Los Estados Unidos levantan las sanciones a Eritrea

domingo, 27 septiembre 2026 Áreas de crisis   conflictos armados   geopolítica   sanciones   grupos armados  

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Por Cosimo Graziani

Asmara (Agencia Fides) – La Administración Trump ha decidido levantar las sanciones contra Eritrea, cinco años después de que fueran impuestas por el presidente Biden. La decisión, adoptada el viernes 18 de septiembre, se ha justificado por la defensa de los intereses nacionales estadounidenses. Las entidades sancionadas en 2021 fueron el Ejército eritreo y el partido del presidente Isaias Afwerki, el Frente Popular para la Democracia y la Justicia, acusados de haber cometido violaciones de los derechos humanos durante el conflicto en la región etíope de Tigray entre 2020 y 2022. Durante aquella guerra, el Ejército eritreo combatió junto a las fuerzas armadas federales de Etiopía. Las sanciones también han sido levantadas a empresas como la Red Sea Trading Corporation.

Según informa Reuters, el Gobierno estadounidense ha declarado que la situación de «emergencia nacional» que había justificado las sanciones -renovadas año tras año- ha dejado de existir. Según la agencia británica, uno de los portavoces del Departamento de Estado estadounidense ha afirmado que la aplicación de las sanciones fue injusta y que era necesario adaptar la política exterior de Estados Unidos a la realidad y «colaborar con los países para impulsar los intereses estadounidenses».

Por parte eritrea, la noticia ha sido acogida con gran satisfacción. El ministro de Información de Asmara, Yemane Gebremeskel, ha declarado que las sanciones eran injustificadas y que el Gobierno «ha acogido favorablemente el gesto y las medidas reparadoras de la Administración Trump».

La decisión se ha tomado pocos días después de que los hutíes se hicieran con el control de la otra orilla del mar Rojo, más concretamente del golfo de Bab el-Mandeb. El acontecimiento tiene una gran relevancia por sus consecuencias geopolíticas y logísticas a escala mundial: Bab el-Mandeb es uno de los principales cuellos de botella marítimos del mundo, ya que por allí pasa la ruta comercial que conecta Extremo Oriente con Europa. Además, tras el cierre del estrecho de Ormuz, constituía la vía de salida para las exportaciones de crudo saudí hacia Asia. Con los hutíes controlando una de las orillas del mar Rojo, en Washington ha surgido evidentemente la necesidad de adoptar contramedidas, y es probable que el levantamiento de las sanciones haya parecido la opción más lógica para reforzar la presencia estadounidense en un escenario geopolítico que ha quedado vinculado a la crisis del golfo Pérsico.

Pero la decisión deja también numerosos interrogantes. A la luz de los últimos acontecimientos en Etiopía, con la toma del aeropuerto de Mekelle por parte de las milicias tigrayanas, cabe preguntarse si Estados Unidos permanecerá al margen de esta crisis. La toma del aeropuerto de Mekelle ha sido llevada a cabo por milicias pertenecientes a una nueva alianza político-militar, integrada por las milicias tigrayanas y otros grupos étnicos etíopes, con el objetivo de derrocar al Gobierno del primer ministro Abiy Ahmed. Eritrea apoya a este grupo, después de haber cambiado de alianza con respecto al conflicto de 2020-2022, cuando se situó junto a Addis Abeba, lo que la convierte en adversaria de Etiopía en caso de un nuevo conflicto regional.
La crisis no ha estallado en los últimos días: ya en los meses precedentes se habían producido enfrentamientos entre las milicias tigrayanas y las tropas federales etíopes. ¿Es posible que el Gobierno estadounidense no haya sabido interpretar la situación al decidir levantar las sanciones contra Asmara? Si fuera así, estaríamos ante un error que podría calificarse de estratégico.

Estados Unidos corre el riesgo de verse implicado en un nuevo conflicto, que podría provocar una sobre-extensión no solo de sus recursos, sino también de su capacidad política, con consecuencias internas e internacionales. La decisión adoptada respecto a Asmara podría resultar contraproducente para los intereses estadounidenses, digan lo que digan los responsables del Departamento de Estado.
(Agencia Fides 27/9/2026)


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