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2013-05-06

ASIA/NEPAL - Es necesario cambiar las actitudes comportamentales para combatir la desnutrición

Kathmandu (Agencia Fides) – En todo el país, la desnutrición infantil, que se manifiesta por el retraso en el crecimiento (estatura baja para la edad, también conocida como desnutrición crónica) y otros efectos a largo plazo sobre la salud, no se debe a la inseguridad alimentaria o la falta de acceso a alimentos nutritivos, sino a los hábitos de la familia que no ofrecen este tipo de alimentación. En un reciente informe publicado por el Programa Mundial de Alimentos se lee que en Nepal la tasa de desnutrición es particularmente alta en las familias adineradas y para hacer frente a este fenómeno, hay que mejorar la educación comportamental de las familias a nivel nutricional. En el país, casi la mitad de los niños menores de cinco años sufren de desnutrición crónica. Los prejuicios y conceptos erróneos de nutrición son diferentes y también muy difundidos entre las mujeres embarazadas, como por ejemplo que si comen demasiado tendrán dificultades en el momento del parto. Este prejuicio, según un experto sanitario del distrito occidental de Kapil Vastu, implica una dieta drástica en las mujeres que se quedan embarazadas. Entre los alimentos “a evitar” el yogur, la calabaza y los huevos. Otra cosa que agrava este tabú, de la desnutrición materna y la consiguiente desnutrición infantil, a menudo es resultado de la discriminación de género basada en la división de los alimentos.
Tradicionalmente, las mujeres comen menos que los hombres, lo que puede conducir a un crecimiento irregular del feto ocasionando raquitismo del niño a la edad de 2 años. Muchos pequeños comen la comida de uno de los padres, generalmente de la madre. La jerarquía establece que la distribución de los alimentos empiece por los varones de la familia y, como resultado, los niños que comen del plato de la madre a menudo tienen pocos alimentos nutritivos. Según los expertos de la salud, los niños desnutridos suelen tener dificultades en el aprendizaje escolar y más vulnerabilidad a las enfermedades crónicas que pueden dañar el organismo. (AP) (6/5/2013 Agencia Fides)

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