Kinshasa (Agencia Fides) – «El objetivo del M23 es descender de la llanura de Ruzizi para conquistar Katanga y tomar así el control total de las principales minas congoleñas», afirman fuentes misioneras de Kivu del Sur, en el este de la República Democrática del Congo, a la Agencia Fides.
Las fuentes explican que los grupos de autodefensa Wazalendo, que apoyan al ejército regular congoleño (FARDC), se enfrentan a los milicianos Twirwaneho. Estos últimos intentan conquistar las aldeas de Kageregere y Muranvia para unirse después a los rebeldes del M23 que avanzan hacia la ciudad de Uvira desde otra dirección. Ambas formaciones están compuestas mayoritariamente por tutsis banyamulenge (congoleños de origen ruandés) y cuentan con el apoyo del Gobierno de Kigali. «Si estos dos grupos armados se unieran en la llanura de Ruzizi, podrían descender desde allí hacia Katanga, “el tesoro de la RDC” por sus ricas minas de cobre y cobalto, conquistando así las mayores reservas mineras del este del país», añaden las fuentes.
El M23 ya controla zonas estratégicas de las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur, incluidas sus capitales, Goma y Bukavu. Ambas regiones son ricas en recursos minerales. Si, con el respaldo de los Twirwaneho y de sus aliados burundeses Red-Tabara, el M23 se apoderara de la llanura de Ruzizi, tendría el camino abierto para avanzar también sobre la rica Katanga.
A pesar de los recientes acuerdos de paz firmados en Washington entre la RDC y Ruanda (véase Fides 27/6/2025) y de las conversaciones en curso en Doha, Qatar, entre el Gobierno de Kinshasa y el M23 (véase Fides 19/8/2025), el este del país sigue sumido en la inseguridad.
«Las poblaciones de las aldeas del Kivu del Sur -afirma el último informe enviado a la Agencia Fides por la ACMEJ (Asociación contra el Mal y para la Incorporación de la Juventud)- no están informadas de los resultados de las negociaciones en curso en Doha ni de las celebradas en Washington entre la RDC y Ruanda». Según la asociación civil del Sud Kivu, «lo que viven es una situación de creciente inseguridad en Bukavu, en Goma y en los territorios controlados por el M23: los civiles son secuestrados y desaparecen, y nadie puede preguntar por su paradero sin arriesgarse a ser amenazado de muerte».
El informe cita el caso de 12 jóvenes de la aldea de Kamanyola, detenidos el 2 de agosto tras una reunión con una delegación del M23 y sus aliados ruandeses, que había llegado desde Bukavu para reclutar jóvenes en sesiones de entrenamiento militar. «Hasta hoy, sus familiares no tienen ninguna información sobre ellos», denuncia la ACMEJ.
La situación se ha agravado por los enfrentamientos ocurridos en Uvira entre el 25 y el 26 de agosto entre los Wazalendo y soldados de las FARDC. Según fuentes locales consultadas por Fides, los incidentes estallaron después de que los militares regulares instalaran puestos de control en la zona e impusieran peajes a la población.
(L.M.) (Agencia Fides 27/8/2025)