Vicariato Apostolico di Quetta
Quetta (Agencia Fides) – Los cristianos en Baluchistán viven y dan testimonio de su fe en Cristo a través de una presencia impregnada de amor, convirtiéndose en un puente entre los distintos componentes de la sociedad. Así lo afirma a la Agencia Fides monseñor Sebastian Shaw, OFM, vicario apostólico de Quetta, capital de la provincia pakistaní de Baluchistán, en el oeste del país.
El arzobispo Shaw, tras su servicio pastoral en Lahore, en la provincia de Punjab, inició el pasado 24 de marzo su ministerio en el vicariato, que abarca la provincia más extensa de Pakistán, equivalente al 44% del territorio nacional. “Es la circunscripción eclesiástica más grande del país en extensión geográfica, pero también la más pobre y con el menor número de católicos”, señala.
Alrededor de 35.000 fieles, distribuidos en nueve parroquias, viven dispersos en una sociedad de aproximadamente 15 millones de habitantes, compuesta en un 55% por baluchíes y un 35% por pastunes, además de minorías hazaras, punyabíes y otros grupos, unidos por la religión islámica, explica el vicario. Recuerda además que la provincia limita con Afganistán e Irán y está atravesada por fuertes tensiones de inestabilidad.
Baluchistán se encuentra gravemente afectado por la violencia, en un contexto en el que persiste la insurgencia separatista liderada por grupos como el Ejército de Liberación de Baluchistán y otras formaciones que reclaman la independencia. También operan grupos terroristas y sectarios que perpetran ataques contra las fuerzas de seguridad y las infraestructuras. A ello se suma la acusación al gobierno central de explotar los recursos naturales de la región sin impulsar suficientes programas de desarrollo local.
“El nivel de pobreza es muy alto, la escolarización es muy baja, especialmente entre las niñas, el analfabetismo está generalizado y el acceso a la sanidad y a los servicios básicos es limitado”, afirma el vicario apostólico. Señala además la profunda brecha entre las zonas urbanas, como Quetta, y las áreas rurales, montañosas o desérticas, mucho más empobrecidas y abandonadas.
“La misión de la pequeña comunidad católica, marcada por el pluralismo étnico, la violencia y la pobreza en un entorno mayoritariamente musulmán, es la de construir puentes y promover la unión entre las personas en un espíritu de fraternidad y acogida mutua”, remarca. “Esta es la misión que nos ha confiado Jesucristo: amar a Dios, amarnos unos a otros y amar al prójimo, a todo aquel que encontramos en nuestro camino”, recuerda.
El obispo explica a Fides, “el vicariato cuenta con 19 sacerdotes y 18 religiosas que, junto con catequistas laicos, sostienen la labor pastoral y diversas iniciativas sociales. En el ámbito educativo, el vicariato gestiona 10 escuelas y un colegio, con unos 8.500 estudiantes de distintas lenguas y tribus. A través de la escuela, niños y jóvenes de diversas comunidades se encuentran y aprenden la convivencia pacífica”, destaca.
Asimismo, a través de Cáritas, la Iglesia presta asistencia en situaciones de emergencia y de extrema necesidad. El vicario subraya también el papel fundamental de los catequistas, a quienes define como “pioneros que visitan con frecuencia zonas remotas para acompañar a las familias y anunciar el Evangelio”.
Cuando la violencia irrumpe en la sociedad, afirma, “tratamos de ser un instrumento de paz, aunque con prudencia”. “Como dice San Pablo, aprovechamos toda oportunidad para dar testimonio de paz y reconciliación”, añade.
En el año en que se conmemora el 800 aniversario de la muerte de san Francisco de Asís, el vicario, miembro de la Orden de los Frailes Menores, señala que “en Baluchistán se sigue el espíritu del santo de Asís. Cuando es necesario predicar, se predica; pero en la vida cotidiana, nuestra simple presencia ya es un signo de fe, esperanza y caridad”.
La Iglesia local necesidad urgentemente de personal eclesial, por lo que el obispo invita a congregaciones religiosas masculinas y femeninas a establecerse en el vicariato. “No es fácil tomar esta decisión debido a las condiciones difíciles a las que nos enfrentamos. Pero digo: no tengan miedo, escuchen la llamada del Espíritu. El pueblo de Baluchistán los espera para hacer presente la misión de Cristo”.
(PA) (Agencia Fides 22/5/2025)