AFRICA/TÚNEZ - Un campamento de refugiados provenientes de Libia ha sido atacado: “es necesario agilizar los tramites de acogida", dice el sacerdote que les asiste

jueves, 26 mayo 2011

Túnez (Agencia Fides) - “Han llegado los responsables del ACNUR de Ginebra para tratar de controlar la situación. El problema es que el gobierno de Túnez no garantiza la seguridad, un compromiso que ha adquirido al autorizar el establecimiento del campamento en su territorio, la situación seguirá siendo complicada", dice a la Agencia Fides don MussieZerai, sacerdote de Eritrea, Presidente de la Agencia Habeshia para la Cooperación al Desarrollo, cuyos miembros ayudan a los refugiados acogidos en el campamento de Chouca, a unos 25 km de la ciudad de Ras Ajdir, en Túnez, cerca de la frontera con Libia.
El campamento de Chouca acoge a unas 3.500 personas en condiciones precarias. Se trata sobre todo de africanos que han huido de Libia en los últimos meses, debido al estallido de la guerra civil. Estas personas viven en tiendas de campaña en medio del desierto, con un calor terrible durante el día, mientras que en la noche hace frío. "Al principio se produjo un movimiento de solidaridad de los tunecinos para con los refugiados, pero todo tiene un límite, porque si esta situación se convierte en algo crónico, las personas no está dispuestos a aceptarlo. No estoy diciendo que se haya producido una falta de interés de las organizaciones internacionales, pero se ha actuado con cuentagotas para resolver una situación que debía ser algo temporal", denuncia el sacerdote.
“Las autoridades tunecinas han pedido acelerar los procedimientos para evacuar a estas personas, tanto para aquellos que pueden volver a sus países, como para aquellos que pueden ser acogidos por otras naciones en condición de refugiados - dijo don Zerai -. Es necesario una mayor disposición por parte de los países que habían declarado su disposición a aceptar a los refugiados (los países europeos, EE.UU., Canadá, Australia) para aumentar la cuota de refugiados que pueden ser aceptados”.
Don Zerai reconstruye los últimos episodios de violencia. "Dentro del campo han aumentado las tensiones cuando un grupo de sudaneses ha tratado de abusar de una joven eritrea. Sus compatriotas han reaccionado en defensa de la chica, desencadenando a su vez la reacción de los sudaneses. La noche entre el sábado 21 y el Domingo 22 de mayo, estos últimos prendieron fuego a las tiendas de algunos eritreos, provocando al muerte de cuatro chicos". Al día siguiente, 23 de mayo, un grupo de africanos occidentales que viven en el campo, bloquearon la carretera que une Túnez a Libia, impidiendo el paso a los habitantes del lugar que tenían que ir al trabajo y a sus negocios. Por esta razón, los habitantes del pueblo cercano al campamento han atacado, saqueado lo que han podido y prendido fuego a las tiendas de los refugiados.
En el campamento hay eritreos, etíopes, somalíes, sudaneses, nigerianos, Marfileños, senegaleses y de otros países de África Occidental - dice el sacerdote -. Precisamente las personas de África Occidental han sido los que han iniciado la manifestación porque no se les ha concedido el derecho a buscar asilo en un país de acogida, ya que no tienen la condición de refugiados, pero hasta ahora ni siquiera se les ha ofrecido la posibilidad de regresar a su patria. Por lo que se han sentido abandonados por las instituciones internacionales y han querido llamar la atención sobre su difícil situación”. (L.M.) (Agencia Fides 26/3/2011)


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