VATICANO - “El diálogo de las religiones es una condición necesaria para la paz en el mundo, y, por tanto, es un deber para los cristianos y para las otras comunidades religiosas”

sábado, 22 diciembre 2012

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - el diálogo con los Estados, el diálogo con la sociedad – incluyendo en él el diálogo con las culturas y la ciencia – y el diálogo con las religiones, son tres campos de diálogo para la Iglesia en nuestro tiempo, en los cuales ella debe estar presente, “en la lucha por el hombre y por lo que significa ser persona humana”. Lo ha subrayado el Santo Padre Benedicto XVI en su discurso dirigido a la Curia Romana que ha recibido en audiencia el 21 de diciembre con motivo de las felicitaciones de navidad. “En el diálogo con el Estado y la sociedad, la Iglesia no tiene ciertamente soluciones ya hechas para cada uno de los problemas. Se esforzará junto con otras fuerzas sociales para las respuestas que se adapten mejor a la medida correcta del ser humano.... En la situación actual de la humanidad, el diálogo de las religiones es una condición necesaria para la paz en el mundo y, por tanto, es un deber para los cristianos, y también para las otras comunidades religiosas. Este diálogo de las religiones tiene diversas dimensiones. Será en primer lugar un simple diálogo de la vida, un diálogo sobre el compartir práctico. Para ello, es necesario establecer como criterio de fondo del coloquio la responsabilidad común ante la justicia y la paz. Un diálogo en el que se trata sobre la paz y la justicia se convierte por sí mismo, más allá de lo meramente pragmático, en un debate ético sobre la verdad y el ser humano; un diálogo acerca de las valoraciones que son el presupuesto del todo”.
El Santo Padre ha recordado que, según el concepto actual de diálogo interreligioso, “El diálogo no se dirige a la conversión, sino más bien a la comprensión reciproca”, sin embargo, ha precisado que “tratar de conocer y comprender implica siempre un deseo de acercarse también a la verdad. De este modo, ambas partes, acercándose paso a paso a la verdad, avanzan y están en camino hacia modos de compartir más amplios, que se fundan en la unidad de la verdad”. Además “el cristiano tiene una gran confianza fundamental, más aún, la gran certeza de fondo de que puede adentrarse tranquilamente en la inmensidad de la verdad sin ningún temor por su identidad de cristiano… El estar interiormente sostenidos por la mano de Cristo nos hace libres y, al mismo tiempo, seguros”. Por último Benedicto XVI se ha detenido brevemente “sobre el anuncio, sobre la evangelización”, anunciando que hablará ampliamente en el documento postsinodal del reciente Sínodo sobre la Nueva Evangelización. Tomando como modelo el relato de san Juan sobre la llamada de los dos discípulos del Bautista, que se convierten en discípulos de Cristo, el Papa ha revelado que en este texto aparecen “os elementos esenciales del proceso de evangelización”. “La palabra del anuncio es eficaz allí donde en el hombre existe la disponibilidad dócil para la cercanía de Dios – ha afirmado el Pontífice -; donde el hombre está interiormente en búsqueda y por ende en camino hacia el Señor. Entonces, la atención de Jesús por él le llega al corazón y, después, el encuentro con el anuncio suscita la santa curiosidad de conocer a Jesús más de cerca. Este caminar con Él conduce al lugar en el que habita Jesús, en la comunidad de la Iglesia, que es su Cuerpo. Significa entrar en la comunión itinerante de los catecúmenos, que es una comunión de profundización y, a la vez, de vida, en la que el caminar con Jesús nos convierte en personas que ven”.
En su discurso a la Curia, el Papa se ha detenido en algunos eventos que han marcado el año que está por terminar: los viajes apostólicos a México y Cuba, la Fiesta de la Familia en Milán, la visita al Líbano para la entrega de la Exhortación apostólica Postsinodale, el Sínodo sobre la Nueva Evangelización. “Entre todas estas ocasiones, se han tocado temas fundamentales de nuestro momento histórico:la familia (Milán), el servicio a la paz en el mundo y el diálogo interreligioso (Líbano), así como el anuncio del mensaje de Jesucristo en nuestro tiempo”. (SL) (Agencia Fides 22/12/2012)


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