AMERICA/HONDURAS - La mediación del Obispo restablece la calma en la prisión de Sula, después de los disturbios y el incendio que han causado al menos 13 muertos

viernes, 30 marzo 2012

Tegucigalpa (Agencia Fides) – Trece presos han muerto en un enfrentamiento entre grupos de prisioneros y el estallido de un incendio: esto ha ocurrido dentro de una cárcel de Sula, ciudad industrial del norte de Honduras, donde los prisioneros armados se atrincheraron e impidieron el acceso incluso a los bomberos y la policía. El Obispo auxiliar de la diócesis de San Pedro Sula, Mons. Romulo Emiliani, en cuya jurisdicción se encuentra la cárcel, ha llegado al penal para "negociar, como han pedido los mismos presos" y ha declarado antes de entrar en el centro penitencial que "hace tiempo que las autoridades conocen bien la situación y no les interesan las cárceles, esto es una bomba de relojería que seguirá estallando”.
En la nota enviada a Fides se lee que la alarma de incendio se dio al mediodía de ayer, pero después de varias horas nadie podía acercarse al centro Penitenciario de San Pedro Sula. A través de los medios locales sabemos que algunos presos murieron por el enfrentamiento y otros por el fuego.
El Gobierno, a través del Secretario de Seguridad, Pompeyo Bonilla, solo ha confirmado la cifra de 13 muertos, sin precisar las causas.
La restitución de la calma en el penal ha sido posible gracias a la intervención del Obispo Mons. Rómulo Emiliani, quien ha mediado con los reos a fin de acabar con el conflicto interno
“Se logró la paz, me siento agradecido con Dios porque fue como un milagro, porque la situación estaba al borde del caos total" ha comentado Mons. Emiliani, revelando que los presos le han asegurado que por ahora “no habrá más conflictos” y también han pedido que la Policía se aparte, cosa que se ha cumplido.
Mons. Emiliani ha dicho que “en su momento” se dará a conocer formalmente “la lista de las personas que lamentablemente han fallecido: “no podemos adelantar nombres, ya que en este momento están pasando lista a los 2.400 internos en un lugar que está hecho para 800 personas. No hay agua en todo el presidio. La que había se gastó para apagar el incendio, cosa que hicieron los mismos presos; ahora estamos pidiendo agua para beber, es lo más urgente” ha dicho el Obispo.
Hay mucha tensión y preocupación entre la población y entre los familiares de los presos, quienes de inmediato han recordado la tragedia del 14 de febrero en la cárcel de Comayagua (véase Fides 16/2/2012), donde un incendio se cobró la vida de más de 300 presos que estaban confinados en distintas áreas de esta prisión. (CE) (Agencia Fides, 30/03/2012)


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