ASIA/BAHREIN - “Un camino marcado por la compasión, la reconciliación y el amor que se entrega”. La Navidad en el Vicariato Apostólico de Arabia del Norte

miércoles, 24 diciembre 2025

Avona

Awali (Agencia Fides) – «En un mundo a menudo desgarrado por la violencia, la división y el miedo, el Niño de Belén nos asegura que Dios se acerca también a nuestras fragilidades, llevando sanación, esperanza y reconciliación». Así lo ha afirmado el obispo Aldo Berardi, O.SS.T., vicario apostólico de Arabia del Norte, en su mensaje de Navidad dirigido a toda la comunidad del Vicariato, que abarca Baréin, Kuwait, Catar y Arabia Saudita.

«En estos tiempos difíciles, especialmente en nuestra región, puede surgir la sensación de que no hay “lugar” en el mundo para los débiles, los desplazados y los olvidados -ha subrayado el prelado-. Sin embargo, la historia nos enseña lo contrario: en un humilde establo, Dios decidió habitar entre nosotros. Esa misma fuerza sigue actuando hoy. Dios nos llama a no desesperar, a elegir el camino del perdón, a abrir nuestros corazones al diálogo y a reconocer a cada ser humano, independientemente de su nacionalidad, fe o cultura, como un hermano o una hermana en el camino de la vida. Este es el nuevo camino que Cristo nos ofrece: un camino marcado por la compasión, la reconciliación y el amor que se entrega».

El obispo ha destacado también que la Navidad recuerda que Dios entra en los momentos ordinarios y ocultos de la vida. «Así como la Sagrada Familia experimentó la sencillez y la vulnerabilidad en Belén, estamos llamados a encontrar a Cristo en nuestra vida cotidiana: en nuestras familias, en nuestras comunidades y entre quienes sufren».

«En nuestro Vicariato, donde conviven personas de numerosas naciones y culturas, la Navidad nos une en comunión y gratitud», ha concluido el vicario apostólico. «Que nuestra celebración irradie la alegría del Evangelio, promoviendo la reconciliación, la comprensión y la solidaridad entre todos los habitantes de la región. Llevemos la luz de Cristo a nuestros lugares de trabajo, a nuestros barrios y a la sociedad, para que la paz de Dios toque los corazones y sane las heridas. Incluso en tierras marcadas por la oscuridad y la dificultad, la luz de Cristo resplandece, llamándonos a ser signos de esperanza, constructores de paz y de comunión».
(AP) (Agencia Fides 24/12/2025)

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