Catholic Cambodia
Phnom Penh (Agencia Fides) – Una escuela primaria budista destinada a la formación de jóvenes monjes reúne en su nombre el de un abad budista y el de un obispo católico: un signo concreto y original del diálogo interreligioso que florece en Camboya. Se trata de la escuela «Chomroen Olivier», cuyo nombre nace de la unión de dos personas: el abad budista Nget Chomroeun, de la pagoda Ang Montrey, y el obispo católico Olivier Schmitthaeusler, MEP, vicario apostólico de Phnom Penh.
En la escuela se ha inaugurado un nuevo edificio dedicado a la labor educativa dentro de la pagoda Ang Montrey, en la provincia de Takeo, reforzando así la colaboración entre la comunidad budista local y la Iglesia católica en Camboya. Durante la ceremonia inaugural, celebrada el 25 de junio, monseñor Olivier Schmitthaeusler ha recordado que el proyecto representa «el signo de una colaboración hermosa, concreta y viva entre la pagoda y la Iglesia católica», y se enmarca en un camino de amistad que dura ya más de veinte años.
En un mensaje enviado a la Agencia Fides, el prelado ha evocado su llegada como joven misionero a la zona de Chomkartieng en 2002, cuando la primera iniciativa conjunta entre católicos y budistas fue la construcción de un camino de tierra roja de más de dos kilómetros que unía la pagoda con la iglesia local. «Ese camino se ha convertido en el símbolo de nuestra relación», ha afirmado.
La cooperación se ha desarrollado posteriormente a través de numerosos proyectos compartidos. La escuela «Chomroen Olivier», sostenida por la Iglesia católica desde 2023, ya ha formado a unos cuarenta jóvenes monjes en estudios religiosos, complementados con la enseñanza de materias civiles como lengua jemer, matemáticas e informática. Este proyecto educativo forma parte de una colaboración más amplia que incluye encuentros de formación entre estudiantes católicos y budistas, iniciativas de diálogo espiritual y actividades sociales conjuntas.
El vicario apostólico recuerda que «la paz se construye mediante la educación, la caridad y la fraternidad concreta», citando como ejemplo las visitas conjuntas de budistas y cristianos a centros sanitarios durante la pandemia, la asistencia a las familias más pobres y la ayuda humanitaria prestada recientemente a las poblaciones afectadas por las tensiones en la frontera entre Camboya y Tailandia. «Construimos puentes mediante el diálogo, la amistad y la fraternidad», ha subrayado el prelado, invitando a budistas y católicos a continuar juntos su compromiso como «artesanos de la paz» en un tiempo marcado por nuevos conflictos y tensiones.
Ese mismo día, monseñor Schmitthaeusler ha recibido de manos del Rey de Camboya la Gran Cruz de la Orden Real de Camboya, una de las más altas condecoraciones del Reino. El vicario apostólico ha interpretado este reconocimiento como «un estímulo para perseverar en el camino de colaboración entre las comunidades religiosas del país». Según ha señalado, «representa el signo de una misión compartida entre budistas y católicos que está dando frutos concretos al servicio de la sociedad camboyana».
Otro signo de la fecunda colaboración entre ambas comunidades se había hecho visible días antes. El 13 de junio, en el templo Wat Botum Vatey de Phnom Penh, las autoridades religiosas budistas de Camboya concedieron a Olivier Schmitthaeusler el título honorífico de «Akka Mahā Upāsaka Buddha Sāsanūpatthambhakr», que puede traducirse como «Gran anciano laico benefactor y custodio de la enseñanza de Buda», una extraordinaria distinción otorgada a personalidades de distintas religiones que han contribuido al sostenimiento de la tradición budista.
Este reconocimiento constituye un paso más respecto al título de «Maha Upasaka», concedido al obispo en 2022 en reconocimiento a su contribución a la cooperación educativa y al desarrollo social compartido con la mayoría budista del país. Durante la ceremonia, los responsables budistas destacaron que la Constitución camboyana reconoce al budismo como religión del Estado, garantizando al mismo tiempo la plena libertad religiosa y promoviendo la armonía y el respeto mutuo entre las diferentes comunidades de fe.
«La Iglesia católica y el budismo caminan de la mano por el bien común de nuestro pueblo y de nuestro país», ha declarado el vicario apostólico, añadiendo que «cuando las religiones caminan juntas, el mundo puede ser testigo de una verdadera paz».
(PA) (Agencia Fides 27/6/2026)