ÁFRICA/SOMALIA - La crisis humanitaria, consecuencia de la inestabilidad político-institucional

lunes, 21 septiembre 2026

Mogadiscio (Agencia Fides) – «Con gran preocupación sigo las noticias sobre la crisis humanitaria que está sucediendo en algunas zonas de Somalia, donde algunos episodios de violencia y fenómenos climáticos extremos están haciendo que se agraven las de por sí precarias condiciones de vida de la población, en especial de mujeres y niños. Espero una generosa intervención por parte de la comunidad internacional, de manera que no falte la asistencia necesaria a estos hermanos y hermanas nuestros». El llamamiento lanzado por el Papa León XIV después del Ángelus del domingo 20 de septiembre vuelve a situar ante la atención internacional la compleja situación de Somalia, atrapada entre la inestabilidad político-institucional y las consecuencias de fenómenos climáticos como El Niño.

En ámbito político, el Gobierno federal de Mogadiscio tiene que hacer frente a las acusaciones de al menos tres Estados miembros de la federación -Puntland, Jubaland y South West State-, que le reprochan haber aprobado enmiendas constitucionales sin el consentimiento de los Estados miembros.

El presidente federal Hassan Sheikh Mohamud sostiene que, gracias a las enmiendas constitucionales aprobadas el 30 de marzo de 2024, sigue siendo el legítimo jefe de Estado hasta el 15 de mayo de 2027. La oposición cuestiona la validez de dichas enmiendas y afirma que el mandato constitucional de Mohamud terminó el 15 de mayo de 2026, de acuerdo con la Constitución provisional de Somalia.

En noviembre de 2024, Jubaland suspendió la cooperación con el Gobierno central y modificó a su vez su propia Constitución para eliminar el límite de dos mandatos del presidente Ahmed Mohamed Islam Madobe, que fue elegido para un tercer mandato. Poco después, un tribunal de Mogadiscio emitió una orden de detención contra Madobe, acusado de alta traición, violación del orden constitucional, revelación de información confidencial a actores extranjeros y amenaza contra la unidad nacional. Por su parte, el tribunal de Kismayo, capital de Jubaland, ofreció una recompensa por la captura del presidente federal Mohamud, al que acusó de traición, de socavar la unidad nacional y de estar en connivencia con los yihadistas de Al-Shabaab. Las fuerzas somalíes intentaron hacerse con el control de Jubaland, pero fueron rechazadas con graves pérdidas.

Por su parte, el presidente de South West State, Abdiaziz Laftagareen, suspendió las relaciones con Mogadiscio en marzo de 2026, después de un intento de derrocarlo que, según él, fue llevado a cabo por el ejército federal. Durante los últimos meses se han producido varios enfrentamientos entre las tropas federales y las milicias leales a Laftagareen.

La inestabilidad político-institucional se suma a la guerra contra los yihadistas de Al-Shabaab, que todavía controlan amplias zonas del territorio, especialmente en las áreas rurales. En 2022, el presidente federal Mohamud declaró una guerra total contra Al-Shabaab y puso en el punto de mira sus bastiones en Middle Shabelle, Hiraan y Galmadug. Sin embargo, pese al apoyo de contingentes internacionales -entre ellos los de Turquía y Uganda- y de grupos de milicias locales (Macawisley), los resultados obtenidos hasta ahora han sido decepcionantes. Esta situación constituye además un motivo de tensión entre el Gobierno central y los Estados federados, que sospechan que las fuerzas federales, más que erradicar la amenaza de Al-Shabaab, prefieren mantener una especie de conflicto controlado en el centro y sur de Somalia. Se ha creado así una economía de guerra que favorece la prolongación de la inestabilidad, en perjuicio de la población civil.

Frente a los escasos resultados del ejército federal contra Al-Shabaab, las fuerzas del Estado autónomo de Puntland han lanzado ofensivas contra el Estado Islámico en las montañas de Cal Miskaad, con el apoyo de Estados Unidos. Puntland ha pasado a formar parte de la estrategia estadounidense para encontrar nuevos puntos de apoyo en el Cuerno de África, especialmente ahora que los hutíes han tomado el control de la costa yemení del mar Rojo.

En este contexto de profunda inseguridad e inestabilidad política, Somalia tendrá que afrontar también las consecuencias climáticas provocadas por el «Super El Niño». La Agencia Somalí de Gestión de Desastres ha advertido a la población de que se prepare para las consecuencias del «Super El Niño», entre ellas fuertes precipitaciones, inundaciones y desbordamientos de ríos.
(L.M.) (Agencia Fides 21/9/2026)


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