ÁFRICA/NIGER - "Es Dios quien os envía a nuestras casas": pequeñas comunidades de base ayudan a las familias aisladas por la hambruna y el golpe de estado

martes, 26 septiembre 2023

RC

Dosso (Agencia Fides) – “A pesar de la incertidumbre en la que vive el país tras el golpe de Estado del 26 de julio, seguimos trabajando. Las cosechas en todo el Sahel están arruinadas y el cierre de las fronteras, especialmente la de Benín, hace que los alimentos sean cada vez más escasos y los precios suban de forma alarmante”. El padre Rafael Casamayor es misionero en la comunidad de Dosso, diócesis de Niamey, y ha compartido con la Agencia Fides la iniciativa de una campaña que están organizando en la misión para hacer frente a la hambruna. “Níger ha quedado aislado en un momento tan delicado y difícil por la falta de lluvias, las malas cosechas, la desaparición de la ayuda internacional y el cierre de fronteras en un país del interior. En este contexto -explica el padre Rafael-, en nuestra misión de Dosso nos comprometemos a ayudar a las familias más desfavorecidas que ya viven situaciones difíciles, ahora casi imposibles para ellas. Hemos decidido hacerlo con la mayor discreción posible para no crear tensiones en el seno de la comunidad, como parece haber ocurrido en otras ocasiones. Las cuatro comunidades de base de la misión serán las que se encarguen de ello, ya que son las que realmente conocen la situación de las familias más desfavorecidas. Nuestra intención es organizar diferentes repartos en función de nuestras posibilidades y de los acontecimientos en este momento tan incierto”.
Níger forma parte del Sahel, una vasta zona entre el desierto del Sahara y la sabana africana donde se encuentran los países más pobres del planeta. El cambio climático está influyendo mucho en esta inmensa zona donde las cosechas son cada vez más escasas y las hambrunas más recurrentes. Este año parece ser un ejemplo de ello, las lluvias han sido insuficientes y las cosechas han sido destruidas en zonas muy vastas.
“La situación se ha agravado -escribe el misionero- porque, tras el golpe de Estado del 26 de julio, se cerraron las fronteras con los países de la OCDE, especialmente con Benín, de donde procede la mayor parte de los alimentos. También se ha suprimido la ayuda de numerosas organizaciones internacionales, con el consiguiente aumento de los precios de los alimentos básicos, la dificultad de encontrarlos y la amenaza de hambruna para los más pobres que ya ha empezado a sentirse. Con el consejo parroquial de nuestra misión, estudiamos un proyecto sobre cómo podríamos intervenir. Aquí todos somos pobres, empezando por los miembros de la comunidad cristiana, pero nadie se ha echado atrás. Pediremos ayuda para los más necesitados, cristianos o musulmanes, los más pobres de la ciudad. Pero tendremos que tener en cuenta que podríamos generar grandes problemas de celos, envidias, privilegios dentro de la comunidad. Por eso hemos decidido confiar el proyecto a las cuatro comunidades de base, que conocen los barrios y a la gente. Los responsables elaborarán discretamente una lista de familias en situación de necesidad y se encargarán de la distribución de la manera más confidencial. La primera se hizo la semana pasada por la noche, en los lugares más remotos, pequeños y humildes, con las personas más sencillas, que se sorprendieron al vernos y nos acogieron diciendo: 'Es Dios quien os envía a nuestra casa. No os podéis imaginar la situación que estamos viviendo...'. Regresamos a la misión en plena noche, emocionados y llenos de felicidad con la intención de volver el mes que viene. Así que continuamos y continuaremos, si Dios quiere”.
(RC/AP) (Agencia Fides 26/9/2023)


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