EUROPA/ESPAÑA - El Card. Filoni en Burgos: “¿el Pueblo de Dios es hoy un pueblo misionero?”

martes, 7 julio 2015

Burgos (Agencia Fides) – “La celebración más hermosa y soñada de un Decreto conciliar, y de todo el Concilio en su conjunto, es la de poder constatar que dicho Decreto ha envejecido como documento escrito, pero está todavía vivo porque ha sido acogido y llevado a cabo normalmente en la experiencia eclesial. ¿Podemos aplicar esta recepción al Decreto Ad Gentes sobre la actividad misionera de la Iglesia en concreto?”. Esta cuestión ha sido el punto de partida de la conferencia inaugural de la 68 Semana de Misionología de Burgos, tenida por el Card. Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. La Semana, que se inauguró ayer por la tarde, 6 de julio, y finalizará el jueves 9, se está celebrabdo en la Facultad de Teología de Burgos, y el tema de este año es “Significado y desafíos de la misión hoy. A 50 años del Decreto Ad Gentes”.
En su extenso informe sobre el tema “El Decreto “Ad Gentes”: Una Visión Teológica e Pastoral sobre la Misión”, el Card. Filoni ha puesto de manifiesto sobre todo que no se trata de celebrar un aniversario de algo relevante del pasado, en cuanto que “en el Vaticano II no sucede así, porque se trata de un acontecimiento vivo, que no se ha agotado”. Después de retomar la definición misionaria de la iglesia dada por el Decreto, expresada a través de principios y definiciones teológicas de gran importancia, el Prefecto de la Congregación ha revelado como en nuestros tiempos es “evidente que la definición misionera de la Iglesia ha sido asumida en todos los documentos oficiales del magisterio”, pero aún así ha preguntado: “¿Podemos afirmar que el Pueblo de Dios es hoy un pueblo misionero?”.
El Card. Filoni ha puesto de manifiesto: “No hay duda de que la misionariedad ha ocupado la reflexión pastoral de numerosas Conferencias Episcopales, con diferentes resultados… Otros episcopados intentan ahora salir del largo letargo misionero en el que han vivido durante siglos. Quizás por este motivo, el Papa Francisco, en Evangelii gaudium, centra su discurso de conversión a la misión en los pastores; si éstos no cambian, será verdaderamente difícil que el Pueblo de Dios tome conciencia de ello”. Para llegar a la imagen de “una Iglesia en estado de misión, de una Iglesia toda misionera” el camino todavía es largo, pero “no hay duda de que en la época postconciliar se ha hecho poco por alcanzarlo. La Iglesia misionera continúa perteneciendo a los misioneros ad gentes o inter gentes” ha señalad el Prefecto del Dicasterio Misionero.
Sin embargo, a nivel de conciencia misionera de todo el Pueblo de Dios, también hay elementos positivos, ha señalado el Cardenal trazando el panorama de los continentes. Luego, deteniéndose en el desarrollo de la misionariedad, ha recordado: “Una prueba evidente de una nueva conciencia misionera se encuentra en el campo concreto de la actividad misionera, en la misionariedad de la comunidad cristiana. Es un hacer que ya no es unidireccional, del Norte al Sur, de los ricos a los pobres; efectivamente, se trata de un hacer de comunión, donde todos tienen algo que dar y algo que recibir, sea al interno de las iglesias, sea en orden a llevar el Evangelio a los no cristianos. Sea, pues, la misión interna, o sea la misión ad gentes han adquirido dimensiones globales, de toda la Iglesia para todo el mundo”.
En la última parte de su conferencia, el Prefecto del Dicasterio Misionario ha hablado de la cooperación misionaria: “fruto de una conciencia misionera, no se limita a una participación individual en la variedad de las acciones misioneras; se trata de una participación de todo el Pueblo; es un obrar común. Se habla siempre del sujeto que coopera dando; es él el protagonista in cuanto donante. De la otra parte se encuentra el que recibe y que nunca es visto como cooperador. Quien da coopera; quien recibe es mero sujeto pasivo. Sin embargo, esto no manifiesta una auténtica estructura de comunión cristiana. En ésta, todos dan y todos reciben; cada uno pone en común lo que tiene y cada uno participa de los dones del hermano, donde se basa la bienaventuranza de quien recibe”.En las conclusiones el Card. Filoni ha afirmado entre otras cosas: “Desde la publicación del Decreto “Ad gentes”, hasta la Exhortación Evangelii gaudium, ha trascurrido medio siglo, en el cual la actividad misionera de la Iglesia no se ha detenido. En realidad, la Iglesia no sabe hacer otra cosa, sino anunciar la Buena Nueva. Sin embargo, la solemne proclamación conciliar sobre la Iglesia misionera por naturaleza no ha sido todavía acogida en su plenitud por la totalidad del Pueblo de Dios. Y esta debería ser la gracia más grande que este Pueblo puede recibir y la única cosa que se le pide para ser fiel a su identidad”. (SL) (Agencia Fides 07/07/2015)


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