Perú, así como la de innumerables personas en todo el mundo. Por esta razón, quisiera expresar mi sentida gratitud a todos los que han apoyado el Domingo Mundial de las Misiones a lo largo de los años.
En este año del centenario, el lema “Uno en Cristo, unidos en la misión”, nos invita a reflexionar sobre la tarea fundamental de fomentar la unidad de la Iglesia en el seguimiento de Cristo, especialmente con nuestra propia obligación y responsabilidad de difundir el mensaje salvífico del Evangelio a todas las gentes.
Efectivamente, mediante el bautismo, cada uno de nosotros se convierte en miembro del Cuerpo de Cristo y adquiere un papel único en la contribución a la obra salvífica de Jesús. Nuestro Señor nos llama a colaborar como una sola familia, con la asistencia del Espíritu Santo, para llevar a todos -en todas partes- a una comunión de fe en Cristo.
Es por ello que reitero la invitación especial que hice en el Mensaje para el Domingo Mundial de las Misiones: «comprometámonos todos a contribuir, cada uno según su vocación y los dones recibidos, a la gran misión evangelizadora, que es siempre obra del amor. Sus oraciones y su apoyo concreto, […] serán de gran ayuda para llevar el Evangelio del amor de Dios a todos, especialmente a los más pobres y necesitados» (Mensaje para la 100.ª Jornada Mundial de las Misiones, 25 enero 2026).
Por último, al celebrar este centenario, les agradezco todo lo que están haciendo para continuar con el legado del Domingo Mundial de las Misiones y para apoyar generosamente la misión evangelizadora de la Iglesia en todo el mundo.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.
(Agencia Fides 7/10/2026)
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