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Addis Abeba (Agencia Fides) – «Cualquier acto de violencia contra personas indefensas no puede ser justificado por ninguna enseñanza religiosa, cultural o política», afirman los obispos de la Conferencia Episcopal Católica de Etiopía (CBCE) al condenar los actos de violencia y las atrocidades cometidas contra civiles en varias partes del país, en particular las recientes masacres en la zona de Arsi, en la región de Oromia.
La CBCE está «profundamente entristecida por los brutales e inhumanos asesinatos y la destrucción de propiedades que tienen como objetivo a personas inocentes en diversas áreas de nuestro país, y en particular por la recurrente brutalidad en la zona de Arsi», señala la declaración firmada por el cardenal Berhaneyesus Demerew Souraphiel, arzobispo metropolitano y presidente de la CBCE, publicada el 9 de marzo de 2026.
Subrayando la posición de la Iglesia, los obispos afirman: «Nuestra Iglesia condena firmemente este acto inhumano. Por ello, para garantizar la seguridad y la protección de los ciudadanos, exhortamos al gobierno a adoptar todas las medidas necesarias para mantener el estado de derecho».
La prensa local informa que las masacres de Arsi representan una trágica escalada de violencia, donde las violaciones de los derechos humanos han alcanzado niveles catastróficos. Distritos como Shirka, Merti, Guna y Holonto se han convertido en epicentros de brutalidad, con civiles expuestos a ejecuciones, heridos, destrucción masiva de bienes y desplazamientos forzados.
En su informe de marzo de 2026, la Comisión Etíope de Derechos Humanos (EHRC) documentó estas atrocidades, revelando una serie de ataques sistemáticos que requieren una intervención inmediata de las autoridades federales y regionales. El balance de víctimas refleja la gravedad de la situación: 34 cristianos ortodoxos han sido asesinados recientemente -26 en Shirka y 4 en Merti-, lo que eleva a 164 las víctimas solo en Shirka en lo que va de año, además de 8 heridos hospitalizados, 8 desaparecidos y 2 secuestrados.
Testigos presenciales describen un clima de terror constante: familias que huyen de sus hogares, una crisis humanitaria que se agrava con miles de desplazados y economías locales paralizadas por el miedo y la destrucción. Esta ola de violencia se suma a los conflictos en Oromia iniciados en 2025, que ya han causado más de 1.244 víctimas civiles, principalmente en las zonas de Arsi y Arsi Occidental.
En un espíritu de solidaridad ecuménica, la CBCE menciona especialmente a los cristianos ortodoxos, que han sido blanco de varios ataques a finales de febrero. El 26 de febrero, un grupo de extremistas asaltó un mercado en la zona oriental de Arsi -históricamente pacífica y habitada por musulmanes y cristianos ortodoxos- abriendo fuego contra los presentes. Veinte cristianos ortodoxos y un guardia musulmán murieron, mientras que otras personas desaparecieron, probablemente secuestradas.
Fuentes locales señalan que un sacerdote esta entre las víctimas, ya que los agresores entraron en una iglesia entonando cantos religiosos antes de disparar contra los presentes. Posteriormente incendiaron casas y cultivos, provocando el pánico y obligando a muchos habitantes a huir a ciudades cercanas en busca de refugio. El ataque no ha sido un hecho aislado: dos días después, el 28 de febrero, otros agresores volvieron a atacar a la comunidad, matando a siete personas dentro de una iglesia.
Los obispos han reiterado su condena hacia toda forma de violencia contra inocentes y su voluntad de colaborar con la Iglesia ortodoxa etíope Tewahedo, el Consejo Supremo para los Asuntos Islámicos de Etiopía y todas las personas de buena voluntad. «Exhortamos a todos los etíopes a resistir al odio, a no dejarse arrastrar por estos trágicos acontecimientos y a rechazar cualquier intento de crear divisiones en nuestra sociedad».
(AP) (Agencia Fides 11/3/2026)