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COMUNICADO
de la Conferencia Episcopal de Guatemala
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A los fieles católicos
A los hombres y mujeres de buena voluntad
1. Al final de un año importante para el País
Los Obispos de Guatemala, reunidos en asamblea plenaria extraordinaria,
contemplamos con gratitud a Dios el próximo final de un
año de muchas bendiciones para Guatemala y el mundo. La
vivencia del Año del Santo Rosario, el Jubileo de los 25
Años de Pontificado de nuestro querido Papa Juan Pablo
II, la vivencia del Año Santo Misionero: todas son gracias
de Dios que han producido frutos permanentes en la renovación
de fe en nuestras familias y comunidades. La elevación
a la dignidad cardenalicia de nuestro hermano Rodolfo Quezada
Toruño, Arzobispo de Santiago de Guatemala, es un signo
del aprecio que Su Santidad tiene por nuestra tierra. Hemos enviado
por ello una carta de gratitud al Papa Juan Pablo II, que estamos
seguros, encierra el agradecimiento de todos los guatemaltecos.
Finalmente, la misma peregrinación de las Imágenes
del Señor de Esquipulas, de la Virgen de Guadalupe y la
reliquia del Santo Hermano Pedro de San José Betancur han
sido una bendición para toda Centroamérica y especialmente
para Guatemala que ante ellas ha suplicado del Señor el
don de la paz.
2. Contemplando un signo esperanzador del espíritu
guatemalteco:
Ante todo, consideramos justo y oportuno felicitar la notable
participación ciudadana en las pasadas elecciones generales.
No escapa la significativa participación de la mujer ladina
e indígena, de los jóvenes y los ancianos. El voto
es un deber ciudadano, que muestra que el poder político
reside en el pueblo y lo delega a quienes con dignidad, competencia
y responsabilidad, buscan sinceramente el bien común. A
la invitación de la Iglesia Católica y de otros
cristianos, de diversas organizaciones nacionales e internacionales,
se ha respondido con entusiasmo y responsabilidad. Aun cuando
en el clima general de esa respuesta al voto responsable debió
haberse evitado la innecesaria confrontación de grupos
políticos en varias poblaciones del interior del País,
consideramos que ha prevalecido el respeto y el interés
por el bien común de los ciudadanos.
Invitamos a los futuros candidatos presidenciales que participarán
en la segunda vuelta electoral de diciembre próximo, a
que promuevan la serenidad y el genuino espíritu cívico,
lejos de campañas de desprestigio que fomenten la violencia.
A los ciudadanos les pedimos nuevamente votar con responsabilidad
participando con igual entusiasmo cívico. Con palabras
del mismo Papa Juan Pablo II, les exhortamos a recordar, que,
así como no puede separarse al hombre de Dios, tampoco
se pueden separar la rectitud moral de la actuación política,
que debe inspirar tanto a los candidatos como a los electores.
(1).
No debe olvidar el Tribunal Supremo Electoral corregir las anomalías
técnicas que se dieron, de modo que se facilite la participación
de todos. Queremos reconocer que tanto los observadores nacionales
como internacionales, prestaron una colaboración tan necesaria
como efectiva en la jornada electoral.
3. Celebración del Segundo Congreso Americano
Misionero
La ciudad de Guatemala fue elegida hace cuatro años como
sede del Segundo Congreso Americano Misionero (CAM 2), que será
celebrado del 25 al 30 del presente mes de noviembre. Como un
signo muy hermoso de unidad, todos los obispos de Centroamérica
se comprometieron a colaborar activamente en la preparación
de este importante evento eclesial. Participarán en el
mismo representantes de todos los países del Continente
americano y también personalidades de la Iglesia, encabezados
por el señor Cardenal Crescenzio Sepe, Prefecto de la Congregación
para la Evangelización de los pueblos, en calidad de Enviado
Especial de Su Santidad el Papa Juan Pablo II.
La larga y fructuosa preparación de este Congreso en la
que han participado decenas de miles de fieles como “Animadores
de la Misión” y se han movilizado enormes multitudes
en torno a las imágenes del Santo Cristo de Esquipulas
y de la Virgen de Guadalupe, que han recorrido todo el istmo centroamericano
a lo largo del Año Santo Misionero, nos llena de esperanza
en que su fruto será un renovado impulso evangelizador
que nace de la misma vida de Jesucristo, verdadera luz del mundo,
anunciado hasta los confines de la tierra. Nos consuela la respuesta
que los fieles católicos han dado a la invitación
que les hiciéramos de participar activamente en diversas
y variadas celebraciones de carácter misionero a lo largo
del año y la generosidad con que varios miles de familias
en la Capital han ofrecido sus hogares para alojar a los más
de tres mil congresistas, que están inscritos. Ponemos
en las manos del Señor y encomendamos a la oración
de todos los fieles el éxito espiritual de este Congreso.
4. Contemplando el futuro con esperanza
Los Obispos, unidos al Sucesor de Pedro en nuestra tarea de ser
“signos de esperanza para el mundo”(2), hemos visto
el año 2003 que ya finaliza, como una oportunidad para
el compromiso con Jesucristo, Señor de la historia, en
quien “han de recapitularse todas las cosas” (cfr.
Ef 1, 10). Sólo en Él, el plan de Dios sobre la
humanidad será una realidad concreta de paz, justicia,
reconciliación y solidaridad a la que aspiran todos los
guatemaltecos. Vivamos el próximo Adviento como verdadero
tiempo de conversión a Dios, con los hermanos y con nosotros
mismos. Tiempo de reflexión sobre nuestras responsabilidades
sociales, políticas y comunitarias; tiempo en fin, en el
que se haga posible el “encuentro con el Señor que
viene a salvar a su Pueblo”.
Así lo pedimos a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo,
por intercesión de María Santísima, Reina
del Rosario y Patrona de Guatemala.
Guatemala de la Asunción, 18 de noviembre de 2003
Rodolfo Cardenal Quezada Toruño
Arzobispo Metropolitano de Guatemala
Presidente de la CEG Victor Hugo Palma Paul
Obispo Coadjutor de Escuintla
Secretario General de la CEG
Citas
(1) Cfr. JUAN PABLO II, Mensaje en la Jornada de la Paz del 1
de Enero del 2003.
(2) Cfr. JUAN PABLO II, Exhortación Apostólica Pastores
gregis, n° 1ss. |