VATICANO - Los misioneros asesinados en el año 2022

viernes, 30 diciembre 2022

Especial Fides a cargo de Stefano Lodigiani

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – En el año 2022, según los datos recogidos por la Agencia Fides, han sido asesinados en el mundo 18 misioneros y misioneras: 12 sacerdotes, 1 religioso, 3 religiosas, 1 seminarista y 1 laico. En cuanto a la distribución continental, el mayor número se ha registrado en África donde han sido asesinados 9 misioneros (7 sacerdotes, 2 religiosas), seguido de América Latina, con 8 misioneros asesinados (4 sacerdotes, 1 religioso, 1 religiosa, 1 seminarista y 1 laico) y por último de Asia, donde han perdido la vida 1 sacerdote. En los últimos años África y América se alternan en los primeros puestos de esta trágica lista: de 2011 a 2021 durante 8 años América y durante 3 años África (2018, 2019, 2021). De 2001 a 2021, el número total de misioneros asesinados asciende a 526.

La lista anual de Fides, desde hace ya tiempo, no solo se refiere a los misioneros “ad gentes” en sentido estricto, sino que trata de reflejar todos los casos en los que bautizados comprometidos con la vida de la Iglesia han muerto de manera violenta, aunque no sea expresamente “por odio a la fe”.
Por esta razón, preferimos no usar el término “mártires”, - excepto en su significado etimológico de “testigos” -, con el fin de no entrar en el juicio que la Iglesia pueda hacer sobre algunos de ellos. De igual manera usamos el término “misionero” para todos los bautizados, conscientes de que “en virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se convierte en discípulo misionero. Cada persona bautizada, sea cual sea su función en la Iglesia o conocimiento de la fe, es un sujeto activo de evangelización” (EG 120).

Las pocas noticias e informes sobre la vida y las circunstancias que han llevado a la muerte violenta de estos 18 misioneros nos ofrecen imágenes de la vida cotidiana, en contextos particularmente difíciles, marcados por la violencia, la miseria, la falta de justicia y de respeto por la vida humana. Otras personas que les acompañaban con frecuencia han corrido la misma suerte que los misioneros. Sacerdotes asesinados cuando se dirigían a celebrar la misa con la comunidad que dirigían, a partir ese pan y consagrar ese vino que serían alimento y vida para tantos fieles. Una religiosa médico asesinada mientras estaba de guardia en el centro de salud de la diócesis, dispuesta a salvar la vida de otros, y quién sabe a cuántos había salvado ya en el pasado. Otra misionera asesinada durante un asalto a la misión: en lugar de pensar en salvar su propia vida, se preocupó de ir a comprobar que las chicas alojadas en el dormitorio estaban a salvo. Un laico, agente de pastoral, asesinado mientras iba de camino a la iglesia, para dirigir una liturgia de la Palabra para los fieles de aquella zona, que no tenían sacerdote residente.

Testigos y misioneros de la vida, con sus vidas, que se ofrecieron hasta el final, totalmente, libremente, por gratitud. Como escribe el Papa Francisco en su Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2022, “a los discípulos se les pide vivir su vida personal en clave de misión. Jesús los envía al mundo no sólo para realizar la misión, sino también y sobre todo para vivir la misión que se les confía; no sólo para dar testimonio, sino también y sobre todo para ser sus testigos... La esencia de la misión es dar testimonio de Cristo, es decir, de su vida, pasión, muerte y resurrección, por amor al Padre y a la humanidad”.
(Agencia Fides 30/12/2022)


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