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Por Cosimo Graziani
Ginebra (Agencia Fides) – Durante el reciente viaje apostólico a España, especialmente en la etapa final en Canarias, el papa León XIV ha vuelto a proponer la mirada y la solicitud de la Iglesia católica ante los flujos migratorios y los desplazamientos forzados de personas, uno de los fenómenos ligados a la globalización que más impacto tienen en las vidas reales de multitudes en todo el mundo.
En los días transcurridos en la comunidad autónoma española que más afronta cotidianamente este drama, el Papa León XIV se ha encontrado tanto con migrantes como con trabajadores del sector de la acogida: “La acogida del migrante no puede ser algo secundario ni delegarse solo a algunos voluntarios”, ha declarado el Obispo de Roma, en una tierra donde el pasaje del Evangelio de Lucas en el que Cristo dice a Pedro que se convertirá en “pescador de hombres” (Lc 5,10), adquiere una connotación “literal y dolorosa”. “La Iglesia”, ha añadido, “ha leído ese versículo como imagen de su misión”.
También hoy, domingo 21 de junio, después de la recitación de la oración mariana del Ángelus desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, León XIV ha recordado que se ha celebrado recientemente la Jornada Mundial del Refugiado promovida por las Naciones Unidas, «en el 75º aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, nacida para proteger a quienes son perseguidos y obligados a dejar su tierra, su casa y su familia».
El Papa ha expresado su deseo de que «el espíritu que animó la elaboración de este importante instrumento internacional siga iluminando hoy las conciencias de los responsables de las naciones». Ha añadido que nadie «puede mirar hacia otro lado ante quienes buscan protección y seguridad». Exhortando además «a todos a acoger a quienes son víctimas de persecución, para que puedan vivir en paz, con dignidad y mirar al futuro con esperanza».
En los mismos días en que el Papa hacía sus llamamientos durante su viaje apostólico a España, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) publicaba los datos de 2025 sobre la situación mundial de los refugiados y solicitantes de asilo.
Según las estadísticas difundidas, el año pasado se contabilizaron cuarenta y un millones y seiscientos mil refugiados, con una reducción del 3% respecto al año anterior. Estas cifras disminuyeron gracias al retorno a sus respectivos países de refugiados y desplazados que previamente habían salido de Afganistán, Siria y Sudán. Se trata de una tendencia ligeramente contraria a la de los últimos años, que habían mostrado un aumento lento pero constante al menos desde 2015.
A pesar de la disminución global, cinco millones y cuatrocientas mil personas tuvieron que abandonar sus países como refugiados en el último año.
Más de un tercio de los refugiados del mundo se encuentra en solo seis países: Colombia, Alemania, Turquía, Uganda, Irán y Chad. Preocupan especialmente las condiciones prolongadas de sufrimiento y emergencia en las que viven los desplazados y refugiados: según las estadísticas, el 26% del total se encuentra en un país más pobre que el de origen y alrededor del 70% vive en condiciones precarias desde hace más de cinco años.
A agravar aún más la situación en materia de acogida está la estadística sobre reasentamientos: en 2025 el número total de refugiados cuyas solicitudes de asilo fueron aceptadas disminuyó en más de la mitad, pasando de casi 189.000 personas en 2024 a solo 81.000 refugiados acogidos en 2025.
A nivel mundial, el número de desplazados internos dentro de un país también disminuyó, aunque sigue siendo terriblemente alto: 67 millones y 700.000 personas, concentradas sobre todo en cinco países (Sudán, Colombia, Yemen, Afganistán y Siria).
La Agencia de la ONU también proporciona el número de personas sin ciudadanía en el mundo, concentradas principalmente en Bangladesh, Costa de Marfil, Tailandia y Myanmar: cuatro millones y medio de personas en total.
Entre los factores que influyen en el número de refugiados a nivel mundial están conflictos como el de Sudán y situaciones de crisis como las de la República Democrática del Congo (RDC), Siria o Afganistán. La de Sudán es la crisis más grave a nivel global: el número de refugiados procedentes de ese país creció un 35% en 2025, alcanzando los dos millones y cuatrocientos mil personas. También el número de desplazados internos es muy alto: nueve millones y cien mil personas. La situación en la RDC aparece más contradictoria: el año pasado se registraron casi cuatro millones de desplazados dentro del país, pero al mismo tiempo tres millones y seiscientas mil personas regresaron a sus hogares en Kivu del Norte y del Sur. Para quienes han regresado, el problema ha sido enfrentarse a una situación de total falta de seguridad, en medio de la presencia de grupos armados, en particular el M23.
La inseguridad también afecta a la vida de los desplazados en Siria. Aunque hay casi cinco millones de refugiados, un millón y novecientas mil personas han regresado a sus hogares, pero estos retornos se suman a los millones de sirios que siguen necesitando asistencia humanitaria.
En comparación con Siria, Afganistán registra un número aún mayor de retornos: dos millones y novecientas mil personas. No se trata de retornos voluntarios, sino de repatriaciones forzadas, consecuencia de los cambios en las políticas migratorias de los países que antes los acogían.
(Agencia Fides 21/6/2026)