ÁFRICA/CHAD - Cardenal Ambongo: “Después de 30 años, la visión de Ecclesia in Africa es más urgente que nunca”

martes, 27 enero 2026

N’Djamena (Agencia Fides) – La visión de San Juan Pablo II sobre la “Iglesia, familia de Dios” “no era simplemente un ideal teológico, sino un verdadero mapa pastoral para un continente que había salido del colonialismo, las dictaduras y las divisiones, pero habitado por una fe viva y una gran esperanza”. Así lo ha afirmado el Cardenal Fridolin Ambongo Besungu, Arzobispo de Kinshasa, durante su discurso inaugural en la 13ª Asamblea Plenaria de ACERAC, rindiendo homenaje a la Exhortación Apostólica Postsinodal Ecclesia in Africa, que celebra 30 años desde su promulgación.
El Cardenal Ambongo, en calidad de Presidente del Simposio de Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM/SCEAM), ha abierto los trabajos de la Asamblea Plenaria de la ACERAC (Asociación de Conferencias Episcopales de la Región Centroafricana), que se está celebrando en la capital chadiana, N’Djamena, del 25 de enero al 1° de febrero, bajo el tema: “Los desafíos de la Iglesia, Familia de Dios en África Central: 30 años después de Ecclesia in Africa”.
“Hace treinta años, al concluir el Sínodo Especial para África, San Juan Pablo II ofreció a nuestro continente una visión profunda a través de la exhortación Ecclesia in Africa. En ella, invitaba a la Iglesia a ser plenamente Familia de Dios, una comunión arraigada en el amor, marcada por la reconciliación, animada por la justicia e involucrada en la paz”, ha recordado el Cardenal Ambongo. A tres décadas de distancia, ha querido subrayar: “Estamos invitados a reconocer que esta visión no está en absoluto desfasada; al contrario, es más urgente que nunca”.
“Treinta años no son solo un indicador cronológico, sino un tiempo de autoexamen eclesial”, ha continuado el Purpurado. “Nos llaman a discernir con claridad lo que ha dado fruto -especialmente la visión de la Iglesia como Familia de Dios- y lo que permanece frágil o incompleto. Sobre todo, reavivan la urgencia de la misión que se nos ha confiado: ser artesanos de reconciliación, justicia, paz y esperanza, en fidelidad al Evangelio y en diálogo con las realidades concretas de nuestros pueblos”.
En este contexto, el Cardenal Ambongo ha identificado tres “prioridades pastorales que desde hace tiempo guían nuestro pensamiento y que esta Asamblea está llamada a profundizar y estructurar aún más”. La primera es la formación de constructores de paz: “Nuestros seminarios, universidades católicas y estructuras de formación laica deben formar hombres y mujeres capaces de promover la paz, arraigados en el Evangelio, alimentados por la Doctrina Social de la Iglesia y dotados de competencias en diálogo y transformación de conflictos”. La segunda prioridad es el gobierno pastoral sinodal: “A nivel diocesano y parroquial, estamos invitados a fortalecer los procesos de escucha, corresponsabilidad y transparencia, para que la Iglesia camine verdaderamente unida como una familia, donde las decisiones se tomen en comunión”. La tercera es el compromiso social profético: “La Iglesia debe continuar reforzando las Comisiones de Justicia y Paz, promoviendo la educación cívica, apoyando a las víctimas de la violencia y creando espacios de diálogo que contribuyan a la reconciliación y la cohesión social”.
(L.M.) (Agencia Fides 27/1/2026)


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