FABC
Bangkok (Agencia Fides) – Un alto el fuego inmediato en la guerra en Oriente Medio, que podría desencadenar “consecuencias humanas y económicas incalculables” en todo el mundo: es el urgente llamamiento difundido por la Federación de las Conferencias Episcopales Asiáticas (FABC).
En una nota publicada por el Comité Central de la FABC, con sede en Bangkok, los obispos expresan su “profunda angustia y grave preocupación por la renovada escalada de violencia en Oriente Medio”, haciendo referencia a los ataques militares de Israel y Estados Unidos contra Irán y a las reacciones que han involucrado a numerosos países de la región.
El mensaje, enviado a la Agencia Fides, está firmado por el cardenal Filipe Neri Ferrao, presidente de la FABC; el cardenal Pablo Virgilio David, vicepresidente; y el cardenal Isao Kikuchi, secretario general. El texto se abre con una cita del Evangelio: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios” (Mt 5,9).
Los prelados afirman: “Nos hacemos eco del llamamiento urgente de Papa León XIV, quien nos recuerda que la paz no puede construirse sobre amenazas ni sobre armas que siembran destrucción, dolor y muerte”. Y subrayan: “La estabilidad no puede nacer del miedo, ni la justicia puede garantizarse mediante la violencia. Solo un diálogo sincero, responsable y constante puede abrir el camino hacia una paz justa y duradera”.
Desde la perspectiva de los pueblos de Oriente, la nota añade: “En nuestro contexto asiático, caracterizado por una rica diversidad religiosa, profundas tradiciones culturales y las luchas cotidianas de los pobres, afirmamos que la paz no es simplemente ausencia de guerra. Es fruto de la justicia, del diálogo y de la paciente construcción de la confianza entre los pueblos. La guerra, por el contrario, hiere de manera desproporcionada a los más vulnerables: los pobres, los desplazados, los niños y las generaciones futuras”.
El documento formula tres llamamientos concretos: “el cese inmediato de las hostilidades y la responsabilidad moral de todas las partes para frenar la espiral de escalada; la restauración de la diplomacia como instrumento primario de resolución de conflictos; y la promoción de la solidaridad interreligiosa, especialmente entre los líderes de las grandes tradiciones religiosas presentes en la región, para dar testimonio conjunto de la sacralidad de la vida”.
Los obispos renuevan además su compromiso de “permanecer al lado de los pobres y de las víctimas de la guerra, cuyos gritos a menudo quedan ahogados por cálculos geopolíticos. Su sufrimiento debe estar en el centro de todo esfuerzo por la paz”.
Con motivo de la Cuaresma, invitan a todas las Iglesias locales de Asia a intensificar la oración, el ayuno y los gestos concretos de solidaridad por la paz. “En nuestro camino como peregrinos de esperanza -concluye la nota- nos negamos a ceder a la desesperación. Creemos que incluso en las horas más oscuras, el Espíritu sigue abriendo caminos de reconciliación”, encomendando a los pueblos asiáticos a la intercesión de María, Reina de la Paz.
Los obispos, reunidos en Bangkok del 2 al 6 de marzo para el encuentro del Comité Central de la FABC -integrado por los presidentes de las Conferencias Episcopales de Asia-, han celebrado también una adoración eucarística especial para rezar juntos por la paz en Oriente Medio.
(PA) (Agencia Fides 4/3/2026)