Yuba (Agencia Fides) – La «dolorosa e irresoluta desaparición del padre Luke Yugue y de su chófer, Michael Gbeko, ocurrida el 27 de abril de 2024 es una herida que se niega a sanar». Así recuerda Eduardo Hiiboro Kussala, obispo de Tombura-Yambio en Sudán del Sur, la misteriosa desaparición del joven sacerdote y de su acompañante tras salir en motocicleta del condado de Nagero con destino a Tombura, en el estado de Ecuatoria Occidental.
A pesar de que un mes después de su desaparición se celebró una oración fúnebre en su memoria, (véase Fides 23/5/2024) la incógnita sobre su paradero nunca ha desaparecido.
En su mensaje lanzado en los últimos días, el obispo Kussala expresa el deseo «de ver, de escuchar, de percibir, de tener la certeza de alguna verdad sobre nuestros hermanos desaparecidos, sobre nuestros hijos desaparecidos». «El tiempo ha pasado, pero no las preguntas. No el dolor. No la nostalgia», afirma.
«Los recordamos no solo con dolor, sino con fe, valentía y un compromiso inquebrantable con la verdad y la justicia», continúa el obispo. El padre Luke, añade, «era un servidor del Evangelio, un pastor dedicado a la misión de paz, reconciliación y esperanza en Cristo. Michael Gbeko, su compañero de servicio, caminaba fielmente a su lado». Ambos, subraya, «no pertenecían solo a sus familias o a la Iglesia. Nos pertenecían a todos. Su desaparición no es una pérdida privada. Es una herida nacional. Es una prueba moral para nuestra sociedad».
En un mensaje anterior, lanzado a un año de la desaparición, el obispo había afirmado: «Seguimos buscándolos; seguimos buscando la verdad; seguimos pidiendo justicia». Un triple propósito que, señala Mons. Kussala, «repito hoy con aún mayor urgencia».
El obispo de Tombura-Yambio dirige un llamamiento al gobierno, al que se dirige «con responsabilidad pastoral y claridad moral», para que «actúe conforme a su mandato» y «haga justicia y restablezca la paz». «Ejerzan un liderazgo digno de la dignidad de su pueblo. La autoridad no es solo poder, es responsabilidad ante Dios y ante la historia», recuerda Mons. Kussala.
La desaparición del sacerdote y su chófer no es un caso aislado. «En toda nuestra nación, muchas personas han desaparecido. Muchas vidas han sido arrebatadas con ligereza. Muchas familias continúan llorando en silencio», advierte el obispo, quien invita a «construir una cultura en la que la vida esté protegida, en la que nadie desaparezca sin que alguien rinda cuentas, en la que la justicia no sea selectiva y en la que la paz esté arraigada en la verdad».
El mensaje concluye ofreciendo consuelo a las familias de los desaparecidos y anunciando que, a partir de ahora, las misas celebradas en la diócesis en el aniversario de su desaparición incluirán «intenciones especiales de oración por el padre Luke Yugue y Michael Gbeko».
(L.M.) (Agencia Fides 28/4/2026)