| el portal | congregación | o.m.p. | colegio urbano | urbaniana | fides | santa sede |
![]() |
![]() |
|
|
|
1. Reunidos en Asamblea Plenaria en la ciudad de Florida, donde se venera la histórica imagen de la Virgen de los Treinta y Tres Orientales, Patrona del Uruguay y cerca de la Piedra Alta, evocadora de audacia, esfuerzos y fe que sustentaron la gesta libertadora, hemos recogido sufrimientos, frustraciones, temores y, a la vez, anhelos, solidaridades y esperanzas que palpitan en nuestro pueblo. Sobre estas situaciones hemos intercambiado puntos de vista y escuchado análisis. También hemos incluido en nuestra oración los sufrimientos, esfuerzos y sueños de la gran familia uruguaya. Mirar la realidad desde una perspectiva de Fe 2. Estamos a punto de iniciar el tiempo de "Adviento". Durante cuatro semanas, la Palabra de Dios sacudirá nuestra conciencia adormecida, invitándonos a prestar atención al Señor que viene, a subir a lo alto del cerro para ser "centinelas" y mirar cuanto ocurre con ojos penetrantes de profeta. En la Navidad de este año 2002, tan duro para todos, el Señor nos pedirá "enderezar los caminos", "preparar en el desierto el camino del Señor", "rellenar los valles y aplastar las montañas". Dios pide conversión, o sea, cambiar de conducta; enderezar nuestra libertad desviada del bien y de la verdad; pedir perdón a Dios y a quienes hemos ultrajado con nuestros pecados; levantar los brazos cansados para salir al encuentro del "Dios que viene". "Algo nuevo está entre nosotros, ¿no lo ven?", nos pregunta el profeta Isaías. Sí, verdaderamente el Señor está presente en la trama de nuestra vida cotidiana, en sus situaciones más complejas, en las soledades y en las multitudes, en las depresiones y en las euforias. Es reconfortante darnos cuenta que Él viene para todos, no importa la categoría social, económica o ideológica, tanto si nos sentimos buenos o culpables. Su Amor es más fuerte que cualquier crisis en que nos encontremos sumergidos. Él es el Dios compasivo que, en este Adviento, nos pide a cada uno: "¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo!". 3. En este mensaje, nos dirigimos especialmente a las familias de nuestra Patria para anunciarles la buena noticia de que Dios eligió una familia, semejante a las otras, para entrar en la historia. No desconocemos las penurias e incertidumbres que viven hoy los hogares de este país que, de alguna manera, son también los nuestros. Por eso, les invitamos a que se animen a abrir las puertas de cada hogar para recibir la Paz y el Amor del Dios que, siendo Él mismo "Familia" -Padre, Hijo y Espíritu Santo- desde toda la eternidad ha querido vivir en familia entre nosotros y para nosotros. -- ¿Qué cambios nos exige Adviento? -- ¿Cuáles son los "desiertos" donde tenemos que abrir caminos al Señor? -- "Consuelen, consuelen a mi pueblo", ¿a quiénes?, ¿cómo? Tiempos adversos 4. Los tiempos que vivimos no nos están resultando nada fáciles, sobre todo, a los más necesitados y excluidos. Las situaciones desfavorables que sufren los países de la Región; las barreras en el comercio mundial; la aftosa y la baja de precios de nuestros principales rubros de exportación han golpeado duramente nuestra frágil economía. "Se vende" o "se alquila" son letreros que vemos frecuentemente en locales donde antes, no hace mucho, había actividad comercial, industrial o agropecuaria. Crecen los asentamientos y se vacían las casas. Numerosas empresas se presentan a concordato; el desempleo ha ido en aumento; la disminución del personal o el envío a seguro de paro se adoptan, a menudo, como medidas para sobrevivir. El sorpresivo cierre de bancos y la crisis en el modelo de país financiero nos sumerge en una inseguridad inquietante. Las corrupciones y delitos económicos y financieros que erosionan la base social y que han golpeado dramáticamente a muchos ahorristas que reclaman restitución. Percibimos síntomas de un sentimiento derrotista: "en este país no se puede, hay que emigrar". -- Cuáles son los golpes más duros que ha recibido tu familia, tu barrio, tu comunidad? -- ¿Cuál es el "signo de muerte" más fuerte en el País? ¿Por qué nos pasan estas cosas? 