Archdiocese of Seoul
Seúl (Agencia Fides) – «Celebrar misas periódicas durante casi 31 años, con dedicación inquebrantable y por una única intención, es un acontecimiento sin precedentes en la historia de la Iglesia católica en Corea. Esto demuestra hasta qué punto la paz en la península coreana y la reconciliación y unidad entre Corea del Norte y Corea del Sur son tareas cruciales para nuestro pueblo». Así lo ha destacado Peter Chung Soon-taick, arzobispo de Seúl y administrador apostólico de Pyongyang, además de presidente del Comité para la Reconciliación en Corea, durante la celebración, el pasado 10 de febrero, de la 1500ª misa por la reconciliación y la unidad de Corea.
La solemne Eucaristía se celebra cada martes a las 19:00 en la Catedral de la Inmaculada Concepción de Myeong-dong, con el objetivo de implorar a Dios una paz auténtica y la reconciliación en la península coreana.
En la celebración, promovida por el Comité para la Reconciliación en Corea de la archidiócesis de Seúl, han participado más de 400 personas, entre ellas el nuncio apostólico Giovanni Gaspari, el ex presidente del Comité para la Reconciliación en Corea, el arzobispo Choi Chang-mou, además de representantes políticos como el ministro de Unificación David Chung Dong-young, junto a sacerdotes, religiosos y numerosos fieles.
Según ha informado la Oficina de Comunicaciones Sociales de la archidiócesis de Seúl, el arzobispo Chung ha recordado en su homilía que «en los últimos 30 años ha habido momentos en los que la paz en la península coreana parecía cercana, así como períodos en los que el diálogo se ha interrumpido completamente y las tensiones han alcanzado su punto máximo». Actualmente, ha señalado, «no está claro dónde ni cómo retomar el diálogo». Sin embargo, ha subrayado que «los esfuerzos por comprender a la otra parte y buscar la reconciliación no son una opción débil o irrealista, sino la decisión más valiente».
Refiriéndose a las relaciones intercoreanas, el arzobispo ha insistido en la necesidad de abandonar la actitud de «sentirse superiores a los demás» para mirarse «como hermanos y vecinos». Asimismo, ha explicado que esta misa «ha protegido la paz en la península coreana y constituye una Eucaristía de introspección y preparación para un nuevo futuro».
Durante la ceremonia conmemorativa, el padre Jung Soo Yong, vicepresidente del Comité para la Reconciliación en Corea, ha presentado los avances alcanzados hasta ahora, señalando que la misa se celebra junto con los nuevos sacerdotes y agentes pastorales del año, dentro de la campaña titulada «La Iglesia norcoreana en mi corazón». Cada semana, ha explicado, se recuerda en la oración a una de las 57 parroquias que existían en Corea del Norte inmediatamente después de la liberación. «Seguiremos manteniendo en el corazón el deseo de paz en la península coreana y de mejores relaciones intercoreanas. Continuaremos rezando juntos», ha afirmado.
Por su parte, el ministro Chung Dong-young ha manifestado su deseo de que «la misa de hoy sea una ocasión para que la voluntad de Dios se realice en esta tierra, transformando el odio en amor, la discordia en reconciliación y la división en unidad».
La misa se celebra cada martes desde la creación del Comité para la Reconciliación en Corea en 1995, y constituye un testimonio de la fe, la devoción y la perseverancia de los fieles que iniciaron esta tradición hace 31 años. La primera celebración tuvo lugar el 7 de marzo de 1995 y fue presidida por el cardenal Kim Sou-hwan, entonces arzobispo de Seúl y administrador apostólico de Pyongyang. El Comité fue fundado el 1 de marzo de ese mismo año, coincidiendo con el 50º aniversario de la liberación y división de la península coreana.
Al término de cada celebración, los fieles recitan la «Oración simple», «Señor, hazme instrumento de tu paz», atribuida a San Francisco de Asís. Esta oración se reza simultáneamente en la catedral de Myeong-dong, en Seúl, y en la iglesia de Changchung, en Pyongyang, la única iglesia católica que permanece en territorio norcoreano. La práctica deriva de un acuerdo alcanzado el 15 de agosto de 1995 entre el Comité para la Reconciliación en Corea y la Asociación Católica Coreana en Corea del Norte. Desde entonces, los fieles de Corea del Sur y del Norte permanecen unidos en comunión espiritual, rezando por la paz el mismo día y a la misma hora.
Además, desde hace aproximadamente nueve años, tras la misa se reza el Rosario invocando la intercesión de la Virgen de Fátima para alcanzar la paz en la península coreana y en el mundo.
(PA) (Agencia Fides 13/2/2026)