Roma (Agencia Fides) – «En un mundo atravesado por miedos y divisiones, queremos seguir creyendo que la fraternidad es posible. Queremos ser personas que, con sencillez y valentía, testimonian que la paz comienza con relaciones reconciliadas, con palabras que construyen, con gestos que acogen». Este es el mensaje que lanzan las Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles (NSA) en este tiempo de Cuaresma marcado por guerras, tensiones y conflictos en el mundo.
«Nuestro corazón no puede permanecer indiferente –subrayan–. Como Hermanas NSA, sentimos con fuerza el llamado a custodiar la esperanza y a hacernos voz de paz, precisamente en el tiempo de gracia que la Cuaresma nos ofrece. La paz es un don, pero también un compromiso. Es una semilla que crece en la medida en que cada uno de nosotros la cuida y la hace germinar».
En línea con los momentos de oración y movilización espiritual para invocar el don de la paz promovidos por la Conferencia Episcopal Europea, la Unión Internacional de Superioras Generales y diversos organismos eclesiales, las hermanas NSA se han sumado desde los numerosos lugares donde viven su misión. «Es una invitación que atraviesa fronteras, que une comunidades, pueblos y vocaciones diversas en una única súplica. Cada comunidad, cada hermana, lleva en la oración los rostros y las historias que encuentra cada día: mujeres, hombres, familias, jóvenes que desean vivir sin miedo, que sueñan con un futuro posible, que esperan la esperanza concreta de una verdadera paz».
Recordando en particular «a las hermanas en el Líbano y a la población libanesa, marcada por años de inestabilidad, crisis económica y crecientes tensiones, y ahora por continuos bombardeos en el sur del país, hasta la ciudad de Beirut, llevamos en el corazón todas las regiones heridas por la violencia: Ucrania, la Tierra Santa, el Sahel, Sudán, Myanmar y muchos otros lugares a menudo olvidados. Cada guerra es una derrota de la humanidad; cada vida truncada es una herida que nos afecta a todos. En este tiempo cuaresmal, deseamos intensificar nuestra oración personal y comunitaria como parte de un gran coro que atraviesa Europa y el mundo».
(AP) (Agencia Fides 23/3/2026)