5. Evidentemente que las causas son muchas y, por cierto, de muy diversa índole. Sociólogos y politólogos, economistas y políticos, y desde luego el hombre de la calle, todos, buscan las causas de la situación que padecemos. Creemos que la causa radical de las ambigüedades e incertidumbres en que estamos inmersos y de los duros sufrimientos que padecemos, no obedecen básica y únicamente a desacomodos económicos o financieros, o a políticas desacertadas, sino que son la fatal consecuencia del desorden ético y moral que afecta las conciencias. Lamentablemente se han trastocado perniciosamente los valores que Dios ha grabado en nuestros corazones y que dan sentido de plenitud a la vida humana. Este desorden ético y moral es la consecuencia de otro desorden mucho más grave. El Papa Juan Pablo II lo definía de este modo: "El hombre de hoy vive como si Dios no existiese y por eso se coloca a sí mismo en el puesto de Dios [...] Intenta de muchas maneras callar la voz de Dios en el corazón [...]; quiere hacer de Dios el gran ausente de la cultura y de la conciencia de los pueblos". Cuando se cae en esta sutil idolatría, ocurre lo que el Apóstol Pablo diagnosticaba de la sociedad romana de su tiempo: "se perdieron en sus razonamientos y su corazón extraviado se encegueció más todavía". En esta situación de desconcierto creemos más firmemente todavía que Jesús es el Señor de la historia, el Camino, la Verdad y la Vida, la Roca sobre la que queremos construir un Uruguay nuevo, más justo y solidario. -- Enumerar las causas de la crisis que padecemos -- ¿Cuál es la causa más perniciosa que desencadena todas las demás? -- ¿Cómo podemos desactivarla? Reconocer las cosas buenas 6. Isaías nos dice: "Algo nuevo está enter nosotros, ¿no lo ven?". Sucede, a veces, que las crisis nublan el horizonte y sólo acertamos a ver señales de mal agüero o a sumirnos en la nostalgia estéril: cuando hay hambre soñamos con pan y cuando estamos presos soñamos con la libertad. Invitamos a todos a descubrir y reconocer lo bueno, justo y bello que Dios ha sembrado en nuestra tierra; y todo lo admirable que los seres humanos, que tenemos una chispa del espíritu divino, hemos producido y promovido. No sólo la naturaleza y el paisaje de nuestro País es fascinante. También lo es, y sobre todo, la abundancia de pensamientos, propuestas, sentimientos y acciones de hombres y mujeres uruguayos que respetan la ecología, la tierra y sus ciclos, el agua y sus beneficios, siendo entrañablemente sensibles ante el ser humano que sufre hambre o no tiene donde pasar la noche, necesita educación y salud, o alguien que defienda sus derechos. No todo es triste en el paisaje de nuestro país en crisis. Florecen por doquier gestos e iniciativas solidarias, y con mayor vitalidad si cabe, justamente allí, donde la crisis es más agresiva. Estos tiempos difíciles nos están enseñando a trabajar y a soñar juntos, a defendernos los unos a los otros, a no recurrir a lo fácil, a emprender realidades nuevas, a no vivir nostálgicamente de un País que ya ha pasado definitivamente. -- "Algo nuevo está entre nosotros, ¿no lo ven?" ¿Cuáles son esas "novedades"? -- ¿Qué hacer para incentivarlas? Audacia y empeño 7. Mientras el país sigue esperando decisiones audaces, dentro de lo posible, muchos se mueven por intereses electorales, económicos, partidarios o ideológicos. Sabemos que no existen soluciones mágicas, que los tiempos que nos tocan vivir son duros y requieren urgentes medidas. El País exige reactivación real, recortes del Estado, para poder recuperar la confianza y restablecer la cadena de pagos y obligaciones. No hay que olvidar una ley de la historia: que todo lo valioso y perdurable se ha hecho con trabajo, perseverancia y proyectos que iluminan los horizontes oscuros. Acostumbrados a improvisaciones, a ganar sin entrenar y a eternas discusiones, se pierden energías y oportunidades. 8. Cuando las decisiones para reactivar el país se demoran, cunde la impaciencia, la desesperanza y se rompen diques de contención social, como es el caso de los "escraches". Muchos aprovechan el descontento pues, como dice el proverbio, "a río revuelto ganancia de pescadores". Y la cuota de confianza que requiere la convivencia en tiempos adversos se va gastando. Los racionamientos propios de tiempos de "vacas flacas" parecen padecerlos sólo algunos sectores, mientras que otros tratan de flotar, siempre que sea posible, en la crisis. 9. La fe de los uruguayos está puesta a prueba. Unos buscan la receta mágica, capaz de aliviar todo dolor. Algunos comercian con la necesidad de certezas que a todos nos inquieta. Jesucristo hizo milagros ciertamente; pero no solo los visibles. Hay muchos cambios morales que marcaron rumbos nuevos en las personas y abrieron capacidades de amor y sacrificio insospechados. El gran cambio en nuestras vidas es la Fe que Dios despierta en el corazón del ser humano y que nos da la confianza cierta de que El vive en cada uno de sus discípulos, en especial los pequeños, los que se reconocen pobres y abandonados. Nos ve cansados y fracasados porque no conseguimos lo que queríamos, y se acerca a nosotros como se aproximó a los pescadores decepcionados, según narra el Evangelio de Lucas. Jesús, en lugar de tranquilizarlos con actitud paternalista y milagrera, los invitó a "alejarse un poco de la orilla", cambiando de escenario, para escucharlo con más atención y prepararse para algo nuevo. "¡Rema mar adentro!", le pidió a Pedro. Jesucristo nos invita a movernos con audacia y esfuerzo, con