Archdiocese of Cuttack-Bhubaneswar
Bhubaneswar (Agencia Fides) – La comunidad católica del estado indio de Odisha, en el este de la India, ha acogido con alegría a un nuevo Obispo auxiliar y a cuatro nuevos sacerdotes, una señal elocuente de vitalidad espiritual que brota de una tierra profundamente marcada por el sufrimiento y la persecución. Odisha ha sido escenario, en efecto, de graves episodios de violencia contra los cristianos, en particular en el distrito de Kandhamal, donde fieles de diversas confesiones cristianas han sido víctimas de sangrientas masacres. En 2023, a petición de los obispos de la India, la Santa Sede ha concedido el Nihil obstat para la apertura del proceso de beatificación de Kanteshwar Digal y compañeros, los llamados 35 mártires de Kandhamal, asesinados in odium fidei en 2008. Hoy, de esa misma tierra herida surge un testimonio poderoso y esperanzador.
Alrededor de 3.000 fieles, junto con más de 140 sacerdotes y religiosas, han participado ayer, 28 de enero, en la solemne Eucaristía celebrada en la parroquia de San José de Godapur, en el distrito de Kandhamal, dentro del territorio de la archidiócesis de Cuttack-Bhubaneswar, con motivo de la ordenación sacerdotal de cuatro nuevos presbíteros. Se trata de p. Sugrib Baliarsingh y p. George Badseth, junto a dos franciscanos conventuales, fray Saraj Nayak y fray Madan Baliarsingh, OFM Conv. La celebración ha sido presidida por el nuevo Obispo auxiliar de Cuttack-Bhubaneswar, mons. Rabindra Ranasingh, también originario de Kandhamal.
Durante la homilía, el Obispo ha recordado que “somos elegidos por Dios para compartir la triple misión de Cristo: santificar, es decir, la misión sacerdotal; enseñar, la misión profética; y gobernar, la misión real y pastoral”. Dirigiéndose directamente a los nuevos sacerdotes, ha añadido: “Ustedes son la presencia y la acción de Cristo, que los ha elegido para servir a su pueblo, incluso a costa de la vida”. Las palabras del Obispo adquieren un significado especial si se considera la historia personal de los cuatro nuevos sacerdotes. Desde niños, vivieron en primera persona las agresiones sufridas por sus familias y comunidades durante las violencias anticristianas que sacudieron Kandhamal en 2007 y 2008. Algunos perdieron a padres, familiares y sus hogares; otros se vieron obligados a huir al bosque, sobreviviendo entre el miedo, el hambre, el desplazamiento forzado y la incertidumbre.
El padre Sugrib Baliarsingh ha compartido su testimonio: “He visto el odio destruir vidas, pero también he experimentado el perdón y el coraje. Eso es lo que me ha llevado al sacerdocio”.
Como ha subrayado el p. Pradosh Chandra Nayak, vicario general de la archidiócesis de Cuttack-Bhubaneswar, “la persecución ha intentado silenciar al cristianismo, pero en lugar de ello ha generado nuevos pastores que hoy dan testimonio y anuncian el perdón y la paz”.
La esperanza de los fieles se ha visto reforzada también por la reciente ordenación episcopal, celebrada el pasado 17 de enero, de mons. Rabindra Kumar Ranasingh, Obispo auxiliar de la archidiócesis de Cuttack-Bhubaneswar. Su nombramiento tiene un profundo valor simbólico para una comunidad que sufrio una ola de violencia en la que cientos de cristianos fueron asesinados, más de 60.000 personas desplazadas y miles de viviendas y cientos de iglesias incendiadas, profanadas o destruidas. La parroquia de Bamunigam, de la que procedía entonces el sacerdote p. Kumar Ranasingh, fue una de las primeras en ser atacadas.
“Quince años después, a nivel humano muchas heridas siguen abiertas: la justicia aún no ha llegado, los medios de subsistencia no han sido plenamente restablecidos y el tejido social necesita una reconciliación profunda”, observa el p. Ajay Singh, sacerdote local y abogado que acompaña los procesos judiciales todavía en curso. Para los cristianos perseguidos de Kandhamal, la ordenación episcopal de mons. Rabindra Kumar Ranasingh es, sin embargo, “la prueba de que la fe ha resistido, la esperanza permanece viva y la caridad de Cristo sigue floreciendo incluso en medio del desierto y del sufrimiento”.
(PA) (Agencia Fides 29/1/2026)