Archdiocese of Islamabad
Islamabad (Agencia Fides) – «El acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, que esperamos sea respetado por todas las partes implicadas, representa mucho más que una solución política: encarna la capacidad de reconciliación de la humanidad y el triunfo del diálogo sobre la destrucción. Es un rayo de esperanza para la paz en Oriente Medio y en el mundo». Así lo afirma a la Agencia Fides el arzobispo Joseph Arshad, responsable de la diócesis de Islamabad-Rawalpindi y presidente de la Comisión Justicia y Paz (NCJP) de los obispos de Pakistán, al elogiar el papel crucial de mediación desempeñado por Pakistán.
Antes de ser nombrado arzobispo de Islamabad-Rawalpindi en 2017, mons. Arshad estudió en la Pontificia Academia Eclesiástica de Roma y fue el primer sacerdote pakistaní en ingresar en el servicio diplomático de la Santa Sede. Su experiencia en las nunciaturas apostólicas de Malta, Sri Lanka, Bangladesh y Madagascar le ha permitido adquirir una profunda comprensión de los mecanismos de la diplomacia y de la mediación internacional.
Desde su perspectiva actual en Pakistán, mons. Arshad considera el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, firmado el 17 de junio de 2026, como «un hito histórico de la diplomacia internacional y un faro de esperanza para la paz mundial». El prelado, interpretando el sentir de los católicos y de todo el pueblo pakistaní, expresa «profunda gratitud al Gobierno y a la dirigencia militar de Pakistán por el papel constructivo, que quedará como un compromiso histórico, desempeñado para facilitar las negociaciones».
Según el arzobispo Arshad, el entendimiento alcanzado entre Washington y Teherán demuestra que «el diálogo, la diplomacia y la comprensión mutua pueden prevalecer sobre la confrontación y el conflicto». El prelado define el acuerdo como «un acto de valentía, responsabilidad y fortaleza moral», subrayando que puede abrir una nueva etapa de estabilidad no solo para Oriente Medio, sino para toda la comunidad internacional.
En un mensaje enviado a Fides, el arzobispo dedica palabras de reconocimiento a Pakistán, que desempeñó un papel de mediación en las conversaciones culminadas con la firma del Memorando de Entendimiento de Islamabad. «Pakistán ha demostrado su capacidad para actuar como puente entre las naciones y como miembro responsable de la comunidad internacional», afirma, destacando su contribución a la desescalada y a la construcción de un clima de confianza entre las partes.
El acuerdo, respaldado también por otros actores regionales, prevé un proceso de negociación destinado a abordar cuestiones sensibles como el programa nuclear iraní, el alivio de las sanciones y la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz. Precisamente la reapertura de esta vía estratégica, observa el arzobispo, constituye un elemento fundamental: «Un estrecho de Ormuz pacífico y seguro contribuirá a restablecer la confianza en los mercados, aliviar la presión sobre los precios del petróleo y apoyar la economía mundial, especialmente en los países en desarrollo y en las comunidades más vulnerables».
Aunque acoge favorablemente el acuerdo, mons. Arshad recuerda que el principal desafío será su aplicación concreta: «El acuerdo no debe quedarse en un simple documento firmado, sino convertirse en la base de una paz y una estabilidad duraderas». El arzobispo desea que haya «sinceridad, responsabilidad y un compromiso diplomático constante entre las partes, para que el proceso produzca resultados concretos, reduzca el riesgo de nuevas escaladas y favorezca una cooperación internacional más amplia».
Asimismo, destaca el valor ejemplar del acuerdo para otras regiones afectadas por conflictos: «Este acuerdo nos muestra que las controversias deben resolverse mediante la diplomacia y la negociación, y no mediante la guerra. Puede y debe convertirse en un modelo para otras regiones del mundo».
Como pastor de una comunidad religiosa, y en diálogo frecuente con otros líderes religiosos, el arzobispo Arshad subraya con fuerza la dimensión espiritual del compromiso por la paz: «La paz no es simplemente una condición política, sino un don sagrado y una responsabilidad sagrada, que debe custodiarse mediante la justicia y el diálogo». El prelado recuerda las iniciativas de oración promovidas por las comunidades católicas pakistaníes en Islamabad, Lahore y otras localidades durante las negociaciones. El pasado mes de abril, los fieles participaron en una «maratón de oración por la paz», con vigilias, adoración eucarística y rezo del Rosario para sostener espiritualmente el inicio de las conversaciones. Esta movilización espiritual acompañó los esfuerzos diplomáticos del país porque, señala mons. Arshad, «la acción material y la acción espiritual van de la mano».
El arzobispo concluye con un deseo: «Ahora rezamos para que este acuerdo se convierta en un punto de inflexión, un nuevo comienzo para Oriente Medio y un renovado símbolo de esperanza para el mundo entero». En los próximos meses, la atención de la comunidad internacional se centrará en la aplicación de los compromisos asumidos por las partes. Para mons. Arshad, el verdadero éxito del acuerdo consistirá en su capacidad real para «garantizar una paz duradera, seguridad para las poblaciones civiles y nuevas oportunidades de desarrollo y cooperación entre los pueblos».
(PA) (Agencia Fides 22/6/2026)