AMERICA/CUBA - Creación de dos nuevas parroquias después de 50 años

viernes, 28 noviembre 2008

Santiago de Cuba (Agencia Fides) - El pasado sábado 22 de noviembre fue una jornada importante para la Iglesia cubana pues después de más de cincuenta años se crearon dos nuevas parroquias en la diócesis de Santiago de Cuba: Cristo Rey y San José Obrero. La primera, que tendrá como sede el templo del mismo nombre, comprende un territorio que se desprende de la parroquia de Santo Tomás Apóstol y Ntra. Sra. de la Caridad del Cobre y que incluye zonas muy pobladas. La parroquia de san José Obrero, nacida sin templo, y que recibe parte del territorio de las parroquias de Santa Teresita y San Luis Obispo, abarca el otro extremo, o sea la zona del Sureste de la ciudad cabecera e incluye toda la zona del litoral hasta el límite con la provincia de Guantánamo.
La Eucaristía para la creación de las nuevas parroquias estuvo presidida por Mons. Dionisio García, Arzobispo de Santiago de Cuba y junto a él concelebraron numerosos sacerdotes de la diócesis. Durante la misa se leyeron los decretos de erección de las parroquias, así como el nombramiento de los párrocos, el P. Oscar Márquez Canler, párroco de San José Obrero, y el P. José Manuel Hernández, de Cristo Rey.
En la homilía, Mons. Dionisio García, destacó como por fin se hacia realidad el sueño de sus predecesores de crear parroquias en aquellas zonas, por entonces alejadas de los principales centros urbanos de la ciudad. Desde hace cincuenta y seis años, cuando fueron declaradas parroquias las iglesias de Santa Teresita y San Antonio Mª. Claret, los límites y la población de la ciudad han ido crecido, multiplicándose en muchas veces el número de habitantes. Estas zonas que antes eran la periferia de la ciudad se han convertido en nuevos núcleos de población mientras que el numero de templos no aumentaba. De ahí, la necesidad de llevar el trabajo pastoral de la iglesia diocesana a esos lugares. Efectivamente durante quince años misioneros de diversas comunidades de Santiago semana tras semana han ido abriéndose camino, no sin dificultad, en esos lugares. Al final de la ceremonia, Mons. Dionisio entregó a una representación de los misioneros una medalla de la Virgen. En nombre de toda la iglesia de Santiago de Cuba, les agradecía por su entrega y su fe durante todos estos años, y no sólo a ellos, sino a todos los que un día estuvieron y que por diversas razones ya no están en la diocesis. (RG) (Agencia Fides 28/11/2008)


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