Diocese of Joypurhat
Por Paolo Affatato
Joypurhat (Agencia Fides) – «En la pobreza y en la debilidad está la Providencia de Dios; está su Espíritu, que nos acompaña y nos trae dones que nos sorprenden. Lo experimentamos cada día en la vida de nuestra comunidad de Joypurhat, en el noroeste de Bangladesh», afirma en una conversación con la Agencia Fides Paul Gomes, primer obispo de la nueva diócesis de Joypurhat, erigida el 25 de marzo de 2026 por el Papa León XIV a partir de territorios pertenecientes a las diócesis de Rajshahi y Dinajpur, como sufragánea de la archidiócesis metropolitana de Daca.
«Por ejemplo -cuenta-, en esta diócesis recién creada todavía está todo por construir. Actualmente vivo en la iglesia parroquial de María Auxiliadora de los Cristianos de Khanjanpur, confiada a los religiosos salesianos, que hace las veces de catedral. Tenemos que proyectar y construir una auténtica sede episcopal y un centro pastoral. Hay mucha buena voluntad, pero necesitamos ayuda y ya estamos recibiendo mucha», explica el obispo, que tomó posesión de la diócesis el pasado mes de junio.
La comunidad de Joypurhat cuenta con unos 25.000 católicos, distribuidos en 13 parroquias y pertenecientes en su gran mayoría a comunidades indígenas y tribales, como los Santal, Oraon, Mahali, Munda y Paharia, que caracterizan a la población de todo el territorio de Joypurhat, con unos 7,7 millones de habitantes.
El obispo explica que «los católicos indígenas de esta zona se encuentran entre los grupos socialmente más vulnerables de Bangladesh. Viven en condiciones de pobreza y trabajan principalmente como jornaleros agrícolas o pequeños agricultores. Sufren una desigualdad y una discriminación crónicas en el acceso a los recursos y a la tierra». Las comunidades indígenas de la zona, recuerda, «también tienen que hacer frente al analfabetismo, a la vulnerabilidad ante las catástrofes naturales y a la emigración hacia las ciudades o al extranjero en busca de trabajo».
En un contexto geográfico y social marcado por graves dificultades, «la creación de la diócesis de Joypurhat ha despertado una gran esperanza en todos, tanto entre los fieles como entre las comunidades musulmanas e hindúes de la zona», señala.
Y es que «la Iglesia católica en Bangladesh es conocida por sus obras de caridad y por la calidad de sus servicios sociales, que se ofrecen sin distinción de casta, cultura o religión», recuerda el obispo. Por eso, «en Joypurhat nuestro compromiso se centra en dos ámbitos fundamentales para el desarrollo del territorio: crear escuelas accesibles para todos y reforzar los servicios sanitarios, especialmente en las aldeas periféricas». La Iglesia ya está presente en la región mediante obras educativas y sanitarias y programas de promoción humana, incluidos el microcrédito y la formación profesional. De este modo, señala el obispo, «la comunidad católica favorece la inclusión social y un diálogo interreligioso cotidiano que contribuye a desactivar la violencia sectaria que a veces atraviesa la sociedad».
Hay un aspecto que el obispo quiere subrayar especialmente: «En una diócesis que solo cuenta con 15 sacerdotes y 18 religiosas, los catequistas y los laicos son pilares insustituibles del apostolado y del servicio social». «En las aldeas rurales más remotas, la propia supervivencia de la fe depende de su trabajo cotidiano», reconoce.
En el noroeste de Bangladesh, su papel es el de «guardianes de la fe en las periferias», ya que muchas aldeas indígenas de la diócesis se encuentran en zonas aisladas a las que los sacerdotes solo pueden llegar unas pocas veces al año: «Los catequistas laicos viven de manera estable en estas comunidades: dirigen la celebración dominical de la Palabra, mantienen abiertas y animan las capillas de barro y bambú, atienden a los enfermos y preparan a niños y adultos para recibir los sacramentos».
«Los catequistas –observa- son también protagonistas del proceso de inculturación de la fe. Como casi todos pertenecen a las tribus locales, superan las barreras lingüísticas y culturales, traducen los textos sagrados y los cantos a las lenguas tribales e integran los símbolos y las costumbres tradicionales en las celebraciones. De este modo, la gente percibe el Evangelio como algo cercano a su propia identidad y a su vida».
También en el ámbito sociopolítico los laicos actúan como mediadores y defensores de las poblaciones indígenas de Joypurhat, que con frecuencia son víctimas de expropiaciones ilegales de tierras, discriminación civil y abusos debido a su vulnerabilidad social y al analfabetismo. «Los laicos católicos, formados a menudo a través de los programas diocesanos y de Caritas Bangladesh, ayudan a los líderes de las aldeas a defender sus derechos legales, proteger sus propiedades ancestrales y denunciar las violaciones», explica el obispo Gomes.
Ante las grandes necesidades pastorales de una Iglesia naciente, los laicos colaboran activamente en la organización de encuentros pastorales y fomentan las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, acompañando a los jóvenes en su camino vocacional, «para que sean protagonistas en la Iglesia y en la sociedad».
En la nueva diócesis, concluye el obispo, evangelización y promoción humana avanzan de la mano, «en una comunidad católica joven, pobre, pero que confía en que, como dice el salmo, el Señor llevará a término su obra».
(Agencia Fides 30/09/2026)