VATICANO - “Dilexi te”, primera exhortación apostólica de León XIV. La predilección de Cristo por los pobres es para siempre.

jueves, 9 octubre 2025 papa león xiv   pobreza  

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – “El hecho de que el ejercicio de la caridad resulte despreciado o ridiculizado, como si se tratase de la fijación de algunos y no del núcleo incandescente de la misión eclesial, me hace pensar que siempre es necesario volver a leer el Evangelio, para no correr el riesgo de sustituirlo con la mentalidad mundana”. Así escribe el Papa León XIV en la exhortación apostólica Dilexi Te («Te he amado»), la primera firmada por él el 4 de octubre, fiesta de San Francisco, y publicada hoy, jueves 9 de octubre.
“No es posible olvidar a los pobres” continúa el Papa Prevost “si no queremos salir fuera de la corriente viva de la Iglesia que brota del Evangelio y fecunda todo momento histórico” (§ 15).

La redacción de la Exhortación, un documento de 121 párrafos, ya había comenzado en los últimos meses de vida del Papa Francisco. El Papa León ha completado la obra, tal y como había hecho el Papa Bergoglio con la Exhortación apostólica Lumen fidei, cuya redacción había sido iniciada por el Papa Benedicto XVI. Son signos discretos pero elocuentes de la continuidad que atraviesa la obra de los sucesores de Pedro. Todos, con sus limitaciones humanas, están llamados a confirmar a los hermanos en la misma fe, la fe de los Apóstoles.
La Exhortación quiere recordar que la predilección por los pobres no es una opción facultativa, sino la elección de Cristo, que guía a la Iglesia hacia la misma preferencia a lo largo de toda la historia.

“Para nosotros cristianos” se lee en el parágrafo 110 “la cuestión de los pobres conduce a lo esencial de nuestra fe. La opción preferencial por los pobres, es decir, el amor de la Iglesia hacia ellos, como enseñaba san Juan Pablo II, «es determinante y pertenece a su constante tradición, la impulsa a dirigirse al mundo en el cual, no obstante el progreso técnico-económico, la pobreza amenaza con alcanzar formas gigantescas». La realidad es que los pobres para los cristianos no son una categoría sociológica, sino la misma carne de Cristo. En efecto, no es suficiente limitarse a enunciar en modo general la doctrina de la encarnación de Dios; para adentrarse en serio en este misterio, en cambio, es necesario especificar que el Señor se hace carne, carne que tiene hambre, que tiene sed, que está enferma, encarcelada”.
Además “cada renovación eclesial ha tenido siempre como prioridad la atención preferencial por los pobres, que se diferencia, tanto en las motivaciones como en el estilo, de las actividades de cualquier otra organización humanitaria” (§ 103).

El texto firmado por el Papa León está plagado de citas de los Padres de la Iglesia, lo que confirma que la opción preferencial por los pobres no es una fórmula abstracta de reciente aparición en los textos eclesiásticos. Y los pobres no son solo aquellos que no tienen medios para satisfacer sus necesidades materiales, sino también los ancianos, los enfermos y los migrantes.

En la exhortación resuenan las palabras y fórmulas utilizadas por el papa Francisco ante la injusticia estructural impuesta por la «dictadura de una economía que mata». En un tiempo y en un mundo en el que “los pobres son cada vez más numerosos, paradójicamente, también vemos crecer algunas élites de ricos, que viven en una burbuja muy confortable y lujosa, casi en otro mundo respecto a la gente común” (§11). Se recuerdan las teorías que defienden como valores positivos la autonomía absoluta que deben garantizar las «manos invisibles» de los mercados y las centrales que gobiernan las grandes especulaciones financieras.

Pero los últimos párrafos de la Exhortación no se detienen en estos grandes escenarios, sino que están dedicados a la limosna: “una última palabra a la limosna, que hoy no goza de buena fama, a menudo incluso entre los creyentes. No sólo no se practica, sino que además se desprecia” (§115).
“La limosna - subraya la exhortación del Papa León - no exime de sus responsabilidades a las autoridades competentes, ni elimina el compromiso organizado de las instituciones, y mucho menos sustituye la lucha legítima por la justicia. Sin embargo, invita al menos a detenerse y a mirar al pobre a la cara, a tocarle y compartir con él algo de lo suyo” (§116).

Sobre la limosna y el misterio de la predilección por los pobres, que serán los primeros en entrar en el Reino de los Cielos, el Papa León, en el párrafo 118, reproduce la parte final de una hermosa oración de san Gregorio Nacianceno: «En verdad, si en algo confiáis en mí, siervos de Cristo, hermanos y coherederos, mientras llega el momento, visitemos a Cristo, curemos a Cristo, alimentemos a Cristo, vistamos a Cristo, hospedemos a Cristo, honremos a Cristo; no sólo en la mesa, como algunos; ni con perfumes, como María; no sólo en el sepulcro, como José de Arimatea; ni con lo relativo a la sepultura, como Nicodemo, que amaba a Cristo a medias; ni con oro, incienso y mirra, como los Magos, anteriores a los mencionados; sino puesto que el Señor del universo quiere misericordia y no sacrificio […], ofrezcámosle esa compasión por medio de los necesitados y de los que ahora se encuentran arrojados por tierra, para que, cuando salgamos de aquí abajo, seamos recibidos en las moradas eternas».
(GV) (Agencia Fides 9/10/2025)


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