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Antananarivo (Agencia Fides) – Saqueos y destrucción en la capital, incendios, suspensión de clases y toque de queda: este es el escenario que desde el jueves 25 de septiembre golpea a uno de los países más pobres del mundo, donde más del 75 % de la población vive por debajo del umbral de pobreza.
Al grito de «Queremos agua, queremos electricidad», los manifestantes han salido a las calles desafiando una prohibición previa de la policía. Las protestas han degenerado en enfrentamientos con las fuerzas del orden, lo que ha llevado a las autoridades a imponer un toque de queda nocturno. Los manifestantes denuncian al gobierno y reclaman el restablecimiento de servicios fiables de agua y electricidad en todo el país. Según la prensa local, se esperan nuevas protestas y crece el temor a que deriven en más violencia y saqueos.
En una declaración emitida el viernes 26 de septiembre, los miembros del Consejo de Iglesias Cristianas de Madagascar (FFKM) -que reúne a líderes católicos, anglicanos, reformados y luteranos- han expresado su solidaridad con las familias que «han perdido a sus seres queridos, a los heridos, a quienes han visto destruidas sus propiedades, sus medios de vida y su trabajo debido a los saqueos e incendios provocados en muchos lugares, entre ellos la Sociedad Bíblica Malgache». También han exhortado a la población a «poner fin al derramamiento de sangre, la hostilidad, la destrucción de infraestructuras y los saqueos en todas sus formas», así como a evitar «provocaciones verbales y acciones hostiles».
En la nota difundida por Radio France Internationale, los miembros de la FFKM han invitado a los ciudadanos a «acercarse unos a otros, perdonarse mutuamente y avanzar hacia la paz y el diálogo en busca de soluciones urgentes y duraderas que conduzcan a la armonía y al desarrollo, para que toda la población pueda disfrutar de sus derechos fundamentales, como la electricidad, el agua, la paz, el trabajo, el orden y la seguridad».
Tras las manifestaciones, el presidente Andry Rajoelina -reelegido en 2023 en medio de denuncias de fraude y boicots, y aún fuertemente contestado por parte de la sociedad- ha prometido reformas rápidas, ayudas para las víctimas de los saqueos y un diálogo directo con los jóvenes, protagonistas del movimiento de protestas denominado Gen Z.
(AP) (Agencia Fides 29/9/2025)