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Africa

2003-09-17

AFRICA/UGANDA - “SOY EL PASTOR DE TODOS TAMBIÉN DE LOS GUERRILLEROS” DICE A FIDES MONS. ODAMA, ARZOBISPO DE GULU, EN EL NORTE DE UGANDA ATORMENTADO DESDE HACE 17 AÑOS POR LA GUERRA

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Un Obispo en primera línea por la paz. Es Mons. John Baptist Odama, Arzobispo de Gulu en el norte de Uganda, teatro desde hace 17 años de la violencia del Ejercito de Liberación del Señor (LRA). Las cifras de la tragedia son impresionantes: tan solo en la diócesis de Gulu en 17 años de guerra han muerto 100.000 personas y más de 20.000 niños han sido raptados. Ahora asoma el espectro del hambre: no se cultivan ya los campos por los continuos ataques del LRA.
Mons. Odama que se encuentra en Roma con motivo de la visita ad limina de los Obispos Ugandeses ha aceptado conceder una entrevista a la Agencia Fides

Su diócesis se encuentra en una zona en la cual desde hace años los guerrilleros oprimen a la población civil ¿Cómo consigue trabajar la Iglesia en esta situación?
El ejercito de Liberación del Señor (LRA) hace difícil la vida de todos, y por tanto también de la Iglesia. Trasladarse de una zona a otra de la diócesis es muy peligroso y por tanto, los sacerdotes encuentran grandes obstáculos para mantener contactos con los propios fieles.
Varias veces me ha sido propuesta una escolta pero yo siempre la he rechazado porque yo soy el Pastor de todos: de los militares gobernantes, de la población civil y también de los guerrilleros. Si estos quieren contactar conmigo pueden hacerlo tranquilamente sin medio de encontrar soldados.
Vd desde hace tiempo trabaja por la paz en su país y por esto se ha reunido con algunos dirigentes de la guerrilla. ¿Nos puede contar como ha ido?
Como Pastor de la Iglesia local no podía sustraerme de mi responsabilidad de trabajar concretamente por la paz. Soy uno de los miembros del Acholi Religious Leaders Peace Initiative, la asociación por la paz formada por los líderes religiosos de la región (católicos, protestantes, ortodoxos y musulmanes). En calidad de miembro de esta asociación y con el consentimiento del gobierno me reuní con Otti Vicent, el subjefe del LRA en 6 ocasiones desde julio a septiembre del pasado año. El primer encuentro fue muy tenso al principio, pero después hablamos durante seis horas, desde las 4 de la tarde hasta las 10 de la noche. Conmigo estaban otros líderes religiosos y alguno parlamentarios. En este periodo se creo un intercambio de cartas muy intenso entre el gobierno y los rebeldes y viceversa y éramos nosotros quienes las transmitíamos. Por esto nos llamaban the bridge (el puente).
Desgraciadamente en septiembre del 2002 los tratados se interrumpieron. El gobierno me comunicó que la guerrilla quería matarme y me aconsejaron tener los contactos con ellos solo por teléfono. Son los rebeldes los que me contactan de tanto en tanto. Desgraciadamente no tengo mas relaciones con los altos vértices de la guerrilla sino solo con los jefes intermedios, los que controlan las unidades de guerrilla en la selva. Además hablar por teléfono no es lo mismo: tratados como estos deben realizarse mirándose a la cara y buscando el establecer un clima de confianza recíproca. Por teléfono es imposible.
Pienso que no hemos conseguido superar la desconfianza que existe entre el gobierno y el LRA. Cuando nosotros nos reuníamos con funcionarios del gobierno la guerrilla sospechaba que estábamos aliados con las autoridades y viceversa. Es realmente difícil trabajar por la paz en estas condiciones.
¿Cuáles son, a su parecer, los factores internacionales de la guerra del norte de Uganda?
El gobierno sudanés oficialmente afirma que no da más ayudas al LRA. Pero sabemos, porque lo han confirmado algunos jefes del movimiento, que algunos comandantes del ejercito sudanés dan armas a la guerrilla ugandesa. Me pregunto si es posible que suceda algo de este genero sin que el gobierno de Khartoum lo sepa.
