AMERICA/HONDURAS - 60 familias aún esperan poder enterrar a sus seres queridos que han muerto en la cárcel de Comayagua

lunes, 2 abril 2012

Tegucigalpa (Agencia Fides) – “Justicia, Paz y Amor” son las palabras escritas en un mural que representa a la Virgen de Suyapa, que ocupa una pared de la estructura deportiva del Instituto León Alvarado de la ciudad de Comayagua. Estas tres palabras han sido repetidas una y otra vez, el fin de semana pasado, por las familias de los trescientos sesenta y un presos que han muerto en el incendio que se produjo en la cárcel de Comayagua (véase Fides 16/02/2012).
“Han pasado cuarenta y cinco días de tan lamentable suceso, cuando el mundo conoció a Comayagua no por su exuberante belleza y riqueza histórica, sino por las lágrimas de cientos de familias víctimas de un vergonzoso e inhumano sistema carcelario” escribe el semanal católico Fides al respecto. En la nota recibida en la Agencia Fides también se lee: “Desde el pasado 14 de febrero, los familiares han iniciado una travesía llena de desconsuelo e impotencia porque la entrega de los cuerpos calcinados fue a cuenta gotas. Todavía hoy sesenta familias, debido a la falta de la tecnología adecuada para el reconocimiento del cadáver, no pueden darle cristiana sepultura a su padre, hermano, hijo o esposo”.
Por esta razón, el Comité de Coordinación de las familias de las víctimas de la prisión de Comayagua ha organizado una jornada de oración y de otras actividades, renovando la petición, a través de un comunicado, de esclarecer los hechos. Así, el centro deportivo ha sido invadido de familiares de las víctimas, que han llegado con velas y fotografías de sus seres queridos: en completo silencio hasta los niños han fijado sus ojos en la cruz erigida en el centro del campo deportivo, iluminada sólo por la luz de las velas, y han expresado su su fe en la oración.
“Exigimos al Estado de Honduras que agilice este proceso para reconocer a nuestros muertos” se lee en el comunicado de las familias de las víctimas. Además han subrayado “el dolor, cansancio y frustración” para con las autoridades competentes, que se “han mostrado muy herméticas, incomprensivas y en algunos casos hostiles a nuestra causa de recuperar los restos de nuestros seres queridos”. El documento pide a la Comisión para los Derechos Humanos del país el compromiso en la defensa de los derechos humanos de las víctimas, de los prisioneros y da las familias. (CE) (Agencia Fides, 02/04/2012)


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