ASIA/SIRIA - El Obispo caldeo Antoine Audo: “el consuelo del Papa ha llegado hasta Aleppo”

martes, 18 septiembre 2012

Aleppo (Agencia Fides) – La visita de Benedicto XVI ha dado consuelo también a los cristianos de Aleppo, la metrópolis siria que desde hace dos meses es escenario de los enfrentamientos armados entre los rebeldes y el ejército sirio. Lo explica a Fides el jesuita Antoine Audo, Obispo caldeo de Aleppo y Presidente de Caritas Siria. Él y los demás Obispos católicos de la ciudad no han podido viajar al Líbano para encontrar a Benedicto XVI, quedándose cerca de sus fieles. Una renuncia que, paradójicamente, les ha permitido experimentar de forma especial el vínculo de comunión que los une al Sucesor de Pedro: “Como Obispos de Aleppo”, señala Mons. Audo, “enviamos un mensaje a Su Santidad antes de iniciar su viaje a Oriente Medio. Escuchando sus palabras y mirando sus gestos, me ha parecido que Benedicto XVI ha leído nuestra carta. Con las palabras y los gestos, ha querido decirnos que compartimos la misma mirada sobre el sufrimiento de nuestro pueblo”.
El Obispo está leyendo de nuevo los discursos de Benedicto XVI en el Líbano, saboreándolos frase por frase. Confía a la Agencia Fides: “El Papa ha sabido hablar con sencillez evangélica. No ha utilizado ninguna complicación, sus palabras eran sencillas y profundas, fluían desde el corazón de la fe y por eso tocaban el corazón de las cosas. Ha sabido hablar con gran afecto también a los musulmanes, dándoles las gracias de una manera especial por el éxito de la visita”.
Además, las referencias del Papa a la situación en Siria han alentado al Obispo caldeo: “Benedicto XVI” dice a Fides Mons. Audo “no habla como los medios de comunicación. No se suma a las frases hechas que todos repiten. Dice una palabra de fe y de libertad personal, esta es su fuerza. Lo que dijo sobre el tráfico de armas, calificándolo como un 'pecado grave', sugiere que es muy consciente de lo que está sucediendo aquí. Y, ciertamente, las suyas son las palabras del Pastor. No están al servicio de un poder económico o militar”.
El Obispo defiende a sus hermanos, y a todos los cristianos de Oriente Medio, de aquellos que los acusan de estar sometidos a regímenes autoritarios: “Es una crítica injusta y sin fundamento. Entre los cristianos también hay muchos que están esperando un cambio que realmente conduzca a una mayor libertad. Los cristianos son en su inmensa mayoría gente sencilla, expuestos a todo tipo de violencia. Ellos conocen la realidad del país y esperan a ver qué va a pasar. Como dijo el Patriarca maronita Bechara Boutros Raï, no quieren defender ningún régimen. Ellos sólo quieren vivir en paz, en el respeto mutuo y la libertad, lejos de todo extremismo. Pero este es un discurso que muchos no quieren escuchar ahora”.
El Obispo Audo cuenta cómo el deseo de una vida tranquila y pacífica florece en estos días trágicos, en medio de ataques aéreos y enfrentamientos armados que se desplazan de un barrio a otro: “Encontramos el modo de trabajar. Las celebraciones continúan en todas las parroquias que se encuentran fuera de las zonas peligrosas. En esta situación entre los cristianos florece un nuevo sentido de unidad, de dejar de lado todas las divisiones entre las diferentes comunidades. Todos trabajamos juntos en las obras de asistencia por los más pobres y los refugiados que buscan refugio en las escuelas. Aquí también, en la iglesia donde yo vivo, cada día hay misa diaria a las 18 horas, y veo que todos se quedan después en el gran patio, y se crea un ambiente amistoso y fraternal. Me doy cuenta de que todos necesitan


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