Sudán a su vez, acusa a Uganda de apoyar a la guerrilla del SPLA que combate en la parte meridional del país, Por esto, estamos convencidos de que la cuestión de la guerra en el norte de Uganda va inmersa en los tratados de paz para el Sudan que se desarrollan en Machaos, en Kenya. Como líderes religiosos ugandeses pedimos a Holanda, que es uno de los mediadores entre las partes sudanesas, que introduzca el problema del LRA en las negociaciones en curso. La comunidad internacional debe tomar conciencia de este conflicto olvidado que dura ya 17 largos años.
Vd ha pasado noches enteras con los niños amenazados. ¿Puede contarnos su experiencia?
Yo, junto a otros jefes religiosos, he dormido al raso con centenares de niños que se habían refugiado en un parque para huir de un rapto del LRA, que atacan de noche las casas en los poblados. Pasamos 6 noches con ellos, del 20 al 25 de junio de este año. Con esta iniciativa queríamos llevar nuestra solidaridad a estos niños obligados a abandonar sus casas por la violencia insensata de los hombres y queríamos también darles voz para hacer algunas preguntas: en primer lugar a la guerrilla “¿por qué nos raptáis?”; después al gobierno “sois nuestro gobierno ¿que hacéis para proteger a vuestro pueblo?” Y por último a la comunidad internacional: “¿no os dais cuenta de nuestra tragedia?”. Por ello, el 25 de junio, al término de nuestra iniciativa, dirigimos una rueda de prensa en el lugar donde duermen los niños con representantes de la prensa nacional e internacional que dieron gran resalte a la tragedia de los niños raptados por el LRA. Los niños estaban impresionados. La primera noche estaban sorprendidos de vernos. Me decían: “el Arzobispo viene a dormir con nosotros, ¿cómo es posible?”. La segunda noche me encontré completamente rodeado de ellos: todos querían estar al lado de su Arzobispo.
En mayo de este año unos cuarenta seminaristas fueron raptados por el LRA ¿Se tiene noticias de ellos?
De los 41 jóvenes raptados, 21 consiguieron escapar y han vuelto a casa; 17 están todavía en manos de los raptores y de 3 de ellos tenemos la certeza de que desgraciadamente fueron asesinados. Los guerrilleros los raptaron a golpe seguro: cuando atacaron el seminario se dirigieron rápido al dormitorio de los más pequeños que tenían entre 13-14 años. El mayor tenía 16. Los jóvenes raptados por el LRA que consiguieron volver son asistidos de diversos modos. En primer lugar los llevamos al hospital para recuperarlos físicamente dado que estaban extenuados después de haber sido obligados a marchas forzadas en la selva. Después iniciamos un tratamiento de apoyo psicológico. Los jóvenes deben recuperar la autoestima y reconquistar la confianza en si mismos y en el mundo.
¿Qué piensa de la decisión del gobierno ugandés de emplear a los guerrilleros para combatir el LRA?
La guerra se está expandiendo en la región de Tesso y en la de Soroti y en el interior del país. El gobierno para contrarrestar a los rebeldes está distribuyendo armas entre la población civil y a los cazadores kamajori. En mi opinión, es un proceso muy peligroso. Los kamajori y los habitantes de estas regiones se roban unos a otros los animales desde hace años. Existe pues el peligro de que las armas que el gobierno les facilitan sean usadas no contra el LRA sino en la lucha entre las bandas de saqueadores. Existe el peligro de un conflicto de todos entre si.
Pienso que no hay una solución militar para este conflicto. El 85% de los combatientes del LRA son de hecho niños raptados y obligados a combatir en un guerra que no es de ellos. ¿Cómo se puede matar a estos niños? Incluso muchos de los jefes intermedios son chicos capturados desde pequeños y que han crecido combatiendo. Yo, que he contactado con ellos, estoy seguro que si se les ofrece una vía de salida depondrán las armas. Pero tienen miedo de que el ejercito les mate y no se fían. De hecho, aunque los vértices del LRA nunca han sido tocados, diversos comandos de rango inferior han sido asesinados. (L.M.) (Agencia Fides 17/9/2003 Líneas: 101 Palabras: 1.347)

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