ingenio y sudor, acompañados de la suave brisa del Espíritu Santo. Los cristianos tenemos que ofrecer este testimonio urgente: remar en medio de la noche, en las adversidades. Remar todos solidariamente; cada uno en su puesto, pero en la misma dirección. El tiempo de Adviento es tiempo propicio para esta aventura de la fe. -- ¿Qué implica en concreto para nosotros "Remar mar adentro"? -- ¿Qué espera el Señor de sus comunidades para crear un nuevo País? -- ¿Cómo hacerlo? La Familia, un bien para la sociedad 10. Para el año 2003, de acuerdo con nuestras "Orientaciones Pastorales 2001-2006", los Obispos, con la colaboración de delegados de todas las diócesis del país, queremos proponerles que sea la FAMILIA el objetivo de nuestros trabajos y desvelos. Dios bendice ese vínculo con una Presencia amorosa y sustentadora. La familia es ese núcleo de relaciones gratuitas donde cada uno es amado por lo que simplemente es. Esas familias donde somos amados son la mejor escuela para salir al mundo con la básica autoestima y la capacidad de amar, relacionarnos y sensibilizarnos con los sufrimientos y esperanzas de otros. La familia tiene profundas raíces. Es el reflejo del "Dios Familia" y de la Familia de Nazaret. A la familia solemos llamarla "célula de la sociedad". Una sociedad que descuida la familia es, por lo tanto, una sociedad enferma, que se desangra lentamente. 11. Nuestras familias sufren lamentablemente un deterioro creciente. Tanto en el aspecto social como en el político, económico y moral observamos un deterioro progresivo. La institución familiar atraviesa una gran inestabilidad. Los uruguayos se casan menos que antes, optando por las "uniones de hecho", sin un proyecto de largo aliento que incluya los hijos, su educación e inserción social. Otro indicador de fragilidad es el altísimo porcentaje de divorcios (ocupamos el tercer puesto en el mundo). En los jóvenes, especialmente los de familias con escasos recursos, observamos un deterioro del "capital social", es decir, del conjunto de vínculos y redes de apoyo que ayudan a salir de las crisis. Cuando ni estudian ni trabajan se van oxidando las herramientas culturales, habilidades y proyectos. Y a veces la frustración empuja a la violencia. 12. Vemos con preocupación cómo el respeto a la vida humana oscila según los vaivenes de una conciencia ética debilitada por ideologías, autoritarismos o el analfabetismo ético, cuando no sabemos escuchar ni interpretar la voz de la conciencia, que es el fundamento de la dignidad humana. La familia y la vida comienzan juntas. Sin conciencia ética somos una pieza anónima manipulada por el engranaje social. No entendemos cómo se puede en nuestra sociedad, por un lado, afirmar y buscar tenazmente la verdad sobre los "desaparecidos" en el tiempo de la dictadura y al mismo tiempo hacer "desaparecer" nuevas vidas que ya empezaron a latir en el seno de una madre. ¿Por qué condenar a muerte al más débil? Proponemos que toda maternidad, especialmente la que carece de soporte familiar, tenga un especial apoyo y protección por parte de toda la sociedad. Y que suprimiendo actitudes machistas, todos nos hagamos solidarios con la condición femenina y la misión que la naturaleza y Dios le han confiado. 13. Durante el año 2003, "AÑO DE LA FAMILIA", deseamos que todos los uruguayos ofrezcan su colaboración para devolver a la institución familiar su vigor y su misión, su capacidad de engendrar y educar, en colaboración con otras familias que profesan las mismas esperanzas y responsabilidades. Este es nuestro propósito. -- A tu juicio, ¿la familia ocupa un lugar privilegiado en nuestro País? ¿Por qué? -- ¿Qué problemas más difíciles son los que padece? -- ¿Qué esperas del "Año de la familia"?, ¿a qué nos comprometemos? -- ¿Cuáles deberían ser sus frutos? Que María Madre de la Vida y de la Esperanza, nos acompañe durante este tiempo en que caminamos hacia la Navidad, para que nuestras Familias, Comunidades y nuestro Pueblo reciban la Vida que engendra la Fe en la Palabra de Dios. Florida, 14 de noviembre de 2002. Mons. Carlos Collazzi Obispo de Mercedes Presidente de la CEU Mons. Rodolfo Wirz Obispo de Maldonado - Punta del Este Administrador Apostólico de Minas Vicepresidente de la CEU Mons. Nicolás Cotugno Arzobispo de Montevideo Mons. Raúl Scarrone Obispo de Florida Mons. Daniel Gil Obispo de Salto Mons. Julio Bonino Obispo de Tacuarembó Mons. Orlando Romero Obispo de Canelones Mons. Luis del Castillo Obispo de Melo Mons. Roberto Cáceres Obispo Emérito de Melo Mons. Hermes Garín Obispo Auxiliar de Canelones Mons. Pablo Galimberti Obispo de San José de Mayo Secretario General de la CEU |
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Palazzo "de Propaganda Fide" - 00120 - Città del Vaticano Tel. +39-06-69880115 - Fax. +39-06-69880107 - e-mail: fides@fides.va © AGENZIA FIDES |