Mantener libre el umbral del Misterio. León XIV indica a los nuevos sacerdotes los “secretos” de su misión

domingo, 26 abril 2026 papa león xiv   ordenaciones   sacerdotes   vocaciones  

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – Hoy más que nunca, especialmente en los lugares donde «los números parecen marcar una distancia entre las personas y la Iglesia», la misión primaria de los hombres llamados al sacerdocio es la de «mantener libre el umbral» que introduce al Misterio de la salvación, señalándolo a todos «sin necesidad de muchas palabras».
El 26 de abril, cuarto domingo del tiempo de Pascua, el “Domingo del Buen Pastor”, es el día en que desde hace 63 años se celebra la Jornada Mundial de Oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas.
En la Basílica de San Pedro, el Papa León XIV ha presidido la solemne liturgia eucarística, ordenando a 10 nuevos sacerdotes, de los cuales 8 son para la diócesis de Roma. La homilía, ha tomado partes del pasaje del Evangelio según san Juan leído durante la liturgia para sugerir el horizonte abierto y vasto en el que se desarrolla el «servicio del sacerdote», un «ministerio de comunión» ofrecido para compartir con todos la “vida en abundancia” que «llega a nosotros en el personalísimo encuentro» con Cristo.
El Papa, dirigiéndose en particular a los nuevos sacerdotes, ha recordado tres «secretos» de la «vida del sacerdote», claves para comprender la amplitud y la naturaleza de la misión a la que están llamados.
«Cuanto más profunda es su unión con Cristo», ha recordado el Pontífice, delineando el primer “secreto” de la vida del sacerdote, «más radical es su pertenencia a la común humanidad. No hay contraposición, ni competición entre el cielo y la tierra; en Jesús se unen para siempre».
La realidad –ha añadido el Papa Prevost al trazar el segundo “secreto”- «no debe darnos miedo». Hoy «la necesidad de seguridad vuelve los ánimos agresivos, encierra a las comunidades en sí mismas, instiga a buscar enemigos y chivos expiatorios». Mientras que «vuestra seguridad» -exhorta el Obispo de Roma a los ordenandos- no debe residir «en el rol que desempeñan, sino en la vida, muerte y resurrección de Jesús, en la historia de salvación en la que participan con su pueblo».
Las comunidades en las que los nuevos sacerdotes ejercerán su ministerio –ha proseguido el Pontífice- «son lugares donde el Resucitado ya está presente, donde muchos ya lo han seguido de manera ejemplar. Reconocerán sus llagas, distinguirán su voz, encontrarán a quienes se lo indicarán. Son comunidades que los ayudarán también a ustedes a ser santos. Y ustedes ayúdenlas a caminar unidas en pos de Jesús, el Buen Pastor, para que sean lugares –jardines- de la vida que renace y se comunica».
A los sacerdotes, el Papa Prevost tampoco les ha pedido planes complejos ni hiper-activismo pastoral. Les ha recordado más bien que deben «facilitar el encuentro, ayudar a reunirse con quienes de otro modo no se conocerían nunca y acercar a los contrarios está íntimamente unido a la celebración de la Eucaristía y la Reconciliación. Reunir es, siempre y nuevamente, establecer la Iglesia».
Luego ha citado el pasaje del Evangelio según san Lucas en el que Jesús afirma de sí mismo: «Yo soy la puerta». Al iniciar a otros en el camino de la fe –ha añadido dirigiéndose a los ordenandos- ustedes «reavivarán la propia fe. Junto con los otros bautizados, cruzarán cada día el umbral del Misterio, ese umbral que tiene el rostro y el nombre de Jesús. Nunca oculten esta puerta santa, no la cierren, no sean un obstáculo para el que quiere entrar».
El Papa León, en su homilía, ha señalado el «duro reproche» que Jesús en el mismo Evangelio dirige a quienes «escondieron la llave de un paso que debía ser accesible a todos». Mientras que «hoy más que nunca, especialmente cuando los números parecen marcar una distancia entre las personas y la Iglesia, ¡mantengan la puerta abierta! Dejen entrar y estén listos para salir», ha dicho insistiendo aquello a lo que los sacerdotes están llamados.
Precisamente este es el tercer “secreto” de la «vida del sacerdote» que el Sucesor de Pedro recuerda a los ordenandos y a todos los sacerdotes: «ustedes son un canal, no un filtro». Sobre la pertenencia a la Iglesia y el caminar en la fe –ha añadido el Pontífice- «muchos creen que ya saben lo que hay detrás de ese umbral. Llevan consigo recuerdos, quizás de un pasado lejano; a menudo hay algo vivo que no se ha apagado y que los atrae; pero otras veces hay algo más, que aún sangra y provoca rechazo. El Señor lo sabe y espera». Mientras que los sacerdotes están llamados a ser «reflejo de su paciencia y de su ternura. ¡Ustedes son de todos y para todos!».
La preocupación principal de toda misión sacerdotal –ha remarcado León XIV en la parte final de su homilía- es «mantener libre el umbral y señalarlo, sin necesidad de demasiadas palabras». Una misión tejida enteramente en el signo de la libertad y la gratuidad. Lo contrario de las estrategias humanas que buscan encerrar a las personas de forma forzada en recintos sin salida. «Hay afiliaciones que sofocan, compañías donde es fácil entrar y casi imposible salir», ha reconocido el Papa Prevost. Pero en la Iglesia, en la compañía de los discípulos de Cristo, no funciona así: «Quien es salvado, dice Jesús, “entra, sale y encuentra su alimento”. Todos buscamos protección, descanso y cuidado: la puerta de la Iglesia está abierta. No para desentendernos de la vida; la vida no se agota en la parroquia, en la asociación, en el movimiento ni en el grupo. Quien es salvado “sale y encuentra su alimento”».
También los sacerdotes están llamados a “salir” y a encontrarse con las personas allí donde transcurre su vida real. A maravillarse «por lo que Dios hace crecer sin que nosotros lo hayamos sembrado. Aquellos para quienes serán sacerdotes, fieles laicos y familias, jóvenes y ancianos, niños y enfermos, habitan praderas que ustedes deben conocer» ha advertido el Obispo de Roma. «A veces les parecerá que no tienen los mapas; pero los posee el Buen Pastor, del que tienen que escuchar su voz, tan familiar».
(GV) (Agencia Fides 26/4/2026)


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