AFRICA - La epidemia de cólera parece imparable en Malawi y en Zimbabwe

lunes, 23 febrero 2009

Roma (Agencia Fides) - Se expande rápidamente la epidemia de cólera que desde noviembre 2008 golpea la capital de Malawi, Lilongwe. Según la organización “Médicos Sin Fronteras” (MSF) la epidemia ha afectado dos grandes villas-miserias densamente pobladas de la capital, donde no hay agua corriente, y ha llegado a afectar a más del 30% de los distritos del país, con la concentración más alta en Lilongwe y en sus alrededores.
“Han ya muerto más de 39 personas por el cólera y otros 1000 son los casos registrados. La situación es extremadamente preocupante pues la enfermedad continúa a difundirse y el número de contagiados aumenta” afirma el doctor Moses Massaquoi, coordinador médico de MSF en Malawi.
“La lluvia continúa a caer de manera violenta y las personas que no tienen acceso al agua potable se ven obligadas a beber agua de estanques o de posos no protegidos en las villas-miseria. Siendo el país uno de los más pobres del mundo los niveles higiénicos del agua son muy bajos. Además, las inundaciones han provocado el rebalse de los desagües que se han mezclado con el agua que la gente bebe”.
El equipo de MSF están preparando unidades de aislamiento en las zonas más golpeadas de Lilongwe, están construyendo letrinas y han puesto también a disposición camas especiales para los pacientes con sábanas de plástico para poder responder a la epidemia.
“Las autoridades están haciendo todo lo posible por contener la epidemia” continua el doctor Massaquoi. “Sin embargo la situación es muy difícil. En tiempos normales el país sufre de una grave carencia de agentes de salud, una epidemia de cólera como ésta supone un peso extra en un sistema sanitario en dificultad, cuyos agentes están ya sobrepasados de trabajo”.
“Las personas se han olvidado la velocidad con la que se difunde el cólera” afirma el doctor Massaquoi. “En este momento no tenemos suficientes agentes sanitarios en Malawi con la experiencia necesaria para responder a una epidemia de cólera. El tiempo es precioso y es necesario actuar rápidamente, pero las personas continúan llegando al hospital demasiado tarde. También las prácticas tradiciones terminan favoreciendo el aumento de casos, ya que las personas continúan a lavar los cuerpos de los muertos antes de sepultarlos, visitan y frecuentan a los enfermos, y comen todos juntos durante los funerales”.
En el vecino Zimbabwe la situación es peor, ya que el sistema de salud ha colapsado. Según el último informe de MSF “la gravedad de esta epidemia es sólo una de las manifestaciones de la desastrosa situación en la que se encuentra el sistema de salud de Zimbabwe y su infraestructura colapsada”. Según el informe, muchas estructuras de salud están cerradas y no funcionan, mientras otras piden tarifas exorbitantes en moneda extranjera. “Prácticamente el acceso a la atención médica para la mayor parte de la población de Zimbabwe es imposible”. Se ha producido una implosión del sistema sanitario en Zimbabwe, un tiempo alabado, y no sólo en relación a los pacientes afectados por el cólera” afirma Manuel López, jefe de la misión de MSF en Zimbabwe. “Sabemos que los hospitales públicos rechazan a las personas y los centros de salud están por agotar sus reservas, además hay una grave carencia de personal médico y los pacientes no pueden permitirse afrontar un viaje para recibir la terapia anti-HIV/AIDS o otras terapias, muchas de nuestras clínicas están sobre pobladas. Lo que vemos cada día no nos deja ninguna duda: está es una emergencia médica de grandes proporciones que está fuera de control”.
La crisis política de Zimbabwe y el consiguiente colapso económico han llevado a un pésimo sistema sanitario, a una infraestructura colapsada y a una epidemia de HIV/AIDS devastadora, a la violencia política, a la falta de alimentos y a la desnutrición, acompañado de un gran número de refugiados internos y de refugiados de países vecinos. Se estima que cerca de tres millones de personas de Zimbabwe se han refugiado en Sudáfrica, el éxodo más grande de un país que no está en guerra.
Según la Organización Mundial de la Salud desde la explosión de la epidemia en agosto del 2008, los decesos han aumentado a 3,688 de un total de 77,650 contagiados. (L.M.) (Agencia Fides 23/2/2009; líneas 50, palabras 707)


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