ÁFRICA/NIGERIA - El párroco de San José de Kutaho: El catequista Victor Paul acababa de llegar para anunciar el Evangelio y fue secuestrado y asesinado

jueves, 9 julio 2026

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Por Antonella Prenna

Kaduna (Agencia Fides) – «El catequista Victor Paul fue destinado a nuestra parroquia de San José, en Kutaho, el 31 de enero de 2026 para iniciar su primer apostolado en la arquidiócesis. Llegó acompañado de su esposa, que estaba embarazada, y de su otro hijo. Toda la comunidad, tanto católica como bautista, los recibió con gran alegría y afecto. A su llegada, las mujeres de la comunidad organizaron un encuentro fraterno y les dedicaron un canto de bienvenida. Después preparamos comida, compartimos la mesa con nuestras bebidas tradicionales y rezamos para que su estancia y su ministerio entre nosotros fueran serenos, fecundos y colmados de bendiciones». Así lo relata el padre Linus Bobai, párroco de San José de Kutaho, en la arquidiócesis de Kaduna, situada en el área de gobierno local de Kagarko, en un testimonio enviado a la Agencia Fides a través del canciller de la arquidiócesis, el padre Christian Okewu Emmanuel. El sacerdote ha compartido la historia del catequista Victor Paul, asesinado junto con otras víctimas (véase Agencia Fides 7/7/2026), tras haber sido secuestrado el 9 de febrero de 2026 (véase Agencia Fides 12/2/2026).

«Victor Paul era considerado el colaborador de los sacerdotes de la comunidad, tanto por los católicos como por los bautistas. Todos lo apreciaban. Pero el 9 de febrero un grupo de bandidos irrumpió en nuestra comunidad», continúa el padre Linus. «Lamentablemente, él, su esposa embarazada y su hijo estaban entre las personas secuestradas. Esa misma noche, algunas de las víctimas suplicaron a los secuestradores que perdonaran al catequista y a su familia, explicándoles que acababan de llegar y que él era su catequista. Sin embargo, los bandidos se negaron e insistieron en llevárselos, alegando que precisamente por ser recién llegados se los llevarían con ellos».

«El 5 de abril de 2026, tal como exigían los secuestradores, se efectuó el pago para la liberación de todos los rehenes. Sin embargo, solo encontramos a la esposa del catequista, a su hijo y a otras mujeres con sus respectivos hijos, que fueron liberados ese mismo día. Inmediatamente después de su liberación los acompañamos al hospital para que recibieran atención médica. Poco después de ser ingresada, la esposa del catequista dio a luz a un niño. El recién nacido se encuentra bien, al igual que el otro hijo de la pareja, aunque no dejaba de preguntar dónde estaba su padre. Regresamos entonces a nuestro pueblo, profundamente marcados por todo lo ocurrido. Afrontar esta situación no ha sido nada fácil».

«La mayor parte de nuestra comunidad y de los fieles de la parroquia sigue profundamente conmocionada. Victor Paul había venido entre nosotros para anunciar el Evangelio de Jesucristo, y la noticia de su muerte, junto con la de las demás víctimas asesinadas en el bosque, ha devastado a toda la comunidad. Lo único que hemos podido hacer es organizar su sepultura».

«Toda la comunidad está desanimada, pero permanecemos unidos en la oración, pidiendo a Dios que nos conceda consuelo y fortaleza. Como cristianos, creemos que Dios conoce el porqué de todo lo que ha sucedido. No queremos culpar a nadie; más bien, ponemos todo en sus manos. Rezamos para que Dios toque el corazón de quienes han causado tanto dolor y tanto sufrimiento a nuestra comunidad».
(Agencia Fides 9/7/2026)


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